domingo, 30 de noviembre de 2014

margarita padilla





Ingeniera informática y ex Directora de la revista Mundo Linux, pertenece a esa escasa minoría de mujeres capaces de crear y mantener sistemas. Aprendió GNU/Linux y los usos sociales y políticos de las nuevas tecnologías en centros sociales okupados. Algo que en la Universidad nunca le enseñaron. Junto a otros hackers, fundó Sindominio.net. Ha emitido radio por Internet a través de Radiopwd, emisora realizada por un grupo de mujeres desde el hacklab de Lavapiés (Madrid), y ha publicado diversos artículos sobre acción política y sobre las nuevas tecnologías comunicativas, como Agujeros negros en la red, en la revista Archipiélago; Penélope, tejiendo y destejiendo la red, en el libro Ciberguerrilla de la comunicación, editorial Virus, y otros disponibles en Internet. En la actualidad trabaja en Dabne, cooperativa de trabajo asociado constituida por mujeres y dedicada al desarrollo de aplicaciones web sobre software libre, aunque le gusta decir que su trabajo consiste en “hacer Internet”.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Laura Poitras: "Sé que estaré bajo el radar de las agencias de inteligencia de todo el mundo"






A estas alturas de la película, ¿quién no sabe quién es Edward Snowden? Su denuncia sobre los sistemas de espionaje masivo e indiscriminado utilizados por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) contra gobiernos, corporaciones y hasta sus propios ciudadanos ha pasado ya a la historia como la mayor filtración de un trabajador de los servicios de inteligencia jamás publicada. Y si a alguien hemos de dar gracias por ello –además de al joven informático– es a Laura Poitras, documentalista estadounidense afincada en Berlín, a quien Citizenfour eligió para hacer pública su historia "sin importar lo que le pasara a él". Ella, arriesgando también su vida, así lo hizo.
Durante más de cinco meses mantuvieron comunicaciones cifradas hasta que en junio de 2013 decidieron reunirse en la habitación de un hotel de Hong Kong, junto a los periodistas Glenn Greenwald y Ewan MacAskill. Allí, durante ocho días de máxima tensión, Poitras se colocó detrás de la cámara dispuesta a registrar un documento casi tan revelador como los que estaban a punto de desvelar: el backstage de los preparativos previos a la publicación del bombazo informativo que finalmente llevaría a Snowden al destierro en Moscú, donde vive temporalmente como exiliado político.

Un año y medio después de esas primeras publicaciones –entonces anónimas– que coparon las portadas de medios de comunicación de todo el mundo, seguimos descubriendo nuevos datos con cuentagotas. Pero por más que estemos familiarizados ya con el caso Snowden,  el documental de Poitras resulta irremediablemente sobrecogedor y una oportunidad única de ser testigos de esta trama que se desarrolla entre comunicaciones cifradas, fuentes anónimas, espionaje internacional, filtraciones periodísticas y un reloj que corre en contra de los protagonistas, antes de que la agencia de inteligencia estadounidense pueda llegar a descubrirles.

En pocas ocasiones como en esta la realidad supera tan claramente la ficción, así que lejos de reconstruir o recrear una supuesta realidad, Citizenfour es una filmación en directo de un pedazo de historia del siglo XXI, que ha marcado sin duda un antes y un después en la credibilidad de Estados Unidos como potencia política internacional, pero también en la forma en que los ciudadanos se comportan como miembros de la sociedad en red.

Desde su estreno mundial en octubre en Nueva York, Poitras se encuentra en una incesante gira de premieres en festivales por toda Europa –si bien aún  sigue sin haber fecha confirmada para su llegada a las salas de cine españolas– entre los que se incluye el festival internacional de cine documental IDFA de Amsterdam, donde eldiario.es tuvo oportunidad de entrevistarla.

¿Cuándo comienza su interés por el tema de la vigilancia?

Viene de hace mucho tiempo, mientras trabajaba en mis últimos documentales, centrados en la América post11-S. La vigilancia estaba siendo utilizada en la denominada war on terror, ya sabe, justo después del 11-S había que espiar a prácticamente todos los americanos en los Estados Unidos. Antes había hecho una película sobre la ocupación de Irak [ My Country My Country] y otra sobre Guantánamo [ The Oath], y con esta última película en la que estaba trabajando [en el otoño de 2012 se traslada a Berlín para editar de forma segura el material de la que sería la última parte de su trilogía post11-S] quería traer la historia de vuelta a Estados Unidos, que estuviera más centrada en cómo se estaba desarrollando esta 'guerra contra el terrorismo' en el país.
Pero también tenía un interés a nivel personal porque estoy en una lista de vigilancia y durante muchos años me han parado en la frontera cada vez que viajaba. Empezaron a pararme en la frontera en 2006 después de rodar la película en Irak. De alguna forma la historia que estaba documentando me puso en esa lista.

¿Fue también esa la razón por la cual empezó a usar criptografía?

En un principio, sí, porque tenía que proteger mi material cuando cruzaba la frontera. Pero también, en un determinado momento empecé a contactar con algunas personas que me interesaban para el proyecto en el que estaba trabajando y con las que para comunicarte necesitas criptografía. Entre ellas Jacob Appelbaum, con quería hablar acerca de filmar el trabajo que estaba realizando con activistas de todo del mundo instruyéndoles en tácticas para sortear sistemas de vigilancia. ¡Así que tuve que aprender!

Esa combinación entre sus trabajos previos en vigilancia doméstica y sus conocimientos en comunicación cifrada fueron decisivos para que Snowden decidiera que usted sería la periodista a quien revelaría su secreto. ¿Cómo fue ese primer contacto en enero de 2013?  

Por suerte yo ya usaba PGP. Me escribió y me pidió que le mandara mi 'key', se la mandé y le pregunté quién era y qué quería. Me dijo que trabajaba para la agencia de inteligencia y que tenía cierta información. Me avisó de que sería peligroso pero quería que le prometiera que, sin importar lo que le pasara a él, yo revelaría la información.

¿Qué pensó al recibir esos primeros correos?

Llevaba tiempo trabajando en el tema de la vigilancia y sabía que si era real lo que me decía iba a ser un asunto gordo, y que él tenía razón, que podía ser muy peligroso para él y para mí. Pero no sentí que hubiera una parte de mí que dijera 'voy a mantenerme al margen de esto'. Al llevar bastante tiempo en este tema, al estar en una lista de vigilancia y que me hayan parado en la frontera tantas veces, creo que de alguna forma hace tiempo que tomé la decisión de no sentirme intimidada, de hacer mi trabajo y de que lo que tenía que preocuparme es de lo que hace el Gobierno.

Porque creo que el periodismo es necesario, especialmente en el contexto de lo que está pasando en estos momentos en Estados Unidos, me da la sensación de que muchos medios de comunicación mayoritarios han fallado al público, y por eso es tan necesario que haya periodistas que hagan preguntas incómodas y pidan cuentas al Gobierno. Yo ya había tomado esa determinación, así que cuando Snowden me contactó, estaba nerviosa pero bastante decidida.

¿No dudó ni por un momento?

Para nada, no lo dudé. Sí fui con mucho cuidado y le hice muchas preguntas, porque desconfiaba que pudiera ser una emboscada del Gobierno. Por otro lado, yo soy periodista visual, así que tenía especial curiosidad por saber por qué me contactaba a mí. Me dijo que sabía que trabajaba en el tema de vigilancia por un corto que publiqué en The New York Times.

'Se eligió a sí misma' tal y como aparece en la película que Snowden le dice en uno de sus correos.

¡Sí, dice que me elegí a mí misma! Porque publiqué esa historia en el NYT y hablo de estar incluida en una lista de vigilancia, y porque había leído que Glenn [Greenwald] había escrito sobre el tema… Todos esos factores le hicieron pensar que estaría interesada y que no me dejaría intimidar.

¿Era consciente en ese momento de que la historia alcanzaría tal magnitud? ¿Tuvo que enfrentarse a ello usted sola o pudo compartirlo con alguien?

¡Ni me lo imaginaba! Estábamos hablando de agencias de inteligencia, no se filtran cosas de esas agencias. Ya hubo antes otros whistleblowers, los conocidos como los cuatro de la NSA [que incluye a William Binney, Thomas Drake, J. Kirk Wiebe y Edward Loomi] que ya habían hablado con reporteros pero la diferencia con Snowden es que ellos no tenían documentación.
Hubo cierto avance a lo largo de los cinco meses de correspondencia, hasta que en un determinado momento se hizo evidente que iba a convertirse en una realidad. Entonces avisé a mi entorno más cercano y la gente con la que trabajo de lo que estaba sucediendo, de que probablemente derivara en una investigación masiva y que todo el que estuviera en contacto conmigo quedaría involucrado. Se lo dije a mi editora Mathilde Bonnefoy, al productor Dirk Wilutzky, mi coproductora Katy Scoggin… Y fue increíble porque nadie se echó atrás, si no, todo podría haber sido distinto.

Y a continuación Glenn Greenwald sube a bordo.

Sí, Glenn fue genial, muy valiente y sin ningún tipo de dudas. En febrero de 2013 Snowden me dijo que la información iba a requerir que más de una persona trabajara en su publicación y recomendó que contara con Glenn. Pero en ese momento él estaba en Río de Janeiro y yo no podía hablar a nadie sobre esto por email, sólo lo haría en persona. Así que no fue hasta el mes de abril que estábamos los dos en Nueva York cuando pude explicarle lo que estaba pasando y le propuse trabajar en ello. Dijo que sí de inmediato, sin dudarlo.
Así que él volvió a Río pero no sabía cómo utilizar criptografía y eso fue un gran problema porque cada vez parecía más claro que se iba a producir un encuentro [con Snowden] pero no podía darle ningún detalle. Yo no sabía exactamente cuándo se produciría, pero a mediados del mes de mayo regresé a Estados Unidos a la espera de saber dónde sería. Durante todo ese tiempo yo le decía a Glenn que teníamos que hablar, que tenía que contarle lo que estaba pasando, pero no quería decir demasiado porque temía que los mensajes pudieran ser interceptados. Finalmente se puso en contacto directamente con Snowden a través del chat cifrado.

Greenwald desvela en su libro que fue con él con quien Snowden intentó contactar en un primer momento pero no fue posible debido a su desconocimiento de la comunicación cifrada. Y que más tarde fue el propio exagente de inteligencia quien le instruyó en el uso de programas de comunicación cifrada.

Sí, Glenn no sabía lo suficiente para poder comunicarnos con seguridad y yo tampoco tenía la experiencia como para poder guiarle, y tampoco quería cagarla porque sabía que el riesgo era muy grande. Así que Snowden tomó las riendas y le dijo cómo hacerlo. ¡Se convirtió en su profesor!

Y por fin llega el momento en el que Greenwald, el reportero de The Guardian, Ewen MacAskill y usted, se reúnen en el Hotel Mira de Hong Kong con Snowden.

Nosotros no sabíamos dónde sería la reunión hasta que Snowden había salido ya del país, por razones obvias no quería revelarlo antes. Entonces nos dijo que sería en Hong Kong. En ese momento ya había cierto peligro, de hecho The Washington Post decidió en el último momento no mandar a su corresponsal. Ahora mismo en Estados Unidos hay implantada cierta cultura del miedo, en la que los periodistas se convierten en el blanco, y supongo que pensaron que era arriesgado. También me aconsejaron a mí que no fuera… Pero no seguí su consejo y fui.

Y gracias a eso el mundo tiene acceso a un documento cinematográfico único en el que se desvela cómo se hizo pública la mayor filtración de información confidencial de la historia de la NSA desde la habitación de un hotel en la otra punta del mundo. ¿Cómo fue ese primer momento en el que se encuentran en persona? 

Glenn y yo nos quedamos bastante perplejos con lo joven que era. Creo que a mí me dejó más en shock porque había estado hablando con él durante cinco meses. Y sólo tiene 29 años. Fuimos a su habitación del hotel y enseguida preparé la cámara y me puse a grabar. Los demás se sorprendieron un poco, pero yo tenía claro que quería grabar todo, sabía que Glenn no iba a perder el tiempo y empezaría a hacer preguntas inmediatamente. ¡No quería perderme nada!

¿Cómo surgió la idea de filmar esa reunión? ¿Y cómo accedió Snowden a ello, teniendo en cuenta que iba a convertirse en el hombre más buscado por los servicios de inteligencia de medio mundo?

Tuve que convencerle pero eso fue antes de viajar a Hong Kong. En un primer momento él fue el que tomó la decisión de revelar su identidad aunque supongo que no pensaba que fuera necesario que nos conociéramos, que podía simplemente darnos los documentos sin reunirnos. Pero cuando me dijo eso, le dije que teníamos que reunirnos y que necesitaba grabarlo. Y él se negó, no era partidario porque pensaba que podría volverse en su contra; yo le dije que los medios iban a hacerlo de cualquier forma y que en esa situación no tenía demasiadas alternativas.

¿Y por qué decidió dar la cara en vez de intentar permanecer en la sombra el máximo tiempo posible?

Creo que tomó la decisión porque sabía que acarrearía una investigación masiva a su alrededor, y aunque pensara que podría hacerlo y permanecer en el anonimato, tenía la sensación de que la vida de otras personas se vería afectada y que por qué arrastrar a otras personas a ser investigadas. Quería asumir la responsabilidad.

En todo momento en el documental vemos a un Snowden muy seguro de lo que está haciendo, hasta el punto de resultar sorprendente su tranquilidad. Aunque el film transmite al espectador una tensión constante de principio a fin, parece que en esa habitación de hotel reinara en cierto modo la calma. 
¡Bueno, yo no estaba tranquila para nada! Estaba muy nerviosa y preparada pensando que nos cogerían en cualquier momento. Pero tienes razón que hay cierto ambiente de calma, que se va haciendo más tenso a medida que la semana avanza y empezamos a publicar. Pero sí que es sorprendente, especialmente por Snowden, lo tranquilo que está, con todo lo que está arriesgando.

¿Por qué cree que Snowden asumió ese riesgo y decidió denunciar las prácticas de la NSA, sabiendo lo que había pasando a otros exagentes de inteligencia convertidos en whistleblowers como Chelsea Manning?

Él lo dice muy claro en la película: los gobiernos están haciendo cosas en secreto que el público debe saber. Vivimos en una democracia y las democracias no suceden a puerta cerrada, pero aquí se están tomando decisiones sin el conocimiento de la población. Estos programas [de espionaje e interceptación de comunicaciones] son muy significativos y tienen un gran impacto en las personas; y muchos de ellos estaban violando leyes fundamentales de la Constitución. Creo que todas esas razones fueron su motivación para compartir esa información con el público.

En otro momento de la grabación, Snowden comenta que no quiere ser retratado para que ello no distraiga la atención de la noticia en sí, como muchos medios de comunicación hacen hoy en día. ¿Cree que ha sucedido así, que se habla más de él que de lo que ha destapado?

Creo que él de verdad intenta mantenerse al margen todo lo que puede. Después de Hong Kong no habló con ningún medio, pero sí que es cierto que en cierto modo se ha convertido en un símbolo. Sé que no era su meta, pero creo que cuando hace algunas declaraciones lo hace porque siente que tiene cierta autoridad en este tema y que puede ayudar a la gente a entender el por qué de su importancia.

El 9 de junio de 2013 todos los medios de comunicación se hacen eco del vídeo colgado en YouTube con el que Snowden revela su identidad y asume toda responsabilidad en la filtración de los documentos que acaban de ver la luz. ¿Cómo consigue salir de Hong Kong y por qué entra Wikileaks en escena?

De inmediato Snowden se ocultó. Yo no sabía cuáles eran sus planes ni por qué escogió Hong Kong, lo que sé es que Sarah Harrison es quien acudió a tratar las gestiones de asilo político en múltiples países. Cuando Estados Unidos emitió la orden de extradición contra él, supongo que se dieron cuenta de que no era seguro quedarse allí.
Wikileaks tenía experiencia en cuestiones de asilo porque habían pasado por ello con Julian [Assange], así que supieron inmediatamente que Hong Kong no era un sitio seguro. Tal vez no porque fueran a extraditarle inmediatamente pero por si le detenían, que era precisamente la situación que él quería evitar.

¿Por qué cree que Rusia es prácticamente el único país en el mundo que ha concedido asilo político a Snowden?

Lo que sucedió es que mientras estaban haciendo escala en Moscú su pasaporte fue revocado. Así que no es que estuviera realmente planeado quedarse allí. Solicitaron asilo en muchos otros países pero…

Sí, pero Rusia no es precisamente un país que se caracterice por la transparencia y el respeto a la libertad de prensa. ¿Cree que tiene a Snowden como un activo contra Estados Unidos?

Lo que sé seguro es que él no está cooperando o trabajando para ninguna otra agencia de inteligencia. Lo sé y cualquiera que le conozca lo sabe. Es simplemente una historia creada por el Gobierno y que realmente no tiene ningún sentido. Si alguien fuera a querer trabajar con otro Gobierno por qué iba a reunirse con Glenn y conmigo para darnos documentación. Es completamente ilógico. Así que no lo describiría de esa forma.

¿Cómo se encuentra con Snowden en Rusia?

Normalmente nos reunimos en lugares, digamos, neutrales. Pero en realidad tampoco puedo decir lo que sé.

Cuando fueron a grabar esa última escena en la que aparece él con su novia Lindsey, tuvieron oportunidad de enseñarle la película. ¿Cuál fue su reacción?

En septiembre mi editora Mathilde Bonnefoy y yo viajamos a Moscú e hicimos una proyección para él. No paraba de tomar notas cada vez que aparecía alguna imagen de las pantallas de ordenador. Él sabía que las agencias de inteligencia revisarían la película fotograma a fotograma. Así que tuvimos una conversación sobre cómo editaríamos ciertas partes en las que, por supuesto, no queríamos poner toda la información. Por lo demás tuve control total en la edición y Snowden no puso ninguna condición.

Una de las cuestiones que más impresionan sobre el documental es pensar que todo sucedió sin que ninguna de esas agencias de inteligencia pudiera descubrirles. Fueron siempre un paso por delante. ¿Cómo consiguieron mantenerse fuera del radar? ¿Fue un plan diseñado por el propio Snowden?

Con criptografía. ¡La criptografía funciona! Obviamente, él estaba bien entrenado en esto y sólo me iba dando la información necesaria para que fuera dando el siguiente paso. Yo iba conociendo un paso a cada momento. Por ejemplo, no me contó que estaba planeando buscar asilo político para dejar el país, él me dijo que iba a dejar el país cuando nosotros ya nos habíamos marchado.
No creo que tuviera exactamente un plan, sino más bien una cuestión de qué era lo que la gente necesitaba conocer. No es que las publicaciones estuvieran orquestadas de alguna manera… Yo estaba en contacto con Glenn pero no es que nos coordinásemos.

El pasado mes de abril, recibió junto a Glenn Greenwald y Barton Gellman el premio Pulitzer al Servicio Público, en reconocimiento a su labor en la publicación de los documentos de la NSA. Por otro lado, desde el estreno de Citizenfour hace apenas un mes no son pocos los que piden el Oscar para el film. ¿Cuál de estos premios cree que reconoce mejor su trabajo?

Sinceramente, creo que cuando las personas arriesgan sus vidas no se trata de premios o cosas por el estilo. Se trata de honrar el riesgo que han tomado estas personas, eso es lo que importa. Si el trabajo es reconocido, genial, porque significa que más gente va a verlo. Tampoco podría elegir uno u otro. Creo que el Pulitzer fue una validación de mis colegas de profesión y el Oscar haría mi trabajo más fácil. Ya he comentado que durante muchos años me han parado en la frontera así que ahora es más difícil que lo hagan porque el trabajo que hago está siendo reconocido como un servicio público. Así que de alguna manera tiene un impacto positivo porque me permite seguir haciendo lo que hago.

Cuando grabó el primer documental de la trilogía en Iraq, My Country, My Country, dijo que la experiencia había cambiado su vida. ¿Cómo le ha afectado Citizenfour?

Definitivamente ha marcado un antes y un después. En parte sé que probablemente nunca podré volver a trabajar en un proyecto o visitar un país sin ser observada o marcada. No sé si controlan todo lo que hago pero lo que sé es que estaré bajo el radar de las agencias de inteligencia de todo el mundo.

Recientemente falleció Benjamin Bradlee, director del The Washington Post y encargado de destapar otro gran escándalo histórico de la Casa Blanca, el Watergate, y el presidente Obama aprovechó para rendirle homenaje y destacar su gran labor periodística al contar "historias que necesitaban ser contadas". Sin embargo, periodistas como Greenwald o usted son perseguidos, vigilados y criticados públicamente.

Ben Bradlee también fue objetivo de la Administración de Nixon, cuando destapó los Papeles del Pentágono no es que tuvieran palabras amables para él tampoco. Sucede siempre que alguien expone información que los gobiernos quieren mantener en secreto. Creo que lo que hemos visto con Obama es que, en este caso, no siente que su poder esté amenazado porque es algo que forma parte de la historia, pero lo que Glenn y yo publicamos ahora con Snowden cuestiona directamente su liderazgo. Es un contexto diferente.

Simone Veil et son projet de loi relatif à l'IVG.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Emmy Hennings




Emmy Hennings


A fixture at Zurich nightclub the Cabaret Voltaire (co-founded by her husband, leading Dadaist Hugo Ball) and the Galerie Dada — where she sang, recited her written works, danced, and performed with puppets — Emmy Hennings was publishing poetry in anarchist publications well before the days of Dada. Poet, professor, and performance artist Crystal Hoffman writes a fascinating history on Hennings, who remains largely absent from the Dada library:
Hennings preferred to keep from history most of the creative work produced during her long career as a member of Munich and Zurich’s Avant-Garde inner circles, as it would unfortunately also reveal a long career as a morphine addict, prostitute, and hustler, who frequently promoted free-love, anarchy, and social revolution, and spent several stints in prison, at least once for forging passports for draft dodgers. For this reason, it seems that Emmy Hennings welcomed individual artistic anonymity in favor of becoming a footnote to Hugo Ball’s career.

martes, 25 de noviembre de 2014

Beatrice Wood





“What is Dada about this lecture is that I know nothing about Dada. I was only in love with men connected with it, which I suppose is as near to being Dada as anything,” Beatrice Wood told an audience at the Philadelphia Museum of Art in 1978. Indeed, in her day Wood was known for her sexual flings (and several imagined relationships she portrayed in her art) more than her artistic contributions to Dada. But today she holds the title of the “Mama of Dada,” after a colorful career and a lifelong passion for ceramics lasting until her death at 105 years old. “[Her] drawings have the combined openness and intimacy of a daily diary, revealing the wit and humor, pathos and joie de vivre for which Wood’s so well known,” writes Art Forum. “For example, works from Touching Certain Things, 1932–33, depict sexually tinged interactions between women with a directness and sweetness that remains, despite a quaint illustrative style, radical for our times.”

sábado, 22 de noviembre de 2014

El "primer museo feminista del mundo" abre sus puertas en Suecia





El establecimiento es "el único museo del mundo dedicado al lugar que ocupa la mujer en la historia, el presente y el futuro", explicó a la AFP su directora, Maria Perstedt. 

Esta orientación específica lo distingue de los demás museos dedicados a las mujeres y su historia. 
"Queremos enmarcarnos en distintas perspectivas: a gran escala, tratando las relaciones entre los sexos y el poder, y a una escala individual, dejando un mayor protagonismo a los objetos y a las historias", explica Perstedt.
Este museo, instalado en la capital europea de la cultura en 2014, y situado cerca del círculo polar, aspira a que se oiga la voz de las mujeres y a "describir y provocar las ideas, las normas y las estructuras que limitan las elecciones y posibilidades de las mujeres y de los hombres".  
Según Perstedt, que se unió al proyecto lanzado en 2010, la ausencia de perspectiva feminista en los otros museos de Suecia dejó un espacio para hacer reflexionar al público sobre estos asuntos. 

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La iniciativa pretende implicar a investigadores y crear "un museo vivo", un lugar de encuentros y de debate. 
El museo, financiado en su totalidad por el municipio, no tiene colección permanente. Ofrece dos exposiciones paralelas permanentes: una sobre el envejecimiento y otra titulada "Raíces". 
La entrada es gratuita y la directora no comunicó ningún objetivo sobre el número de visitantes. 
"Necesitamos un museo como este, ya que las mujeres fueron excluidas de la escritura de la historia (porque) son los hombres quienes representan la historia", afirma Hannah Lemoine, consultora en igualdad para la empresa AddGender. 
"El hecho de que se muestre el lugar de las mujeres en la historia es una señal de que el estatuto de las mujeres en la sociedad ha aumentado", celebra Lemoine. 

En Suecia, el feminismo es parte del día a día. Según un sondeo encargado por la radio pública SR en agosto, cerca de la mitad de los electores se presentan como feministas. El partido Iniciativa Feminista se quedó a las puertas del Parlamento en septiembre, al no conseguir el 4% de los electores, límite para obtener un representante. 
"Los otros partidos dicen ser feministas para poder atraer electores", asegura la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Estocolmo, Maud Eduards. 
El primer ministro sueco, Stefan Löfven, se granjeó muchas simpatías en 2012 al asegurar: "Soy feminista y ya está". Su predecesor Fredrik Reinfeldt siempre se negó a emplear ese término, lo que le valió numerosas críticas.  

Condenar la apertura de un museo como este es políticamente incorrecto. En Umeå, el jefe de la oposición, Anders Ågren, quería abandonar el proyecto por el coste que suponía para los contribuyentes: 11,5 millones de coronas (1,54 millones de dólares). Ahora es alcalde y no quiso contestar a las preguntas de la AFP.  

sábado, 15 de noviembre de 2014

obscure and surreal: mary reynolds


Man Ray
"Photograph of Mary Reynolds"
1930

I love when I "discover"
a missing link to the puzzles of the past.
Bookbinder and surrealist muse Mary Reynolds is one of 
those missing links for me.
I snagged this book a few years ago 
and then promptly "lost" it in the book jungle
that is my apartment.
Well, 
once lost 
and now rediscovered,
both the book 
and Mary!

Man Ray
"Photograph of Mary Reynolds and Marcel Duchamp"
n.d.

Man Ray
"Photograph of Mary Reynolds"
c. 1930s

Constantin Brancusi,
Marcel Duchamp and Mary Reynolds in
Villefranche, France.
1929




Mary Reynolds
"The Knowledge of God or the Creation of Man"
by Jean Pierre Brisset
Bufo Toad skin cover
n.d.

Mary Reynolds
"A Harsh Winter"
by Raymond Queneau
Goatskin with broken thermometer
1939

Mary Reynolds
"The Free Hands"
Drawings by Man Ray, poems by Paul Eluard
Goatskin and kid gloves
1937

Mary Reynolds
"Ubu Cocu Restored to its Integrity 
as it was Presented 
by the Puppets 
of the Theater Des Phyances"
by Alfred Jarry
Goatskin and calf skin
1944

Mary Reynolds
"Hebdomeros"
By Giorgio de Chirico
Goatskin and leather
1929

Mary Reynolds
"The Red and the White [Lucien Leuwen]"
by Stendhal
Goatskin and vellum
1929

Mary Reynolds and Marcel Duchamp
"King Ubu: Play in Five Acts"
by Alfred Jarry
Goatskin and various leathers
1921

Mary Reynolds
"Mental Hospital"
by Jean Cocteau
Goatskin and vellum
1926

Mary Reynolds
"Saint Glinglin"
Goatskin with broken pottery cup handle
1948

All images from:
'Mary Reynolds and the Spirit of Surrealism"
The Art Institute of Chicago
Museum Studies
Volume 22, No.2
1996

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Estela de Carlotto: 'Lo que no se juzga, el día de mañana se repite'




Estela de Carlotto es una de las grandes referencias mundiales en la lucha por la dignidad de las personas y los derechos humanos. En Boulevard hemos hablado con ella de su experiencia, de memoria histórica, de justicia y de la recuperación de la dignidad de las víctimas de la dictadura argentina.
Su labor durante décadas junto a las Abuelas de la Plaza de Mayo dio el fruto esperado en agosto. Entonces pudo abrazar a Guido, el hijo de su hija Laura, asesinada por la dictadura argentina. Fue la jueza Servini, que investiga la única querella por los crímenes del franquismo, quien le informó de la localización de su nieto.
Reconoce que el camino ha sido complicado pero se congratula por el apoyo institucional y la implicación directa de la justicia en Argentina, que no aprecia en el caso de España.
Carlotto ha visitado Europa invitada por el Papa, con quien mantuvo audiencia privada. Pero estos días ha recalado también en Euskadi para ser reconocida por el festival contra la censura.

(Escucha la entrevista íntegra)

domingo, 9 de noviembre de 2014

Margarethe von Trotta



A finales de la década de los sesenta, Margarethe von Trotta (nacida en 1942) asomó su arrolladora personalidad por los entresijos del Séptimo Arte en calidad de eficaz actriz, participando en obras de Gustav Ehmk (Spielst du mit schrägen Vögeln, 1968), Klaus Lemke (Brandstifter, 1969) y Fassbinder (Dioses de la peste, 1969). En 1971 se casa con el director Volker Schlöndorff (con quien había trabajado en Baal, 1969), iniciando con él una fructífera colaboración que la lleva a ganar varios premios de interpretación gracias a Fuego de paja (1972), así como a ser primeramente su ayudante de dirección para luego convertirse en co-guionista de sus obras mayores e incluso compartir tareas de dirección (El honor perdido de Katharina Blum, 1975). 
En 1977 dirige su primer film, El segundo despertar de Christa Klages (Das zweite Erwachen der Christa Klages), una película muy personal y sorprendente que intenta acercarse a la actualidad política alemana a través de la historia de tres mujeres: Christa Klages, quien con rabia impotente y un furioso idealismo atraca un banco para no cerrar la guardería donde trabaja; Ingrid Häkele, amiga íntima de Christa y esteticiénne que trabaja en casa, cuyo matrimonio está más definido por el consumismo que por los sentimientos; y Lena Seidlhofer, una empleada del banco atracado por Christa, que vive sola y sueña aún con la felicidad matrimonial y un piso nuevo. Tras cometer el robo, la protagonista se refugia en la casa de Ingrid por poco tiempo, iniciando poco después un viaje que la llevará hasta Portugal para al final volver a Alemania donde, tras unos días de espantosa soledad, se entrega a la policía. Lena, su posible y única delatora, afirmará en ese lugar con una enigmática sonrisa en los labios que Christa no ha cometido el atraco. La película de von Trotta acierta con toda brillantez a la hora de plasmar la evolución de sus mujeres, cómo dan un paso adelante en sus sueños y primitivos conceptos de felicidad para abrazar el camino de su propia identidad: "Ante la voz traumatizada de este país y su simultánea resignación, esta película es un trazo sensible de nuestras posibilidades, un informe concluyente de la necesidad de marchar adelante". Así, Christa es consciente de que pese a haber conseguido un equilibrio en su ansiada independencia, debe luchar día a día por mantenerla; Ingrid descubre a raíz de su encuentro con Christa deseos propios que sólo tienen que ver con ella misma y acaba separándose de su marido; finalmente Lena reconoce que sus deseos de matrimonio y estar al frente de una casa se revelan demasiado estrechos y se le hace imposible delatar a la ladrona. La imagen que da el film sobre la mujer como un ser capaz de no cumplir su papel social y romper así con las convenciones se asemeja bastante a la frase de Fassbinder en la que afirmaba que "las mujeres son más interesantes que los hombres, ya que les es más fácil salir de su rol". 
Dos años más tarde, Margarethe von Trotta rodó Schwestern oder die Blance des Glücks, una parábola sobre la relación absorbente entre las hermanas Maria y Anna, donde la sobreprotección de la mayor conduce a la inseguridad y posterior suicidio de la menor. Tras este suceso, Miriam, joven vital amiga de Maria, sustituirá a la desaparecida Anna, pero cuando siente la opresión de aquélla (que llega a pagarle los estudios y a exigirle un constante rendimiento), romperá la relación que las une. La autora afirmó sobre esta simbólica película (multitud de espejos que recuerdan el "sello Fassbinder"; bosques primaverales, imágenes de castración...) que "no me ha interesado realmente la problemática entre las dos hermanas, sino que me ha motivado mostrar las dependencias entre dos personas, dependencias que son más fuertes a través del cuño de una infancia común, de la cual es difícil desprenderse". Por su parte, un crítico de Time vio en Schwestern "la revelación de una metáfora radical del estado moderno alemán: lo liberal como autoritario".
En 1981, Trotta filmará su película más famosa: Las hermanas alemanas (Die bleierne Zeit), una impresionante, sensible y realista descripción político-social que une la Alemania de los años cincuenta y la de mediados de los setenta: "Con este film intento una síntesis entre el primero (un inventario de la situación externa de la RFA) y el segundo (una reflexión sobre el interior de las personas y sus relaciones)". Julianne es una periodista que vive con su amigo Wolfgang, arquitecto. De repente, cambia su existencia cuando el marido de su hermana Marianne decide quitarse la vida y dejarles a su pequeño hijo Jan. Marianne es activista de la banda Baader-Meinhof (RAF) y se encuentra presa en una celda de aislamiento. Las dos mantendrán un contacto lleno de intuiciones y discusiones convulsas hasta que un día la terrorista aparece muerta: supuestamente se ha suicidado. Julianne, entonces, luchará por esclarecer las causas de la muerte de su hermana. Pese a lo que pueda parecer, Die bleierne Zeit no es un film sobre el terrorismo alemán, sino que se sustenta en un análisis doble utilizando muy sutilmente los flash-backs: el pasado de las hermanas (su infancia en los años cincuenta) y su presente veinticinco años después, unidos por el hermetismo de una sociedad cuyas realidades no han sido lo suficientemente examinadas ni explicadas (tradicionalismo religioso, terrorismo, represión). La secuencia final de la película resulta significativa: cuando Jan, el hijo de Marianne, rompe una foto de su madre, su tía Julianne se lo reprocha diciéndole que aquélla fue una mujer excepcional. Entonces él la mira fríamente, incrédulo y le espeta: "Debo saberlo todo sobre ella: ¡empieza!". Esta conclusión abre el film, lo alarga hacia el infinito y confirma la posibilidad de que el pasado proporciona los suficientes referentes como para entender el porvenir (que aquí representa el pequeño Jan). La directora obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia.
La obra cinematográfica de Margarethe von Trotta está poblada, pues, por mujeres que se caracterizan por tachar la sempiterna hegemonía masculina a través de la fórmula ideal de la independencia y la solidaridad. 
Otras películas suyas son Locura de mujer (Heller Wahn, 1982), película de un feminismo nada militante donde Trotta continúa narrando con gran sensibilidad las determinaciones psicológicas que mueven las relaciones de sus personajes, y Rosa Luxemburgo (1985), un proyecto que la muerte arrebató a Fassbinder y que Trotta lleva a la pantalla con fuerza y convicción a pesar de algunos momentos donde la morosidad hace acto de presencia.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Dora Maar, la fotógrafa surrealista.


Conocida sobre todo por la serie de fotografías que realiza del Guernica y por su relación con Picasso, la obra de Dora Maar es tan prolífica como notable.
Comenzó sus estudios en la Academie Lothe, para después ingresar en L’École de fotografía de la Ville de París, y tras ciertas incursiones en el mundo de la pintura es en la fotografía donde consigue destacar.

Autorretrato, 1930.

Portraits d’une femme, 1930.

Double-portrait, 1930.

Empreintes de pieds sur le sable, 1931-1934.


Dora dio sus primeros pasos en el mundo de la fotografía en el estudio del fotógrafo Harry Meerson para después formar un tándem con el también fotógrafo Pierre Keffer, instalándose junto a él en un estudio en Neuilly-sur-Seine. Maar y Keffer colaborarán con revistas de moda como Madame Figaro, realizan campañas para cosméticos y retratan a Assia, la modelo por excelencia del grupo surrealista.

Assia, 1934.


 Nude, 1934.

Hasta 1934, año en el que entra en contacto con el grupo surrealista y conoce a George Bataille sus trabajos se relacionan con el mundo de la moda y la publicidad.

Inmersa en el movimiento surrealista, sus fotografías están envueltas en un halo enigmático, místico y en cierta medida tenebroso que reflejan muy bien el propio carácter de Dora: melancólica, inteligente y emocionalmente compleja.

En sus obras Dora buscaba romper con los convencionalismos a través de la libre asociación de imágenes, buscando las formas ocultas de los objetos y creando realidades diferentes.

Una arquitectura totalmente surrealista, que recuerda en cierta medida a Chirico, conforma el paisaje y el escenario de sus fotografías, logrando de esta manera crear un aura onírica y enigmática.

Silence, 1935-1936.

Cavaliers, 1935.

29. rue d'Astorg, 1936.

Sin título, 1934.

Experimenta con el fotomontaje, el fotocollage, la sobreimpresión y el desenfoque, técnica que aprendió de Man Ray.

Jeux interdits, 1935.

Nusch Eluard, 1935.

Dream-like, 1935.

Afectada por los acontecimientos políticos que están sucediendo, marcha a Barcelona donde inicia una serie de fotografías en las que capta la realidad de un país en vísperas de guerra: pobreza, desesperación y marginalidad son el leit motiv de las instantáneas que tienen como telón de fondo los barrios trabajadores de la ciudad condal.

Mendigo Ciego, 1934.


Niño con boina, 1934.


Sin título, 1934.

Posteriormente en París y Londres, la realidad social siempre estaría bajo la mira de su objetivo, pues desde que Bataille la introdujera en el entorno político de la época, en 1934, Dora se había convertido en una tenaz activista de izquierdas que reflejaba su descontento social no solo con la firma de manifiestos y panfletos sino con sus fotografías.

Garcon aux chaussures depareillees, 1935.

Sin título, 1932.


Sin título, 1932.


Sin título, 1932.


Cuarteto de ciegos, 1934.


Lotera, 1933.

En 1936 conoce a Picasso y se convierte en el testigo más valioso de la génesis del Guernica, pues dejó documentado el proceso creativo paso a paso. 













Fotografías del Guernica tomadas por Dora Maar, 1936.

De esta época data una de sus obras más conocidas, el Retrato de Ubú, personaje inventado por Albert Jarry, que simboliza la figura de un dictador viejo y ciego que acabaría por convertirse en un icono fotográfico del movimiento.


Retrato de Ubú, 1936.

Gracias a Dora Maar y a otros artistas como Cartier-Bresson o Maurice Tabard concienciados con la situación social de su época, la prensa tradicional comenzará a evolucionar hasta el nacimiento de lo que hoy denominamos fotoperiodismo documental.

En 1945 su relación con Picasso concluye, cae enferma y su carrera artística cae en declive, tras lo cual inicia un periodo marcado por un fuerte carácter religioso.

“Después de Picasso, sólo Dios”- Dora Maar

Arrojada por Picasso a la pintura, pues el malagueño menospreciaba la fotografía, y más aún la fotografía de Dora, comienza en 1949 a pintar. Pero tras su ruptura ninguna de las vías artísticas que ella dominaba servía para dar consuelo a su dolor, de manera que entra en una vía mística e introspectiva que acabará por forjar su leyenda cuando tras su muerte se descubran en su casa parisina centenares de picassos que guardaba celosamente en una suerte de cripta-altar al dios más adorado de su panteón: Picasso.