viernes, 31 de julio de 2015

Louise Richardson elegida como la primera rectora de Oxford desde 1230





Louise Richardon se convertirá en la primera rectora de la prestigiosa Universidad de Oxford, desde que fue fundada hace casi 800 años, en 1230. La institución académica nunca había franqueado ese dintel hasta que ayer anunciaron que tal honor y responsabilidad recaerá sobre Louise Richardson, la actual rectora de la universidad escocesa de Saint-Andrews.
Su proclamación depende aún de la aprobación de la congregación, que es el órgano legislativo de la universidad. La nueva rectora de Oxford relevará a Andrew Hamilton y comenzará esta nueva etapa el año próximo. La duración del mandato de Louise Richardson comprenderá un periodo de siete años.
Louise Richardson, de 56 años, confesó “sentirme honrada por ser elegida para dirigir una de las universidades mas prestigiosas del mundo” y subrayó que “soy extremamente privilegiada de tener la oportunidad de dirigir una institución tan destacada como la Universidad de Oxford”.
Lord Patten que ostenta el título honorífico de canciller de la universidad explicó que “el comité ha procedido a su designación tras quedar fuertemente impresionado por la fuerte adhesión de la profesora Louise Richardson a los valores educativos y universitarios que caracterizan a la Universidad de Oxford”.
La nueva rectora, Louise Richardson, nació en Irlanda y es muy conocida por sus trabajos sobre el terrorismo y la seguridad. Louise estudió historia en Dublín y posteriormente Ciencias Políticas en California. Además realizó un doctorado en la Universidad de Harvard.

miércoles, 29 de julio de 2015

Jane Birkin no quiere que el famoso bolso lleve su nombre




Podría decirse que es el bolso más deseado del mundo... menos por la mujer que le puso nombre. El icónico accesorio que han lucido personajes tan dispares como Kate Moss, Victoria Beckham o Julia Roberts, y que otras celebridades como Lady Gaga o Kim Kardashian se han atrevido a customizar sin el más mínimo remordimiento, podría ver peligrar a una de sus principales señas de identidad: su nombre. Al menos, en uno de sus modelos (el de piel de cocodrilo, Birkin Crocro). “Después de enterarme de la crueldad con la que se masacran cocodrilos para producir el bolso de Hermès que lleva mi nombre, he pedido a la marca que cambie de nombre al modelo hasta que existan mejores prácticas que respondan a las normas internacionales de producción”. Con estas palabras, Jane Birkin expresaba en un comunicado difundido por PETA su deseo de que Hermès rebautice el icónico bolso.
El modelo, que cumplía tres décadas de existencia el año pasado, es el bolso más famoso del mundo con permiso del 2.55 de Chanel o el Speedy de Vuitton. Desde su creación en 1984 ha sobrevivido a todo tipo de modas y se ha convertido en pieza inseparable de multitud de celebridades. Resulta especialmente inesperado el deseo de Jane Birkin de cambiar su nombre porque fue precisamente creado en honor de la actriz y cantante británica, quien en un vuelo de París a Londres coincidió con Jean-Louis Dumas –dueño de Hermès en aquel momento–, y le confesó que nunca había sido capaz de encontrar el bolso de sus sueños. Tres años después, la firma francesa satisfacía sus deseos con un diseño que se ha convertido en símbolo de la atemporalidad y el lujo.
La sencillez del diseño (sin logos ni florituras más allá de una lengüeta y un candado) pronto despertó los deseos de cientos de mujeres que quisieron tener uno. Así, las interminables y legendarias listas de espera que rodean al diseño no tardaron en aparecer. La espera media para hacerse con un Birkin está estimada en cinco años y las cifras para hacerse con uno pueden llegar a los 50.000 euros, siendo precisamente los modelos confeccionados con piel de cocodrilo los más caros.
Por su parte Hermès, símbolo del lujo elevado al máximo exponente, ha emitido un comunicado para expresar su posición ante la petición de la cantante y actriz. “Jane Birkin ha expresado su preocupación respecto a las prácticas de sacrificio de cocodrilos. Sus comentarios no influyen de ningún modo en la amistad y la confianza que hemos compartido durante muchos años. Hermès respeta y comparte sus emociones y también estamos sorprendidos por las imágenes difundidas recientemente. Hemos puesto en marcha una investigación en la granja de Texas implicada en el video y cualquier incumplimiento de las normas será rectificada y sancionada. Hermès quiere dejar claro que esta finca no les pertenece y que las pieles de cocodrilo suministradas por ellos no se utilizan para la fabricación de bolsos Birkin. Imponemos a nuestros socios los más exigentes estándares de tratamiento ético de los cocodrilos y durante más de diez años hemos organizado visitas mensuales a nuestros proveedores. Controlamos sus prácticas para que cumplan las normas de sacrificio establecidas por expertos veterinarios, por Fish and Wildlife (una organización federal estadounidense para la protección de la naturaleza) y por las normas establecidas en la Convención de Washington de 1973, que define la protección de especies en peligro de extinción”.

martes, 28 de julio de 2015

The Way We Dress: “Simone Rocha:Hong Kong Dress” by Linda Brownlee

The Way We Dress: “Too Much of Me” by Siri Bunford

Wassyla Tamzali



La argelina Wassyla Tamzali es partidaria de llamar a las cosas por su nombre. En «El burka como excusa» (Saga editorial) Tamzali aconseja a nuestros dirigentes que aborden el problema más allá de la coyuntura política.Veterana luchadora por los derechos de las mujeres, le indigna ver cómo el Gobierno español frenó la prohibición de «ese sudario» porque identificaba la iniciativa con la derecha.
—¿El burka no es musulmán?
—Definitivamente, no. En los países musulmanes es pre-islámico y su práctica está delimitada: península arábiga, Afganistán, sur de Irán... El burka no tiene nada que ver, por ejemplo, con la población bereber del Magreb: las mujeres bereberes no llevan velo.
—¿Ni un símbolo religioso?
—No es un símbolo religioso. No existe ningún pasaje del Corán que hable del burka: supone, pura y simplemente, un símbolo de dominación. Una forma de terrorismo intelectual, religioso y moral contra la libertad de las mujeres.
—Hay quien habla de «feminismo islámico».
—El «feminismo islámico» es un oxímoron, una impostura que se ha infiltrado no sólo en las universidades, sino en organismos internacionales como la Unesco. Las instituciones europeas dedicadas al diálogo con los países del sur del Mediterráneo también han escogido el llamado «feminismo islámico». En España ya se conocen las posiciones ambiguas de la Casa Árabe, y ahora hay que añadir la de la Casa del Mediterráneo de Alicante. No nos engañemos. El feminismo es una ideología de liberación y el islam es de obediencia.
—Afirma que la izquierda no se enfrenta al burka...
—El discurso de la izquierda no deja de sorprenderme. Soy consciente de que hay que controlar la islamofobia de la ultraderecha, pero las respuestas de políticos, intelectuales y feministas de izquierda son inaceptables, erróneas. El pensamiento posmoderno ya no aspira a transformar el mundo, lo acepta tal como es y afirma que el universalismo es europeo y no se debe imponer a otras culturas. La izquierda es incapaz de formular una moral: todo le parece tolerable... La barbarie del burka no hace callar a los corifeos del culturalismo.
—Presentan el velo como un acto de libertad religiosa...
—Si discutes el velo te adscriben a la derecha: no se lo cuestionan porque su idea de libertad se funda en la voluntad subjetiva.
—¿Cómo ve las revueltas en el mundo árabe?
—En esas revueltas nadie ha escuchado eslóganes antioccidentales, ni antiisraelíes, ni proclamas islámicas. Por primera vez, desde la independencia, los pueblos árabes ponen la Historia en marcha. Con la descolonización, la Historia quedó frenada con las dictaduras militares de Siria, Egipto o Argelia.
—Gadafi asegura luchar contra Al Qaida.
—También decían que eran el freno contra el islamismo y por eso los apoyaba Occidente. No se lo crea. Totalitarismo e islamismo se retroalimentan.
—Muchos historiadores sugieren que el islam no ha vivido una Reforma como el catolicismo. ¿Los cambios políticos pueden ayudar?
—El catolicismo se reformó cuando cambiaron los sistemas políticos. La caída del absolutismo abrió las puertas a la reforma religiosa. Este cambio político, si se produce, comportará una reforma en la religión musulmana.
—Dice que muchos musulmanes ya no se reconocen en el islam...
—Si los católicos no se identifican con la Inquisición es lógico que algunos musulmanes no crean en un islam absolutista.
—Quienes no se oponen al burka argumentan que es un fenómeno minoritario, que prohibirlo provocaría un efecto rebote entre los musulmanes más antioccidentales...
—De los musulmanes integrados en la vida democrática no se habla. Es un islam silencioso, mientras que el islam violento acapara los medios. Cuando hablamos de burka nos referimos a un símbolo, no a una simple prenda de lino.
—¿Y la Alianza de Civilizaciones?
—La izquierda española se ha hecho adepta del relativismo cultural. La Alianza de Civilizaciones es un «gadget» político, la respuesta al Choque de Culturas. Si el Choque dividía el mundo entre buenos y malos, la Alianza lo subdividía en civilizaciones múltiples que había que respetar. Acaban en lo mismo: explotar las diferencias.
—Supongamos que los países árabes alcanzan la democracia. ¿Qué hacemos si, como sucedió en Argelia, un partido islamista gana las elecciones?
—El peligro islámico en Argelia ha pasado y no creo que Egipto o Túnez salgan de una dictadura para caer en otra. El peligro es que los militares que controlan aún el poder, como en Egipto, se aliaran con los Hermanos Musulmanes. Llegar a un acuerdo resulta fácil entre quienes no creen en la democracia.

lunes, 20 de julio de 2015

Silvia Federici: “La cadena de montaje empieza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos”



Silvia Federici es actualmente profesora en la Hofstra University de Nueva York y una veterana activista feminista ya desde los años 60. Su obra trata desde la filosofía y teoría feminista, pasando por la historia de las mujeres o más recientemente el impacto de las políticas del FMI y el Banco Mundial en África, las cuales pudo estudiar de cerca después de una larga estancia en Nigeria. Pero sobre todo Federici es conocida por su detallado estudio sobre los procesos de expropiación dirigidos a los cuerpos y los saberes, la caza de brujas y la reproducción de las mujeres. Todo esto lo explica en Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Tinta Limón Ediciones, 2010), un libro que ya tuvo más de 3.200 descargas por la red. Algunas personas dicen que es la parte no escrita de El Capital de Marx, ella lo niega diciendo que si fuera así sólo estaría añadiendo cosas cuando lo que se trata es de repensar haciéndolo de forma conjunta.
¿Por que crees que era necesario un libro sobre las brujas y la caza de brujas?
El libro sobre las brujas nace como parte de la investigación que empecé a hacer en los años 70, investigación que estaba conectada con los debates que se estaban dando en el movimiento de las mujeres. Había debates sobre el origen de la discriminación de las mujeres, las razones sobre la diferente posición de las mujeres en la sociedad capitalista respecto a los hombres. Primero de todo quería entender por qué las mujeres todavía están discriminadas. Tenía una teoría, pero estaba interesada en demostrar que esta discriminación no estaba basada en la tradición, sino que de hecho es algo que había sido construido en las sociedades capitalistas. Dicho de otro modo, el patriarcado no es un legado del pasado sino más bien ha sido refundado por el capitalismo. Desarrollamos la idea de que en el capitalismo tienes una organización del trabajo que tiene dos componentes: la producción de mercancías y la de fuerza de trabajo para el mercado. Las mujeres llevan a cabo la producción de la fuerza de trabajo y la discriminación viene del hecho de que este trabajo se ha hecho invisible. Así que el poder social, por muy limitado que sea, que tiene el trabajador masculino debido a que cobra un sueldo y que su trabajo está reconocido, no lo tienen las mujeres. Pero la realidad es que si observamos el capitalismo a través del trabajo asalariado, que incluye trabajo asalariado y trabajo no asalariado, veremos como la relación salarial es mucho más compleja que si sólo tenemos en cuenta el trabajo asalariado, ya que el trabajo asalariado incluye también mecanismos de exclusión, incluye como de hecho dice Marx, mecanismos para la extracción de trabajo no asalariado. En el caso de las mujeres, de alguna manera este trabajo es el más importante porque crea las personas que trabajan, ya que no puedes hacer coches sino tienes quien lo haga, nosotros decimos que la cadena de montaje empieza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos. El capitalismo ha entendido esto ya que es el sistema de explotación que, más que cualquier otro, enfatizó la importancia del trabajo. Así que tiene muy claro que las mujeres son el sujeto productivo más importante, pero para mantener esta producción de la forma más barata posible este trabajo se ha hecho invisible. Quise estudiar la historia para tratar de comprenderlo, empezando por el siglo XIX y luego más atrás donde me encontré con la caza de brujas.
¿Qué descubriste cuando te adentraste en el estudio de la caza de brujas?
Fue un choque porque conocía las brujas, pero siempre había sido una historia que nunca sabías si había sido real o una fantasía. Pero cuando empecé a estudiarlo e investigarlo lo que me di cuenta que me estaba enfrentando a un fenómeno que era extremadamente importante y además se dio de forma simultánea con el cerco (enclousure en inglés), la expulsión del campesinado de sus tierras, el proceso de colonización o con el comienzo del tráfico de esclavos. Todo esto hizo que me diera cuenta que todo este proceso era fundamental para el desarrollo de la sociedad capitalista, siendo uno de sus fundamentos más importantes. Es interesante también porque muchos de estos procesos están basados en la exterminación: del sujeto colonial, de la gente africana que sufrió la trata de esclavos y también de las brujas. Entendí que todos estos fenómenos están conectados y eran parte de la acumulación capitalista, de la acumulación de la clase trabajadora, de la acumulación de fuerza de trabajo. Esta fue la perspectiva desde la que empecé a mirar la caza de brujas, la que me llevó hacia muchos caminos muy diferentes. Empecé a entender que el desarrollo del capitalismo, como fue descrito por Marx, tenía que ser, no reescrito, porque creo que el trabajo de Marx es muy acertado y muy potente, además de muy útil para estos días, de hecho pocas cosas se podrían cambiar, pero a la vez hay otra historia que Marx no vio.
Tú has estudiado mucho a Marx y hablas mucho de él en tu libro, pero a la vez hablas de que Marx no vio la historia desde el punto de vista de las mujeres. ¿Qué podemos aprender de Marx y que hemos de reformular?
Para mí lo más importante de Marx es su teoría sobre la explotación, la importancia que le da al salario, no sólo lo que significa a nivel de tener dinero, sino también lo que significa a la vez de organizar la sociedad, de organizar no sólo la fábrica habitual, sino también la fábrica social. A la vez su explicación de la acumulación primitiva u originaria sigue siendo fundamental. Marx todavía nos sirve para explicar hoy en día que pasa en el mundo en cuanto al desarrollo capitalista, pero el trabajo de Marx se basaba en que el capitalismo está moldeado por la idea de que el trabajador asalariado será el sujeto revolucionario y que es en el terreno del trabajo asalariado donde la lucha por la transformación del mundo y por la transición al comunismo tendrá lugar. Pero Marx no tenía un conocimiento profundo del proceso que se da en el capitalismo que produce la fuerza de trabajo. Si leemos el primer volumen de El Capital de Marx sobre la teoría de la plusvalía donde describe la producción de fuerza de trabajo, encontraremos que la forma en que describe la producción es extremadamente limitada y reducida. Para Marx, la producción de la fuerza de trabajo está totalmente encajada dentro de la producción de mercancías. El trabajador tiene un salario, con el salario compra la mercancía, la utiliza y se reproduce a sí mismo, en ningún caso se sale del círculo de la mercancía. Por lo tanto toda el área del trabajo reproductivo que es tan importante y vital para las sociedades capitalistas, y toda la cuestión de la división sexual del trabajo está totalmente ausente. Es importante señalar que ver todas estas otras áreas no significa incluir un quinto capítulo en el primer volumen de El Capital.

Creo que si fuera así sólo añadiríamos cosas, pero lo que se trata es de repensar hacerlo de forma conjunta. Siempre digo que lo que he intentado hacer no es escribir la historia de las mujeres en el capitalismo, sino la historia del capitalismo desde el punto de vista de las mujeres y la reproducción, que de hecho es muy diferente. Si escribes la historia de las mujeres en el capitalismo dices, vale, tenemos la historia de los hombres y ahora haremos la historia de las mujeres, pero escribir la historia del capitalismo y de su origen desde el punto de vista de lo que le pasa a las mujeres o que pasa con la reproducción, que para mí están muy conectadas la una con la otra, hace repensar todo en conjunto desde otra perspectiva. El trabajo contractual dentro del capitalismo está acompañado de un cantidad inmensa de trabajo no libre, no asalariado y no contractual. Es entonces cuando empiezas a entender por qué a través de la historia del capitalismo tienes colonización de una forma continuada, al igual que las diferentes formas de esclavitud. Aceptar que el trabajo no libre y no asalariado es fundamental, y que no sólo tiene como objetivo extraer riqueza de la gente trabajadora, sino también una forma de organizar la sociedad, es muy importante. La supervivencia de las relaciones no libres es algo fundamental y forma parte del maquillaje genético de las sociedades capitalistas. Mirando el capitalismo desde el punto de vista de la reproducción, lo que yo llamo la reproducción de la fuerza de trabajo, ha sido muy importante para llegar a entender el capitalismo y eso es algo que no encuentras en Marx. De hecho se dice que tu libro es la parte no escrita de El Capital de Marx…
Volviendo al libro, hay un momento que argumentas que durante la Edad Media la división del trabajo no conllevaba necesariamente la opresión de las mujeres…
En muchas sociedades, antes de los procesos de colonización, los hombres y las mujeres tenían tareas diferentes, y existía una división de las tareas. De hecho en muchas sociedades, por ejemplo en Nigeria, los hombres y las mujeres trabajaban en la agricultura y cada uno de ellos plantaba cosas diferentes y se organizaban de formas diferentes. Incluso hay casos en que los hombres y las mujeres utilizaban palabras propias. De esta manera no dependían de los hombres, tenían acceso a sus propias cosechas y las utilizaban para auto subsistir si era necesario. Así que el hecho de hacer tareas diferentes no significa que automáticamente deba implicar unos grados de poder diferentes, la cuestión es qué valores estaban asociados a estas diferencias. Tuvimos muchos debates en el movimiento feminista de la clase de sociedad que queríamos. ¿Queríamos una sociedad donde no utilizamos la categoría hombre o mujer? ¿O queremos una sociedad que tenga alguna forma, no de especialización, pero sí de diferenciación porque después de todo las mujeres tenemos la capacidad de tener hijas? Tal como yo lo veo las diferencias no son el problema, el problema es la jerarquía. La jerarquía hace que las diferencias se vuelvan una fuente de discriminación, de devaluación y de subordinación. No es necesario construir una sociedad donde no haya diferencias, quizá podemos decidir que algunas diferencias son buenas.
También hablas sobre cómo la acumulación primitiva de capital, también fue la acumulación y la división de las diferencias, no sólo en la clase trabajadora, sino también en cuanto a género, etnia y edad.
Marx dijo varias veces que cuando hablamos de acumulación primitiva de lo que realmente estamos hablando es de la acumulación de trabajo. Lo que hace el capital en su primera fase de desarrollo es la acumulación de la clase trabajadora. Otro aspecto de la acumulación es la división, la acumulación de la división, que es el momento fundacional del racismo y del sexismo. Yo siempre insisto una y otro en la importancia de esto, incluso hoy en día. El hecho de que el capitalismo pueda organizar diferentes regímenes de trabajo ha sido una de las armas más poderosas que ha utilizado para detener los procesos revolucionarios. Primero porque divide a la gente, segundo puede utilizar algunos grupos a los que delega poder, como por ejemplo delegando poder sobre los hombres para controlar el trabajo de las mujeres. Por ejemplo a través del uso del salario el capitalismo ha podido ocultar muchas áreas de explotación, como el trabajo doméstico, y hacerlas aparecer como naturales. La construcción ideológica de las diferencias está estrechamente relacionada a través de la construcción material. Así se crean diferentes formas de invisibilidades, dividiendo a la gente y para poder utilizarlas unas contra otras. La habilidad del capitalismo de externalizar y dividir el trabajo ha sido muy grande. Si tomamos un ordenador por ejemplo, no sabes qué cantidad de trabajo y de qué tipo se ha hecho para construirlo. En un ordenador hay mucho trabajo manual que se ha hecho en el Congo para excavar las minas, sacar el litio, etc. Esta es la división del trabajo, esta es la construcción de las diferencias.

domingo, 19 de julio de 2015

La supermodelo con 25 tatuajes que vota a Podemos






Alba Galocha tiene 25 tatuajes cosidos a tinta y aguja en su cuerpo de modelo. Son dibujos pequeños, símbolos o frases. Ella los llama “pequeños souvenirs de lo que vas viviendo”. Cuenta con uno en el pubis. No contraiga la cara, querido lector: la modelo nos informa de que no le dolió. Por el contrario, con el que “vio las estrellas” fue con uno que se esculpió en el dedo gordo del pie, justo donde nace la uña. El del pubis fue indoloro, pero con historia. “Me lo hice con 18 años, cuando terminé la selectividad. Fue un error. Fuimos tres amigos y yo, que era la única chica. La idea era celebrar el fin de los exámenes. Tuvimos una discusión porque ellos querían tatuarse la palabra 'esperanza' en chino. A mí me parecía una palabra muy cutre. Pero lo hicimos. Cuando cumplí 20 decidí tapármelo con un triángulo negro, que es el símbolo de la mujer. Pero, en realidad, está ahí para tapar lo de 'esperanza'. Además, ese nombre tiene ahora unas connotaciones…”. Alba dibuja en su delicioso rostro una sonrisa maliciosa. Lleva un vestido veraniego, cruza las piernas y le da una calada a un cigarrillo. Fuma de 10 a 15 diarios. “Debería dejarlo”, señala.
Esta mañana se ha levantado en la casa madrileña de su madre, ha practicado 45 minutos de yoga y ha telefoneado a su chico. La modelo se trasladó con su madre de Santiago a Madrid con 16 años –actualmente reside en París–, cuando sus padres se divorciaron. “No me afectó especialmente. Al final acabas buscando las ventajas. Creo que los hijos de padres separados maduramos antes, vivimos con más independencia. Me llevo muy bien con los dos”. También se siente cerca de sus dos hermanos, mayores que ella (29 y 32 años), uno tatuador (ya ha probado en el cuerpo de su hermana) y el otro diseñador gráfico.
Alba Galocha es una modelo al margen de los tópicos de su profesión, quizá porque viene de otro mundo: primero estudió diseño gráfico, luego triunfó como blogueray más tarde pasó a la pasarela. Por eso tal vez huye de la inanidad inherente a los entrecomillados de sus colegas y no le cuesta nada plantear con valentía sus preferencias políticas: “Manuela Carmena transmite confianza. Toda su trayectoria es ejemplar. Me parece incomprensible que haya gente que no entienda que ella es lo que necesitamos ahora. Voté a Manuela para el Ayuntamiento de Madrid y para la Comunidad, a Podemos. Es la única opción que tenemos. Si no nos arriesgamos, qué tenemos, ¿lo de ahora? Necesitamos un cambio y las únicas personas que nos lo están ofreciendo son ellos”.
Todo en esta chica gallega de 25 años es delicado. Mide 1,71 y pesa 46 kilos. Tiene los brazos largos y finos, la sonrisa meliflua y el gesto entre lánguido y pícaro. Está en Madrid para asistir, durante un mes, a clases de interpretación, su siguiente objetivo. “Estoy cómoda con mi trabajo de modelo, pero me apetece hacer algo más, como probar con la interpretación. También estoy haciendo muchas fotos cuando viajo. No me llena como antes lo de ser modelo. Necesito algo más”, apunta. Lo dice sin alterarse, con dulzura, la misma que utiliza para apuntar que hace gimnasia con la música de Nacho Vegas de fondo. “El disco que tiene con Christina Rosenvinge me encanta. Es muy deprimente, pero me gusta. Sus letras son sabias. Hacer gimnasia con Nacho Vegas es fuerte, pero es la gracia que tiene el modo aleatorio. Luego puede salir Kylie Minogue”. Y suelta una sutil carcajada.
Mientras sigue alimentando su bitácora Tea Time, alojada en la web de Vogue España, su carrera de modelo se mueve con rapidez: fue designada la mejor en la Fashion Week de Madrid, se alzó con el premio L’Oréal y debutó con Louis Vuitton. En la actualidad, es de las modelos españolas más solicitadas. En la capital francesa vive junto a su su novio, Andrew Woodhead, un músico australiano de rock que toca en Dancing Doors, una banda underground que está empezando a dar sus primeros pasos.
Hay que hablar de la sesión de fotos para ICON, del pudor, de quitarse la ropa delante de un fotógrafo, de la reacción de familiares y novio cuando vean las imágenes: “A mi chico le cuesta más que a mis padres. Pero todos saben perfectamente que es mi trabajo. Si no le gusta, lo siento mucho. Yo no voy en pelotas por la calle [risas]. Es trabajo. Mi novio lo ha entendido a base de verlo. Yo lo veo como algo natural. Es bonito si la foto es bonita. Tengo mucha confianza en el fotógrafo y en realidad es como si estuviese vestida”.Galocha expresa una actitud poco complaciente con el mundo de la moda: “Los que han llegado a un punto alto suele ser muy egocéntricos. Les falta humildad. Me relaciono con gente que está muy alto y se nota. A nivel personal son buenas personas, pero a la hora de trabajar se podría ser más amigable. En castings se muestran implacables con niñas de 16 años. Les ordenan: ‘Ok, ¡fuera!’. O: ‘¿Por qué llevas el pelo así?’. No tienen mucha sensibilidad. Es increíble la madurez que tienen algunas chicas, porque acaba por no afectarles. Crecen a mucha velocidad”.
Seguimos tratando contenidos de nuestra revista, como la entrevista con la modelo catalana Vanesa Lorenzo (nº 16, mayo 2015), que afirmó que nunca había ido a trabajar con resaca. “Yo sí”, se ríe Alba. “Y es terrible. Cuando empecé, lo hacía y me daba igual, nadie lo notaba, porque no me afectaba. Pero conforme vas creciendo las resacas son más duras. Hace tres años dije: ‘Nunca más". Y se lanza a contar uno de aquellos días: “Fue en Cibeles. Tenía un desfile a las siete de la tarde, así que pensé: ‘Salgo por la noche, que me da tiempo a recuperarme’. ¡Pero qué horror! Un dolor de estómago, de cabeza… Cuando desfilé en la pasarela me quería morir. Debe ser una cosa mía, porque las modelos de mi edad siguen apareciendo con resaca y no les afecta”. Va a ser que Alba no es la única modelo gamberra...

jueves, 16 de julio de 2015

ENTREVISTA A SHIRLEY MACLAINE “A veces pienso que sigo en los cincuenta”





Eran los reyes de Hollywood. Qué de Hollywood, del showbusiness. Sus juergas, sus risas y sus amoríos eran comentados por todo Estados Unidos en los sesenta, y convirtieron Las Vegas en el paraíso perdido. En grupo fueron bautizados como el rat pack, y por separado se llamaban Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop. Había varias mujeres alrededor, pero la única que tenía de verdad título de honor, la que era considerada rat pack boy era Shirley MacLaine. “Frank era un tipo bastante aburrido, de verdad, aunque conmigo siempre fue agradable. En cambio, Dean… Con Dean sabías que te ibas a reír siempre. En general todo el grupo era muy honesto, y eso les hacía estupendos”. Al otro lado del teléfono, desde un lugar que no confesará, MacLaine es todo risas, y su voz suena entre múltiples interferencias. Vive la mitad del año en Santa Fe (“Tiene que ver qué paisajes. Y el arte”), y la otra mitad en Malibú: “En los aviones me conocen perfectamente”. No solo por ella, sino porque viaja siempre con sus tres perros. “Son mis alegrías. Yo ahora estoy enamorada de la vida”.
Shirley MacLean Beaty, su auténtico nombre, ha cumplido en abril 81 años. “No pienso retirarme. ¿Qué iba a hacer en casa? Me apasiona actuar porque es una labor creativa. Además, me llegan propuestas, guiones apetecibles… ¿Le puedo hablar de ellos?”. Por supuesto, no se debe llevar la contraria a alguien que pudo con Billy Wilder. “Pues he rodado Wild Oats, con Jessica Lange, y tengo dos proyectos más, uno de animación”. La razón de la entrevista es el estreno en España, el pasado viernes, de Elsa & Fred. “Cuando apareció la oferta, vi la película original. Era estupenda”. De partenaire, Christopher Plummer. “Que es mayor que yo”, suelta entre risas. “¡Ni a los ochenta se olvidan de poner jovencitas al lado de los galanes maduros! Nos conocemos desde hace mucho tiempo: es bueno trabajar con amigos”. Y en la dirección, Michael Radford. “Un tipo muy educado, culto, con sapiencia. Espero que la película tenga más éxito en España que aquí en EE UU, que la estrenaron muy mal”.
MacLaine ha trabajado con los grandes, y es momento de volver a Wilder. “Era impresionante verle lanzar pullas verbales. Poseía una mente tan rápida como endiablada”. Sin embargo, a continuación puntualiza: “He tenido una vida estupenda, aunque no me gusta mirar atrás. No me doy ni a la nostalgia ni a los recuerdos. Prefiero seguir adelante. Vivo sin agenda ni muchos horarios”.
Y con todo, MacLaine sigue creyendo en la reencarnación —“A estas alturas no voy a cambiar, entenderá”—, en los ovnis —“Veo muchos desde mi casa de Santa Fe”— y luchando contra lo que ella vea injusto. Por ejemplo, el trato a la tercera edad: “Nuestra sociedad no sabe cómo tratar a los mayores. Meter a un anciano en una residencia, por ejemplo, me parece inhumano. Lo veo y me duele. Ya no aprovechamos esa sabiduría de la vejez. Y eso que yo me considerado un caso aparte. Es como con las películas: ya no hay cine valiente ni productores que se la jueguen buscando calidad. En resumen, nosotros —al menos es mi creencia espiritual— recibimos lo que damos, creamos nuestra propia vida”. Y a MacLaine aún le queda camino. En ese movimiento, la chispa que siempre ha emanado de sus ojos parece no consumirse. Y MacLaine aún posee algo de niña gamberra, acrecentado por su personaje de Elsa & Fred. “Gracias, es usted un mentiroso maravilloso. A veces me olvido de que tengo 81 años, pienso que sigo en los cincuenta, y mi cuerpo lo paga. Recuerdo muy bien aquella década porque fue la primera vez que sentí que me enamoraba”. Durante casi tres décadas, MacLaine mantuvo un matrimonio abierto con Steve Parker. “Sí, y yo tuve largas relaciones sentimentales con otros hombres. Entonces no había conocido el amor verdadero. Me atraían más otras cosas: el glamour, la belleza, el talento... Ahora estoy bien conmigo misma. No sé si estoy abierta a un último amor como hace Elsa en la película. De ella me gusta su forma positiva de ver la vida. Yo soy más cínica, el mundo tiene poco arreglo”.

jueves, 9 de julio de 2015

“Nahui Ollin” cautivó al mundo del arte con su hipnótica belleza



María del Carmen Mondragón, mejor conocida como “Nahui Ollin”, a 122 años de su nacimiento, que se cumplen mañana, es recordada por su enigmática belleza, misma que la convirtió en musa de varios artistas.
La pintora mexicana además destacó como una incomprendida, rebelde y apasionada del arte, cuya desinhibición marcó su sensibilidad.
De acuerdo con el portal de Internet “2neweb.com”, María del Carmen Mondragón Valseca nació el 8 de julio de 1893 en el seno de una familia acaudalada del Porfiriato, pues su padre era el general Manuel Mondragón (1859-1922).
Desde joven, Ollin sobresalió por su hipnótica belleza la cual puede ser fácilmente constatada en las muchas fotografías que existen de ella.
A los 20 años, la joven artista se casó con el militar Manuel Rodríguez Lozano (1896-1971), quien años después se consagró como uno de los artistas más reconocidos en la historia de la pintura mexicana.
Con el estallido de la Revolución Mexicana la pareja abandonó el país y se trasladó a París, Francia, donde nació su único hijo, quien falleció antes de cumplir un año.
En 1921, en compañía de su marido, Ollin regresó a México y ante el fracaso de su relación, solicitó el divorcio, no obstante, la familia se opuso por lo que de forma temporal continuó con su vida matrimonial, hasta que Rodríguez Lozano conoció a Abraham Ángel (1905-1924), de quien se enamoró.
En ese periodo, la joven Carmen comenzó a frecuentar los diversos círculos de artistas, en los que conoció a Frida Kahlo (1907-1954), Tina Modotti (1896-1942), Antonieta Rivas Mercado (1900-1931), David Alfaro Siqueiros (1896-1974), José Clemente Orozco (1883-1949) y Diego Rivera (1886-1957) , entre otros.
Dicha relación con los artistas de la época, en 1922, la llevó a ser retratada por el célebre muralista Diego Rivera, quien plasmó su belleza en “La creación”, obra que creó en el Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria.
En esos años, Nahui además se relacionó con Gerardo Murillo “Dr. Atl” (1875-1964), pintor, filósofo, vulcanólogo y activista mexicano con quien comenzó una relación amorosa, que provocó escándalo, controversia y el rechazo por parte de familiares y amigos.
No obstante, la pareja comenzó con una actividad artística prolífica, ella pinta con su particular estilo “naïf”, imágenes típicas de la sociedad mexicana, mientras que el “Dr. Atl” creó sus obras de volcanes.
Pronto esta relación se desmoronó y en 1923 “Nahui” conoció a los fotógrafos Tina Modotti (1896-1942) y Edward Weston (1886- 1958), quienes atraídos por su belleza le realizaron una serie de retratos, destaca el sitio de Internet “conaculta.gob.mx”.
Posteriormente se enamoró del pintor y caricaturista Carlos Santoyo con quien vivió en Hollywood, donde le ofrecieron participar en un filme con “Rex Ingram” (1892- 1950). Sin embargo esta oferta no le interesó y la declinó.
Tras la ruptura con Carlos Santoyo, “Nahui Ollin” se enamoró de Eugenio Agacino (1851-1924), capitán de un barco de la Compañía Trasatlántica Española, con quien viajó a Estados Unidos, Cuba y España, no obstante, durante el viaje Agacino se intoxicó y falleció en Cuba.
Desolada por el fallecimiento del capitán publicó el libro de poemas “Energía cósmica” y compuso varias obras para piano.
En 1945, al lado de pintores como José Clemente Orozco y Pablo O’Higgins (1904-1983), entre otros, exhibió cuatro pinturas en una exposición colectiva en Bellas Artes, la cual se convirtió en su última muestra, pues la artista perdió la razón.
El 23 de enero de 1978, Nahui Ollin falleció en la casa donde pasó su niñez al lado de sus sobrinas, dejando un legado literario y fotográfico en el cual la sexualidad aparece casi como una obsesión.

martes, 7 de julio de 2015

Podemos elige a una activista sorda como representante valenciana en el senado




La profesora especialista en lenguaje de signos, Pilar Lima y el profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia, Rubén Martínez han obtenido el mayor número de votos en la consulta realizada por Podemos a los inscritos para designar al senador o senadora que ocupará el escaño que le corresponde en representación territorial por la Comunitat Valenciana. Pilar Lima, que será la titular del escaño ha obtenido un 34,96 por ciento de los votos y Rubén Martínez, el suplente, un 32,24 por ciento.
Según ha informado Podemos en un comunicado, ambos integraban la candidatura "Es Ara". En esta convocatoria se han presentado un total de cuatro listas agrupadas y alrededor de 40 aspirantes no agrupados. Podemos es el único partido que realiza primarias para escoger al senador en representación territorial .
De esta manera, ha detallado que Pilar Lima nació en Valencia y tiene una "dilatada trayectoria" como activista y profesional en el movimiento asociativo de personas sordas y ha tenido una intensa implicación en la lucha para derribar las barreras de comunicación que sufre su colectivo.
Además, ha participado en la Federación de Personas Sordas de la Comunidad Valenciana (FESORD CV), imparte además Lengua de Signos y perspectiva sociocultural de las personas sordas y sordociegas a diferentes entidades públicas y privadas y es miembro del Consejo Ciudadano de Podemos en Valencia.
Por su parte, Rubén Martinez Dalmau es natural de la Marina Alta y vive actualmente en el Cabañal, Valencia, barrio en el que es "muy activo" en las campañas de los movimientos vecinales para la rehabilitación de la zona.
Martínez ha trabajado activamente en organizaciones defensoras de los derechos humanos como Amnistía Internacional y formó parte de la campaña estatal que derogó la pena de muerte en el Codigo Penal Militar. Es doctor en Derecho y profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia, consultor de Derecho Constitucional en la Universitat Oberta de Catalunya y profesor en masters y doctorados en 18 universidades europeas y latinoamericanas.
Podemos ha destacado que el Senado se convierte así en la primera cámara que tiene representantes de Podemos a nivel estatal.

lunes, 6 de julio de 2015

“Muchas mujeres dejan de competir a este nivel por incompatibilidad con otras prioridades”



Este año, Teresa Puig es la única investigadora española que ha conseguido una Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Otros 12 colegas hombres han logrado también esta prestigiosa financiación de la Unión Europea, destinada a directores de investigación. Estas y otras ayudas del ERC son muy competitivas y suelen ser un referente de quiénes son los investigadores y los centros más competitivos de un país.
Puig (Terrassa, 1966) es doctora en Física, una de las disciplinas más hostiles para las mujeres, a juzgar por el reducido número que consigue alcanzar los escalafones más altos en este campo. Actualmente lidera su propio grupo de investigación en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona-CSIC. Como ella misma recuerda en esta entrevista, la escasez de mujeres en la élite de la investigación se trata de un problema global, que afecta a toda Europa y que no tiene soluciones rápidas.
Pregunta. ¿Cómo se siente al ser la única mujer que ha conseguido esta ayuda?
Respuesta. El problema básico es que hay muy pocas mujeres que continúan la carrera científica hasta el final. Es una situación compleja, es difícil conciliar la vida familiar con la competitividad a estos niveles, para llegar a ser profesor de investigación y conseguir proyectos de alto nivel.
P. ¿Cómo ha sido su carrera profesional y personal?Las mujeres que se doctoran están alrededor del 50%. Después se tienen que ir a hacer una estancia postdoctoral, luego pasar por el valle de la muerte para conseguir estabilizarse y eso justo en la edad en la que uno puede hacer familia. No es fácil y probablemente hay muchas que deciden dejar de competir. Yo personalmente nunca he tenido una sensación de ser discriminada pero sí conozco mujeres que lo han sentido en su entorno. Lo que sí es cierto es que se trata de un terreno muy competitivo y tienes que estar luchando hasta el último momento.
R. Me licencié en Físicas en 1989. Hice el doctorado con estancias en el extranjero la mitad del tiempo. Luego hice estudios postdoctorales fuera durante más de dos años. Volví a España y tuve dos hijos que ahora tienen 14 y 10 años. Esperé a tener una plaza fija para tenerlos. Considero que he tenido mucho éxito en poder lograr compaginar la vida personal y la carrera científica. En 2000 conseguí la plaza de científico titular y en 2010 la de profesor de investigación. Tengo mi propio grupo de investigación desde 2008, formado por unas 20 personas, y en el que sí somos 50% hombres y 50% mujeres. Ha coincidido así. A estos niveles de licenciados que pueden llegar a ser doctores o investigadores postdoctorales se pueden conseguir bastantes mujeres, pero después los números van bajando muchísimo, entre los líderes de grupos solo hay entre un 15% y un 20% de mujeres.
P. ¿Tiene solución este problema?
R. Es un tema complejo y no solo en España, sino en todo el mundo. Las medidas que se han tomado hasta ahora, tribunales con más paridad, más difusión de la ciencia, órganos de gestión con mujeres, todo eso es positivo, pero a la hora de la verdad, tienen que llegar mujeres suficientes. Todo lo que se ha hecho hasta ahora ha permitido empezar a avanzar en números en estamentos bajos, pero no ha llegado al liderazgo de grupos y proyectos. Yo no tengo soluciones. Poner paridad en diferentes estamentos al final hace que muchas mujeres tengan que trabajar muchas más horas, porque hay muy pocas para estar en esos tribunales. Al final en la ciencia el primer requisito es la excelencia. Cuantas más mujeres haya, más posibilidades habrá de que lleguen a esos niveles.
R. Hay muchas mujeres que deciden que no quieren continuar en una competición en este nivel porque tienen otras prioridades. Hay muchas que se bajan del tren, es muy difícil seguir a este nivel de competitividad porque familiarmente es muy complejo. Esto pasa en todos los sitios. Yo estoy en un programa COST- Action, de la UE, en el que somos 32 países. En el comité de dirección soy la única mujer entre 31 hombres. En física, los grupos prácticamente no tienen mujeres. Yo en concreto tengo que hacer las estadísticas por sexos para promover que entren más estudiantes de doctorado y luego doctoras, pero es muy complicado porque hay muchas que deciden que este tipo de trabajo es demasiado competitivo para ellas y que tienen que renunciar a cosas que tal vez sí pueden hacer en otros trabajos.P. ¿Deben hacer las mujeres más autocrítica en este problema?
P. ¿En qué consiste su línea de trabajo?
R. Llevo 25 años desarrollando materiales superconductores de alta temperatura. Tienen resistencia cero y no hay pérdida de corriente. Por eso son muy interesantes para ser más eficiente la red eléctrica y conseguir campos magnéticos que no se pueden generar de otra forma. Ahora mismo las redes eléctricas pierden un 10% de la energía transportada. Estos materiales la harían más eficiente y por tanto más barata. Nuestro proyecto es para cinco años. El reto es llevarlo a cabo en un proceso de manufactura aditiva e impresión digital. En este tiempo deberíamos ver hasta dónde se puede llegar.
P. ¿Cree que España podría ser pionera en el desarrollo de esas tecnologías?
R. La mayoría de empresas con las que hemos colaborado son europeas. En España aún falta un poco para que las compañías crean en la innovación y las nuevas tecnologías. Son las políticas, por ejemplo las de reducción de emisiones, las que tienen que obligar a que las empresas empiecen a hacer este cambio. Si Europa adopta el plan 20-20-20, las empresas tendrán que hacer el cambio. Cuando pase esto, hay que tener toda la tecnología lista para implementarla. Yo nunca me he preguntado si la investigación que estoy haciendo rentabilizará solo en España, sino en un ámbito más global. En el momento en que haya empresas eléctricas en el resto de Europa que cojan esas tecnologías probablemente España las adopte también. Aunque probablemente no seremos lo primeros en lanzarnos.

Frida Kahlo, referente cultural mexicano







La emblemática artista fue la tercera de cuatro hijas del matrimonio formado por Guillermo Kahlo, de ascendencia húngaro-alemana, y Matilde Calderón, originaria del estado de Oaxaca.
De acuerdo con el portal electrónico del Museo Frida Kahlo “Casa Azul”, durante su infancia la artista sufrió poliomielitis, lo que le provocó una deformación en la matriz y le impediría tener hijos, a pesar de eso siempre mostró una gran inquietud y tenacidad como estudiante en la Escuela Nacional Preparatoria.
En 1925 un autobús en el que viajaba fue arrollado por un tranvía, accidente en el que Frida sufrió fracturas y lesiones en la espina dorsal, lo que le provocó inmovilidad por unos meses.
Este suceso sería de gran trascendencia en su vida, ya que a raíz de él se acercó a la pintura, lo que le permitiría entablar amistad con el artista Diego Rivera, con quien contraería nupcias en 1929.
A partir de entonces la artista acompañó a Rivera a cuestiones de trabajo por las ciudades de San Francisco, Detroit y Nueva York. En 1930 la pareja sufrió un aborto.
Las constantes infidelidades de Rivera acentuaron los problemas emocionales de Frida y provocaron que su matrimonio se disolviera en 1939, para volverse a casar un año después.
A pesar de sus problemas de salud, Frida mantuvo un gran activismo político y participó activamente, al lado de Rivera, con el movimiento comunista de México.
En su pintura, la artista siempre mostró un gran compromiso por difundir la identidad nacional mediante el uso de elementos de arte popular mexicano, exvotos, retablos religiosos y “milagros”.
Entre sus cuadros más representativos se encuentran “Las dos Fridas”, “Viva la vida”, “Unos cuantos piquetitos” y “Diego en mi pensamiento”. Su trabajo giró en torno al autorretrato y las naturalezas vivas.
Su salud comenzó a recaer en las últimos años de su vida, de 1950 a 1951 permaneció internada en el Hospital Ingles y en 1953 le fue amputada la pierna derecha debido a una amenaza de gangrena.
Frida Kahlo falleció el 13 de julio de 1954 en “La Casa Azul”, tras su muerte la artista se habría de convertir en un referente cultural; su obra se colocó en un lugar importante en el mercado de arte, y su personalidad ha sido objeto de culto, además de ser usada como bandera del movimiento feminista internacional.

viernes, 3 de julio de 2015

Amelia Valcárcel: “Me gustaría decir que la desigualdad está solucionada”




Amelia Valcárcel es una de las voces más representativas de la lucha por la igualdad de la mujer. Por edad, inteligencia y formación académica, esta filósofa tiene un discurso perfectamente construido, pasando del clasicismo de la antigua Grecia a las virtudes de Facebook, con una fluidez y coherencia absolutas. Un academicismo que deja paso a dos características que no quiere ocultar: una firmeza indestructible, militante, en todo lo que defiende o repudia, y un espléndido sentido del humor en sus respuestas.
Se despierta usted en el año 2150. ¿Qué papel cree que estarán jugando las mujeres dentro de un siglo? El camino hacia la igualdad, al menos en las democracias, es imparable. Y lo es porque, dentro de nuestras sociedades, la paridad se vuelve un objetivo irrenunciable en el sentido de que, si tenemos a las mujeres ocupando por ejemplo el 60% de la enseñanza superior, ¿cómo impedir que estén en la mitad de los sitios, puesto que tienen la formación precisa para ello? Pero cuidado, que las mujeres logren una sociedad paritaria que tenga en cuenta sus espacios de libertad y les permita vivir como individuas depende de si la democracia, como sistema completo de valores, es un éxito. De no serlo, volveremos a un estado de desigualdad como desgraciadamente todavía existe en muchos lugares. Solo hace falta cruzar el mar y nos los encontramos.
Tendríamos que estar empezando ya a hacer las cosas de otra manera… Por supuesto. Si estamos hablando de la capacidad de las mujeres de ser individuos, hay algo que está ocurriendo ahora, que es determinante y que te demuestra ese cambio: la bajada de la natalidad. Cuando en una sociedad las mujeres advienen a un cierto tipo o grado de libertad, la natalidad baja. Y eso está ocurriendo, además, en todo el planeta –con alguna excepción, como Yemen– y con todo tipo de Estados. Creo que es lo más extravagante que está ocurriendo en este momento. El planeta está ocupado por sociedades que tienen ideas muy diversas sobre lo que las mujeres son y tienen que hacer, incluso sobre el aborto o los anticonceptivos, pero el hecho incontestable es que las mujeres en todo el planeta, sin ponerse de acuerdo, están teniendo menos hijos. Y ese dato resulta muy significativo de la nueva capacidad de la mujer de ser sujeto…
Hace 10 años, también en EL PAÍS, usted le dijo a Malén Aznárez lo siguiente: “Hemos conseguido mucho, ¿pero en los grandes poderes económicos dónde estamos [las mujeres]? ¿Y en el poder mediático, quién forma las opiniones? ¿Quién compra carne humana? ¿En el poder religioso, dónde estamos si alguien habla con los dioses y cuenta lo que estos le transmiten –lo hayan hecho o se lo inventen–?”. ¿Ha acabado ya esa situación o tiene visos de desaparecer en unos años? Pues según la agenda feminista y democrática, no. Hemos logrado limar alguna de esas asperezas, es cierto. Pero en los poderes económicos hemos avanzado poco.
Tampoco parece que esta desigualdad se haya superado del todo en los equipos directivos de las empresas. Leo una noticia reciente: “En la sede principal de Silicon Valley se trabaja para intentar aumentar la presencia femenina en un entorno donde el 90% de los que montan startups son hombres”. Es muy extraño. Pero sí, qué pena, me gustaría mucho decir que la mitad de esas cosas ya están en trance de solución. Pero no es cierto. Lo único que ha cambiado es que los asuntos feministas cada vez están más presentes en el conjunto de la agenda de la democracia, que ya forma parte también de la de los varones de una sociedad correcta.Y en el poder religioso, poquito… Usted dijo en otra entrevista que se trataba de “señores de avanzada edad, con aficiones a llevar faldas largas de colores y muchas cosas en la cabeza, a los que no se les puede dejar juntos diciendo cosas”… Las religiones son –y no es una frase mía– el saber acumulado de la humanidad durante tiempos en los que no era posible otra acumulación del saber. Transmiten un tipo de conocimiento sumamente antiguo y también sumamente esclerotizado. Y en ese saber la jerarquía viril ocupa un puesto muy importante. Es imposible de cambiar, porque es la manera en que la inercia hace que la sociedad se reproduzca bien, sin mayores cambios ni momentos incontrolables.
¿No sería necesaria una mayor presencia de las mujeres en las carreras técnicas, las que teóricamente abren la llave del futuro en esta sociedad tan progresivamente tecnificada? Usted ha dicho que le hubiera gustado ser ingeniera de Caminos… Es que los puentes ¡son tan bonitos!… Y bueno, ya no son tan minoría las mujeres en las escuelas técnicas.
Algunos datos: en el curso 2012-2013, las mujeres que se licenciaron en la Universidad representaron el 59%. Pero en Ingeniería y Arquitectura fueron el 26,4%… Pero ya son porcentajes altísimos. Yo creo que eso va bien. Estoy segura de que en dos décadas ya se habrán equilibrado esas cifras entre hombres y mujeres. Es evidente que significará un gran cambio en el mundo laboral, así que imagínese dentro de un siglo… Elena Salgado [ingeniera industrial, exvicepresidenta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero] me transmitió esta anécdota que es muy buena. Ella era la única mujer en las clases, y varios de sus profesores, de un modo indefectible, una vez que escribían algo en la pizarra decían: “¿Entendido?”. Y la clase decía: “Sí”. Y seguidamente preguntaban: “Y usted, señorita, ¿también lo ha entendido?”.
¿Lo puedo citar? Claro.
¿Cree que los nuevos medios, Internet, redes sociales, van a contribuir a generar un mayor grado de igualdad entre hombres y mujeres? A ver, la mitad de Internet es pornografía. Y la pornografía no es precisamente una buena aliada para lograr ese fin, incluso a pesar de que las chicas feministas veinteañe­ras se han inventado una cosa llamada el posporno. La verdad es que resulta muy disuasorio verlo, porque ni es pos, ni es porno ni es nada. Las cosas son lo que son y a veces no hay manera de cambiarlas. Entonces, la Red y esas cosas…, bueno, depende de lo que le metamos. Es cierto que la Red, digamos Internet, está regida por el efecto mateo. A quien tiene se le dará y al que no tiene se le quitará lo poco que tiene. O sea, si tú llegas y ya tienes una formación académica corriente, entonces sabes qué buscas y dónde lo buscas. Si no lo tienes, no te da nada. Es así. Por eso la educación sigue siendo lo más importante.
¿Las redes sociales? Yo me hice de Facebook con gran interés un día que estaba dando un paseo por el pueblo donde voy de vacaciones en verano y vi a dos señoras, populares hasta la médula, que pasaban y le decía una a la otra: “Entonces, dije yo en Facebook: ‘¿Cómo es que te atreves a decirme aquello?”. Y la otra le contestó: “Hombre, es que es en Facebook lo que yo te diga. Porque yo el otro día en mi muro…”. Yo me quedé como así, y me dije: “O sea, que este par de señoras están en Facebook y yo no”. Y aquella misma tarde llegué a casa y me hice de Facebook. Me pareció que tenía yo que estar allí, porque era evidente, vamos. Y allí estoy, encantada de la vida.
Violencia machista. ¿Todavía hablaremos de ella en 2150? ¿Será posible que una ingeniera astronauta esté llegando a Marte y, en Oslo o Madrid, haya un señor dándole puñetazos a su mujer? Los seres humanos somos violentos, partamos de algo compartido. Tenemos una agresividad, tenemos adrenalina y la violencia nos sirve también para marcar el territorio, y la individualidad no puede prescindir nunca del todo de marcar la frontera y de una cierta agresividad. Está ahí. Hemos domado lo más que hemos podido la agresividad. Aun así, ¿qué es lo más repugnante de ese tipo de violencia? La diferencia de fuerza. Es decir, que alguien realmente ataca a otro porque el otro no puede defenderse. Entonces, eso, aparte de todo, es una canallada en sí. Dar golpes a una mujer que no te los puede devolver es como pegar a un niño. La gente que hace esas cosas, maltrata a niños o a mujeres, no es gente… Son hediondos. La pregunta es, ¿va a seguir habiendo personas hediondas sobre la tierra?
Y asesinos, y corruptos… La cuestión que deberíamos plantearnos es si habrá tolerancia social hacia ella. Y la respuesta, sin duda, es no. Cada vez menos. Esa violencia hace años simplemente no tenía ni el nombre de violencia. Era el modo de ser normal de las cosas. Ya estaba. Y sigue siéndolo en muchos sitios, donde golpear a la mujer propia es una actividad digamos de gimnasia matutina. Tú, según te levantas, le sacudes un poco, por aquello de “pega a tu mujer todas las mañanas, porque, aunque tú no sepas por qué, ella sí lo sabe”. O la expresión que usó también Miguel Lorente: “Mi marido me pega lo normal”. Un horror.
Pero las nuevas generaciones, las que vivan en el siglo XXII… A mí me sorprende cuando la gente dice “pero si eran jóvenes”. Todavía creen que, por haber nacido después, ya traen de serie el escalón incorporado. Y no, qué va, crecen más porque toman muchos lácteos y esas cosas. Pero eso no quiere decir que nazcan con los valores éticos ya instalados. El escalón que yo llamo lo tiene que subir cada uno.
Paridad, cuotas… Soy totalmente partidaria de la paridad. Y de las cuotas, porque es la única manera de romper las estructuras. Es que, si no lo haces, la estructura que se te aparece es la inerte, es la que va de soi. Es muy difícil romper una inercia social tan fuerte, en la que se reparten entre ellos tanto la innovación como los beneficios. Ese grupo nunca suele ser mixto. En nuestras sociedades, donde la prevalencia viril es lo que hay, serán grupos viriles. Como mucho, captarán a una o dos mujeres, a las que tratarán realmente como a la mascotita, a la niña del regimiento. Esto es, las tratarán muy bien, pero no querrán a más mujeres allí. Ya habrán cumplido.
Cuestiones concretas. ¿Habrá ablación? No. ¿Todavía hablaremos de cuotas en el siglo XXII? Todavía. Porque siempre que hablemos de paridad tenemos que lograr que la gente note que el mérito está en cualquiera que lo cultive. Y que no puedes descartar a nadie por su sexo, o por su pelo, o por sus opciones amorosas, o por lo que sea. Y, además, hay que propiciar grupos humanos donde gente muy diversa esté haciendo cosas conjuntas.
¿Habrá poligamia? Espero que no. Incluso en los países oficialmente poligámicos porque su religión se lo permite, pensemos que el porcentaje real de la gente con poliginia es reducidísimo.
¿Aborto? El aborto es una de las cosas que más nos ha costado legislar. Fíjese que en América Latina, por ejemplo, solo está legalizado en Uruguay, en el Distrito Federal de México, en Puerto Rico y en Cuba. Yo creo firmemente que las leyes de plazos son las mejores leyes. Y en cien años se impondrán, sí… Porque si no se consigue, bueno, se impondrá lo evidente, al igual que se han alcanzado técnicamente todas las píldoras del día después y otras cosas parecidas. ¿Cuánto tiempo van a ignorar las leyes esas evidencias? Yo lo que creo es que dentro de cien años la mayor parte de los países tendrá leyes de plazo, pero la cantidad total de abortos habrá disminuido.
Los avances médicos que facilitan a las mujeres no necesitar a los hombres para tener hijos, como la inseminación artificial, ¿qué consecuencias cree que pueden tener en cien años? Me parece una opción excelente para las personas que quieren utilizarla y que refuerza, sin ninguna duda, la independencia de la mujer. Pero de ninguna manera creo que en cien años se generalice…
Usted tiene muy clara su posición sobre la prostitución. ¿Pero habrá prostitutas dentro de cien años? No lo sé, porque las razones por las que la prostitución existe ahora y las razones por las que existía hace cincuenta años no son las mismas. Pero si alguien tiene los recursos y puede forzar a otro por dinero a tener sexo, dependerá de dónde esté entonces el diferencial de los recursos: quién puede comprar. Y si alguien compra, alguien vende. Tráfico de órganos –digo, por ponernos ya en cosas terribles– ¿habrá? Pues si alguien tiene todos los recursos y alguien está en una posición extremadamente vulnerable, no puedes asegurar que no se produzca. La verdad es que estaría muy bien que no existiera y que todo el sexo que la gente tuviera fuera libre, consentido y no mediado ni por el poder ni por el dinero. No sé si esto es posible.
No está usted de acuerdo con la legalización, ni con aquello de que es un trabajo como cualquier otro. Dijo una vez que “si lo ven tan bueno, recomiendo a quienes lo propugnan que practiquen ese trabajo cuando se vean mal de fondos”. Reglamentar la prostitución es una atrocidad. Así, directamente, una atrocidad. La prostitución ha estado regulada siempre, desde que el mundo es mundo. Normalizada, sometida a abusos, sujeta a impuestos. ¿Qué se logró en el siglo XX? Desreglamentarla. Recordemos el discurso de John Stuart Mill cuando se presenta en el Parlamento británico la idea de que las prostitutas tienen que someterse a revisiones. Stuart Mill pregunta: “¿Se va a someter a revisión a los que las compran? Porque pueden estar enfermos”. “No, solo a ellas”, le contestan. Entonces, no, respondió. Volver a regularla sería una atrocidad. Y toda la gente que habla de legalizar la prostitución, en realidad habla de reglamentar la prostitución. El problema es: si alguien quiere comprar sexo, ¿hay que facilitárselo? ¿Comprar sexo es una buena actividad en sí misma? ¿Tiene que haber, en fin, un libro de reclamaciones? Francamente, no. ¿Qué es lo que muchos varones van a buscar en la prostitución? Si lo dicen ellos mismos. Aquí no hay que investigar tanto a las mujeres que se prostituyen, sino a los varones que compran para saber qué quieren. Siempre se les ha preguntado a ellas. Hay que preguntarles a ellos: “Cuando vas, ¿qué buscas?”. Esas investigaciones acaban de empezar. Y, por cierto, dan resultados muy interesantes.
¿Como cuáles? Pues aparece que lo que van buscando es estigma. No van buscando sexo, van buscando la ilusión del estigma, la ilusión de la sumisión, la ilusión de la absoluta disponibilidad. Justamente lo que no tienen en la vida real. Pudiera significar algo tan curioso como que cuanto más libre te veo, en algunas cabezas, más sumisa te deseo.
(A estas alturas de la conversación, Valcárcel ya ha citado a varios filósofos –o historiadores, o sociólogos, o antropólogos– de procedencia variada: “Son chinchetas para estirar la piel del animal y hacerme un mapa más reconocible para lo que yo misma voy diciendo. Pero usted ni los cite, que son cosas mías). Hablemos de Asia o África. Hay una cosa sobre la que no queremos reflexionar porque no nos gusta. Las democracias en el planeta Tierra son una minoría. ¿Va a cambiar eso en un siglo o vamos a asistir a una radicalización de las posiciones que haga casi inevitable un conflicto de dimensiones inimaginables? No lo sé. Yo quiero creer que poco a poco esos enormes Estados que todavía no tienen democracia irán adquiriendo otros valores. Pero la verdad es que eso lo pensó Francis Fukuyama. Se le ocurrió decirlo en un libro, lo llamó El fin de la historia. Todo el mundo se metió con él. Todo el mundo, que no lo había leído, se metió con él. Pero uno que sí lo había leído, se metió con él a fondo. Fue Samuel Phillips Huntington, que había escrito sobre lo mismo, sobre si avanzaba o no la democracia sobre el planeta.
Huntington escribió nada menos que El choque de civilizaciones. Ese es el terreno de juego. Lo que Huntington dice ahí es muy fuerte y hay que tenerlo siempre en cuenta. “Todas las civilizaciones son permeables a las innovaciones técnicas de otras”. Una civilización descubre algo, fabrica una innovación técnica y, aunque ponga todo el esfuerzo posible en que eso no salga de ahí, seguro que lo hace. Traducción al tema que nos ocupa: en India, por ejemplo, donde lo único que se les ha ahorrado a las mujeres es la ablación, pero porque no se les ocurrió, pienso yo, pensaron una lista de putadas, pero en esa no cayeron, pues en India, digo, está naciendo una creciente conciencia de injusticia enorme para con las mujeres, lo que sin duda lleva hacia un proceso imparable de mejora. Antes hablábamos de las carreras técnicas. En India hay una incorporación tremenda de la mujer a esas enseñanzas. Es un cambio absoluto. Pero la rapidez de ese proceso irá en paralelo, insisto una vez más, a la mejora global de la democracia en todo el país…
El islamismo y la mujer del siglo XXII… El islamismo está en este momento en una posición de resistencia tan fuerte que las personas que son musulmanas y moderadas no se atreven a expresar una opinión. Nadie esperaba que la novedad del siglo XXI fueran las guerras de religión. Pero incluso en países musulmanes estrictísimos, como Irán, que, aunque es un país que todavía no he podido estudiar, tengo bastantes noticias, por lecturas o por personas iraníes a las que conozco, están ocurriendo muchas cosas. Tienen un problema con la presencia de las mujeres en la Universidad. ¿Qué han hecho? Cerrarles, prohibirles determinadas carreras. Entre otras cosas no pueden estudiar inglés. Por lo visto es muy pecaminoso. Cosas así. Bueno, yo me comunico por Facebook con decenas de chicas iraníes que tienen un inglés mucho mejor que el mío. La fuerza de la mujer como “yo tengo derecho a una vida distinta” no se puede parar de ninguna forma.
La presencia del islam en Europa, cada vez más… Sí, cada vez más porque nuestras sociedades son permeables. El asunto es la transigencia. La idea de tolerancia fue desarrollada en Europa y a partir del siglo XVII para que se entendieran entre sí las confesiones cristianas diferentes, que solían ser terriblemente violentas. Ahora la idea de tolerancia hay que aplicarla a sociedades que tienen doctrinas religiosas diferentes. Pero me temo que si no hay un suelo común de creencias morales compartidas, previas y superiores a las religiosas, no hay manera. Lo primero es que todo el mundo esté de acuerdo en la tabla de mínimos y que estos sean los derechos humanos y los derechos individuales de las mujeres. Y si eso realmente no ocurre, no puedes aplicar la tolerancia.
¿Qué tenemos que hacer en Occidente para lograr ese objetivo? Es un problema gravísimo. Lo que no puede soportar una democracia es un tipo de identidad que se resiste a la asimilación. Que una persona prefiera vivir aquí porque tiene condiciones de habitabilidad mayores y no quiera comprender que las tiene porque hemos roto grandes normas que él o ella se obstinan sin embargo en mantener no es aceptable. Escapas de tu sociedad porque es inhabitable y la quieres reproducir en otra parte.
Bien, ¿y qué hacemos? Educación.
La polémica clásica del velo, ¿permitimos el hiyab en la escuela? No, yo creo que en esto hay que seguir a Francia, que tiene más… No cabe ser originales en cosas que están bien probadas en otras partes. Si tú dejas proliferar determinados signos ­diciendo que son religiosos y en realidad solo apuntan al sometimiento y a la honestidad de las mujeres, no puedes decir seriamente que eso sea un signo religioso y no puedes tratarlo con el argumento de la tolerancia. No hay que ceder ante un padre que va en vaqueros y camiseta, pero su hija, con hiyab.
Para acabar, ¿optimista o pesimista ante la evolución de los derechos de las ­mujeres en el siglo próximo? No soy pesimista, no. En Naciones Unidas ­–creo que fue– se inventó una fecha. Yo no sé qué ­extraños cálculos hicieron, y me parece que dijeron que en el año 2426, ­no ­recuerdo si era 26 o cuarenta y algo… En ese año, ­dijeron, el equilibrio entre ­varones y ­mujeres estaría conseguido, no sé qué algoritmo utilizaron para llegar a esa cifra, y por lo tanto me fío tanto como del obispo aquel que descubrió que el mundo se había creado a las tres de la tarde, y sabía hasta el día de la semana en que se había producido. Solo sé que si queremos realmente que este mundo nuestro, que es bastante mejor y más habitable que los anteriores, perviva, tenemos primero que saber bien qué es, y aprender a defenderlo con las mejores ­razones. Nuestro mundo no pertenece a la cadena espontánea de las cosas. La democracia no viene de serie, la igualdad no viene de serie, la libertad no viene de serie. Las mujeres somos muy frágiles, de acuerdo, pero no es fácil acabar con ­nosotras porque lo que tenemos lo tiene todo el mundo y todo el mundo lo ama.