lunes, 29 de febrero de 2016

Billy el Niño, mientras torturaba a Lidia Falcón: "Ya no parirás más, puta"




Lidia Falcón fue torturada hasta la saciedad en el otoño de 1974. Fue golpeada, insultada y humillada. Pero no sólo en prisión. También en los medios de comunicación del régimen. El diario ABC no dudó en publicar su foto en portada y relacionarla con el atentado que ETA había cometido en la cafetería Rolando de la calle del Correo, muy cerca de la Puerta del Sol, el 13 de septiembre de 1974. Falcón no tenía nada que ver con aquella masacre. Pero para la Policía, para el régimen y para sus adeptos todo daba igual. Fue detenida en Barcelona y trasladada a Madrid tres días después del atentado. Llegó a pensar que no saldría de la cárcel. Que la matarían antes. Franco estaba a punto de morir y el odio de su Brigada Político y Social andaba suelto por todos los rincones del Estado. Tortura hoy que mañana ya no se podrá, debieron pensar.
La abogada, escritora, y fundadora del Partido Feminista ha tardado 40 años en recuperar aquel dramático episodio de su vida. Aquellos nueve meses que pasó en prisión y los nueve días que sufrió los interrogatorios de Billy el Niño y Roberto Conesa. Lo ha mantenido oculto, en la medida de lo posible, no sabe muy bien por qué, dice. Cada víctima maneja como puede el trauma de la tortura. Cada persona tiene un mecanismo de defensa. El silencio y el disimulo fue el método elegido por Falcón. 
Ahora, cuarenta años después, se ha decidido a poner estas torturas por escrito y presentar una denuncia ante la embajada de Argentina en Madrid para adherirse a la llamada Querella Argentina, la única causa judicial que investiga en estos momentos los crímenes de la dictadura franquista y de la Guerra Civil.  
"Me detuvieron hasta siete veces entre 1960 y 1974, pero lo que viví durante aquella detención no se lo he contado a nadie. ¿Por qué? No lo sé", relata a Público Lidia Falcón, que señala que finalmente se ha decidido a dar el paso y presentar la denuncia para "ayudar a los compañeros que tanto esfuerzo están realizando para terminar con la impunidad del franquismo". 
El 16 de septiembre de 1974, tres días después del atentado de ETA, la Brigada Político Social (BPS) acudió al despacho de Lidia Falcón para detenerla y trasladarla a Madrid acusada de participar en el atentado realizado con una carga explosiva en la Cafetería Rolando de la calle del Correo de Madrid, lugar frecuentado por policías de la BPS de Madrid. No tenían pruebas. Probablemente, incluso conocían que Falcón no estaba implicada. Pero daba igual. La subieron a un coche y la trasladaron a Madrid. También a su hija y a su compañero, Eliseo Bayo. No la dejaron ni ir al baño en las 12 horas del viaje.
Lo peor, obviamente, estaba por llegar. Falcón pasó nueve días en aquellas dependencias del terror franquista. "Allí tiraron a Grimau por la ventana. Han torturado hasta inutilizar. Una piensa que es posible que no lo cuente, que no salga", relata Falcón frente a la Embajada de Argentina en Madrid."Estaban rabiosos y deseosos de venganza. No hay que olvidar que acababan de morir 13 personas y había 84 heridos", prosigue Falcón.

Un médico la auscultó nada más llegar. "¿Padece usted alguna afección?", le preguntó. "Acabo de sufrir una hepatitis", respondió la mujer. Billy del Niño y Conesa ya tenían el blanco perfecto para destrozar a su víctima: "Me golpeaban en el estómago y en el hígado y me tiraban de los brazos que parecía que se salían". Así durante tres días. Sin dormir, ni comer, ni beber. Entre golpe y golpe, además, le hablaban sobre su hija: "Está en los calabozos. Quizá se eche novio". 
Pasadas las 72 horas del plazo de detención, se personó en la celda donde estaba presa el juez instructor, el comandante del Juzgado Militar nº 1 de Jueces y Oficiales de Madrid, y tras un largo interrogatorio, Falcón firmó una declaración en la que no reconocía su participación en el atentado ni relación alguna con los terroristas. "Me llegó a preguntar sobre la implicación de la CIA en el atentado", rememora Falcón, que describe cómo el juez se daba golpes en el pecho mientras exclamaba: "No acepto traiciones a este uniforme"
Después el oficial se fue y la dejaron nuevamente en su celda. Y al día siguiente Billy el Niño y Conesa volvieron a por ella. La colgaron con dos pares de esposas a dos ganchos que estaban en el techo, pero las muñecas de Falcón eran demasiado pequeñas. Sus 50 kilos de peso no daban para llenar aquellas esposas. Falcón caía una y otra vez. Finalmente, la ataron con cuerdas y comenzaron a propinarle puñetazos en abdomen, estómago e hígado. 
"¿Recuerda alguna frase que le dijera Billy el Niño durante el interrogatorio?", le pregunta el periodista. "Sí. Claro. Hay una que no se me olvidará. Nunca. Mientras me golpeaba en el estómago me dijo: 'Ahora ya no parirás más, puta'", responde Falcón, que recuerda que tras aquellos interrogatorios ha tenido que operarse hasta cinco veces para tratar de paliar las consecuencias de aquellas torturas en hombros, estómago y matriz.
Como otras víctimas de Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, Falcón recuerda bien aquella cara. Esos ojos que chispean ante el dolor ajeno, que disfrutan infundiendo terror y ejerciendo la superioridad que otorga tener a la víctima atada y vía libre para torturar. "Era un sádico. Le gustaba. Se veía que disfrutaba de esos momentos", prosigue Falcón, que reconoce que en la mayor parte de las sesiones terminaba perdiendo el conocimiento. 
Cuando se desmayaba la desataban y la tendían en el suelo. La despertaban con un cubo de agua. Después el médico la reconocía, miraba el blanco de los ojos y le tomaba la tensión. "Dejénla descansar", solía recomendar. Ella quedaba en el suelo, mojada, durante horas, hasta que la bajaban a la celda. Al día siguiente, las torturas continuaban. Al sexto día los torturadores no pudieron seguir con las mismas sesiones. Ya no podían colgarla de la pared porque perdía el conocimiento rápidamente a causa. Entonces, cuando despertaba, seguía recibiendo puñetazos y patadas tirada en el suelo.

Pacto de silencio
Al noveno día la trasladaron a la Prisión de Mujeres de Yeserías en Madrid. Tenía rotos los tendones supraespinosos de los dos brazos y rasgados la matriz y los músculos del abdomen. Estuvo nueve meses en aquella prisión. Hasta el 11 de junio de 1975 cuando le concedieron la libertad provisional bajo la fianza de 30.000 pesetas. A pesar de estar acusada, nunca fue juzgada. De hecho, nadie fue juzgado por aquel atentado de ETA. Ni ella, ni los otros 21 procesados.

Falcón acudió años más tarde al Archivo Histórico a buscar aquellos expedientes. El de esta estancia en prisión, la anterior y las siete detenciones. No existían. Su nombre sólo aparece en documento que recoge una conversación mantenida por dos policías. "Todo ha sido eliminado. Es parte del pacto de silencio la Transición. Todo aquello queda atrás. No hay culpables. No hay condenados. No hay investigaciones. España es un país único y el bipartidismo tiene gran parte de la culpa", sentencia Falcón. 

viernes, 26 de febrero de 2016

La modelo de 94 años que se ha hecho youtuber de moda





La belleza no tiene edad, la moda tampoco, y si no sólo hay que fijarse en la historia de Iris Apfel, que con 94 años no sólo es la embajadora de la marca Blue Illusion, una de las más importantes del mundo, sino que ya ha protagonizado también otras campañas de moda, y además ahora es youtuber. 
Apfel comenzó como diseñadora de interiores y negocios, pero poco a poco fue adquiriendo mayor notoriedad en el mundo de la moda por sus exagerados pero modernos estilismos. Precisamente a partir de ese momento empezó a interesarse cada vez más por el mercado de la moda, y participaba en algunos desfiles y eventos del sector. En 2014 su éxito fue tal que dio el salto al cine con el documental 'Iris', que se estenó en el Festival de Cine de Nueva York.
Consciente de la importancia de las redes sociales y especialmente de su beneficio para los que se quieren alzar como los estilistas de miles de usuarios, la veterana mujer se ha hecho una cuenta en Youtube lanzándose a la conquista del mundo de los influencers. A través de una serie de tres vídeos que ya ha subido, Iris habla de accesorios y 'outfits', con una personalidad increíble que ha conquistado a un gran número de seguidores.
Sin duda una historia que demuestra que la edad no es una excusa para no ser una 'It girl' de la moda.

domingo, 21 de febrero de 2016

Las 20 mujeres más destacadas del arte



Son las mujeres que marcan el paso artístico en nuestro país. Autoras, investigadoras, comisarias y galeristas, consagradas y emergentes, cuya firma añade un certificado de calidad a cualquier proyecto. El jurado experto que cada año, coincidiendo con Arco, elige para Yo Dona a las profesionales más destacadas de esta materia las señala como las protagonistas de 2016. 

Chus Martínez

La curadora española más internacional, filósofa a la sazón, lo mismo comisaría el filme 'Singularitat' (12 horas de metraje) que da una charla TED en La Habana, asesora a la Bienal de Estambul o se convierte en personaje de una novela de Vila-Matas ('Kassel'). Es, además, directora del Institute of Art of the FHNW Academy of Arts and Design en Basel, Suiza.

Cristina Iglesias

La donostiarra está imparable. Reciente Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, trabaja con el agua y para el agua: tras maravillar en Toledo con 'Tres aguas', ultima para la Fundación Botín en Santander un proyecto compuesto por cuatro pozos y un estanque, y otra pieza pública para Londres (unirá dos importantes plazas), que será inaugurada en 2017. 

Victoria Civera

'Boreal', su última exposición en la galería Moisés Pérez Albéniz de Madrid, abierta hasta el 23 de marzo, muestra la extraordinaria madurez de esta valenciana, pintora al fin tras experimentar en los años 80 con medios como el 'happening' o la fotografía. Estas últimas obras, realizadas en su mayoría sobre metal o 'collages' en aluminio y lona de gran tamaño, funden abstracción y figuración, logrando una atmósfera de gran recogimiento.

Ángela de la Cruz

La Fundación Seoane nos dio la ocasión el pasado marzo de repasar la obra de una de nuestras artistas más valoradas internacionalmente. Marcada por un derrame cerebral que en 2006 la postró en una cama durante dos años, De la Cruz (La Coruña, 1965) ha sabido desarrollar una obra que refleja su motricidad alterada, con cajas abolladas de su misma altura o lienzos que se estiran infructuosamente para alcanzar marcos desproporcionados.

Elba Benítez

Cumplidos los 25 años como galerista, puede presumir de dirigir uno de los espacios más influyentes del panorama español, con artistas de la talla de Cristina Iglesias, Carlos Garaicoa, Vik Muniz o Ignasi Aballí en su nómina de representados. Admite que se encuentra en un momento de cierre de una etapa y cambio de rumbo. "Estoy como cuando escribes una tesis doctoral, en la fase en la que recoges información y empiezas a elaborarla y encuentras que todavía tienes agujeros negros que en principio no sabes solucionar". 

Helga de Alvear

Esta galerista alemana levantó su Fundación en Cáceres. El edificio principal se ampliará con vistas a mostrar todas sus obras en 2018. Gana la ciudad, pues su intervención incluye jardines y un remozado total de la zona. Sus habitantes disfrutarán de su plan de accesibilidad 'De todos para todos'. Las personas con alguna discapacidad podrán acceder a las exposiciones tocando las obras o sus maquetas.

Rosina G. Baeza

Segunda directora de Arco, de 1986 a 2006, una etapa que se recuerda como la más efervescente y rica de nuestra feria de arte internacional. Su currículo es inabarcable: hoy es socia directora de YGB ART, sociedad de Ingeniería, Mediación y Gestión Cultural, y responsable de Factoría Cultural, Vivero de Industrias Creativas de Matadero-Madrid. Desde ambas plataformas impulsa una actividad constante en favor de la libre circulación de ideas desde la creación.

Pilar Silva

Conservadora del Museo del Prado y jefa del Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (1400-1600), es la comisaria de la exposición de 'El Bosco' que se celebrará a partir del 31 de mayo. Defiende la autoría del pintor de tres obras del museo madrileño puestas en tela de juicio por un comité holandés, y ha de estudiar la reciente atribución de 'Las tentaciones de San Antonio', que viaja desde el Museo de Arte Nelson-Atkins de Kansas a Madrid.

Concha Jerez

Representa a una generación de artistas que ha marcado el paso de la transición entre lo analógico y lo digital. Sus creaciones ocupan múltiples formatos pero se alimentan de una única mirada crítica sobre nuestro tiempo y sus ruidos, en una investigación que le ha valido el último Premio Nacional de Artes Plásticas. Nacida en Las Palmas de Gran Canaria, en 1941, se considera una comunicadora: "Todos tenemos que ser críticos, no solo los artistas. Si no, dejaríamos de ser humanos".

Patricia Esquivias

Venezolana del 79, explora la historia y la idiosincracia española a través de su análisis de lo cotidiano, y logra poner de manifiesto perversiones pocas veces disponibles al ojo no iniciado. Su última investigación puede verse en el Centro de Arte 2 de mayo de Móstoles, hasta junio. Se trata de un estudio de varios edificios del Paseo de la Castellana de herencia franquista, a través de los cuales los arquitectos de la época quisieron formular la modernidad.

Nuria Fuster

Afincada en Berlín, esta artista de Alcoy (Alicante) cerró 2015 con una exposición deslumbrante en la galería Marta Cervera. En 'Cuando el fuego apaga el huracán', Fuster continúa investigando cómo los procesos naturales afectan a los objetos, pero esta vez avanza un paso más y continúa explorando hasta revelar su conexión con nuestros afectos y emociones. El fuego como catarsis que nos ayuda a sanar los 'huracanes' existenciales.

Belén Valbuena

Desde 2001 está al frente de la galería madrileña Maisterravalbuena, un espacio que se ha convertido en un centro difusor de cultura, sin despistarse de su misión de llevar a sus artistas por las más importantes ferias internacionales. Este año estarán, de momento, en Art Basel, Granpalazzo y Frieze Nueva York gracias a una nómina de creadores que incluye a Regina de Miguel, Maria Loboda o Antonio Ballester Moreno.

Paula Rubio Infante

La flamante Premio Ojo Crítico de las Artes Plásticas es autora de dibujos, fotografías, vídeos e instalaciones que destacan por su labor de recuperación de la memora histórica. Infante (Madrid, 1977) logra el máximo significado evocador en sus piezas gracias a una exhaustiva investigación documental e icónica sobre asuntos como la guerra, la represión, la historia carcelaria o la injusticia social, a las que se acerca desde un punto de vista biográfico y emocional. En 2011 ganó el Premio Arco Comunidad de Madrid para Jóvenes Artistas.

Ruth Estévez

La comisaria invitada de los Solo Projects de Arco, sección que explora la producción artística latinoamericana, apunta una gran trayectoria. Estévez (Bilbao, 1977) es comisaria del Roy and Edna Disney/CalArts Theater (REDCAT) de Los Ángeles, antes fue comisaria jefa del Museo de Arte Carrillo Gil de México DF, donde fundó el primer espacio privado mexicano dedicado a las prácticas urbanísticas y arquitectónicas.

Elena Bajo

Desde Berlín y Los Ángeles, ciudades en las que vive y trabaja, desarrolla una actividad sobresaliente, con exposiciones abiertas en Hangar (Centro de Investigación Artística en Lisboa), en la galería de Bruselas D+T Arte o en la suiza Annex 14. Además, esta madrileña nacida en 1976 despidió el año con una muestra individual en la Kunsthalle São Paulo: 'Elena Bajo Isle of Innocence (after Fordlandia)', una reelaboración de la ciudad fundada por Henry Ford en la Amazonia en la década de 1930.

Irene Grau

Esta valenciana del 87 posee uno de los 11 cerebros españoles presentes en la lista Forbes que destaca los 300 jóvenes más influyentes del mundo. Lo consiguió gracias a una exposición individual en la galería Beta Pictoris de Alabama. En España ya sabíamos de su talento: su galería madrileña, Ponce+Robles, ganó el Premio del Festival Off de Photoespaña con una exposición de Grau.

Tania Pardo

Tras una intensa y extensa trayectoria como comisaria independiente y profesora asociada en el Departamento de Historia del Arte III de la Universidad Complutense, fue designada el pasado abril responsable del departamento de Exposiciones de La Casa Encendida de Madrid. Por el camino, Pardo (Madrid, 1976) ha tenido tiempo de crear 'MADRE', un fanzine dedicado a las progenitoras con deliciosas colaboraciones.

Izaskun Chinchilla

Diseñadora este año de la Sala VIP de Arco, Chinchilla (Madrid, 1975) ganó la quinta edición del concurso 'City of Dream' para construir el pabellón de veraneo de Governors Island, entre Manhattan, Brooklyn y la Estatua de la Libertad. La arquitecta planteó una construcción titulada 'Organic Growth', hecha con paraguas, trípodes fotográficos y ruedas de bicicleta.

Patricia Mayayo

Profesora titular de Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, acaba de firmar junto a Jorge Luis Marzo Arte en España (1936-2015). 'Ideas, prácticas, políticas', publicado por la editorial Cátedra. El manual intenta contrarrestar algunos de los olvidos del canon tradicional, prestando atención a la obra de las mujeres artistas y los discursos feministas o a las expresiones contraculturales y populares.

viernes, 19 de febrero de 2016

¿A quién benefician las exposiciones solo para mujeres?




P1070893
Frente: Jerusalem Donkey, Mia Feuer, Fondo: Moje Sabz, de la iraní Soheila Sokhanvari (ERIKA ASTUDILLO)
“No es necesario que el espectador sepa que soy una mujer. No tengo por qué hacer comentarios sobre feminismo. Creo que mi trabajo debería hablar por sí solo”, así de contundente se muestra Jelena Bulajic, una de las 14 artistas que actualmente exhibe sus obras en la Galería Saatchi en Londres. Sus declaraciones pueden parecer una obviedad pero, probablemente, esta aclamada artista serbia de 25 años haya tenido que responder algo similar en las últimas semanas. ¿La razón? La polémica causada por Champagne Life, un espacio exclusivo para mujeres con motivo de la celebración de los 30 años de la influyente galería. 
No es, sin embargo, una exposición sui generis, y disculpen el juego de palabras. En estas mismas fechas, No Man’s Land exhibe en Miami el trabajo de más de cien mujeres, de distintas generaciones, culturas y disciplinas. Sólo mujeres. Y es aquí donde surgen algunas preguntas. ¿Es el sexo de las participantes un hilo conductor suficiente para crear una exposición? ¿Son este tipo de espacios exclusivos necesarios para promover la visibilidad de las mujeres en la industria del arte contemporáneo? O, por el contrario, ¿se están creando nuevas barreras al segregar artistas por género en lugar de por disciplinas? ¿Sienten las artistas esa necesidad de inclusión?
Por un lado, echando una ojeada a las cifras es evidente que existe una escandalosa falta de equidad. Ellas exponen menos. Mucho menos. En 2013, de 134 galerías comerciales de Londres que agrupaban a 3163 artistas, 31% era mujeres frente a un 78%, que representaban a más hombres que mujeres. Sólo un 5% de las galerías mostraba el mismo número de obras de artistas masculinos y femeninos. ¿Y en el  sector público? Más de lo mismo. En el MoMa, en Nueva York, solo un 7% de las obras han sido creadas por mujeres. En este contexto, voces como la de la conservadora y escritora Maura Reilly creen que cualquier iniciativa que ponga el trabajo de mujeres bajo el foco mediático es bienvenida. “Sólo llamando la atención sobre las obras de mujeres artistas podremos conseguir que los galeristas dejen de usar como excusa eso de que no hay mujeres suficientes cuando se les pregunta por que su tasa de inclusión es tan pobre”, declaraba recientemente al Financial Times.

P1070898
‘Champagne Life’ de Julia Watchel muestra a Kanye West, Kim Kardashian y Minnie Mouse en distintas tonalidades cromáticas. (ERIKA ASTUDILLO)
Mientras que muchas otras creen que al situar a las artistas aparte de sus homólogos del género masculino les hacen un flaco favor, dejando entrever que necesitan un trato especial. The Guardian, por ejemplo, señaló que con Champagne Life, Charles Saatchi demuestra ser como mínimo, un coleccionista condescendiente que grita a los cuatro vientos algo así como: “¡Chicas, mirad, sólo por esta vez, tenéis la galería para vosotras solas!”. 
Nigel Hurst, CEO de la galería que en su día descubrió a figuras como Damien Hirst, explica vía e-mail que esta muestra busca "abordar las barreras que afectan a las mujeres en el mundo del arte", sin generalizar sobre el arte femenino y sin presuponer que ni siquiera exista tal cosa. “Llevamos años apoyando a las mujeres en sus carreras profesionales y por eso queremos rendirles un homenaje”, añade.  

Alice-Anderson-Left-Bound-2011-Bobbin-made-of-wood-and-copper-thread-345-x-248-x-248-cm-Right
Bound, Alice Anderson (SAATCHI GALLERY)
La muestra toma su nombre de la obra de la americana Julia Wachtel y busca ironizar con la idea de que para ellas no hay burbujas, ni glamour (no menos irónico es que lo patrocine una marca de Champagne, pero eso ya es otra historia). En las salas de la galería los visitantes se sorprenden con instalaciones de muy diversa temática y forma. Desde Jerusalem Donkey, un asno que denuncia la prohibición de los palestinos a la hora conducir vehículos de motor en los checkpoints, de la canadiense Mia Feuer, hasta Salto, un carrete de hilo gigante compuesto por 178 km de cobre, por la británica Alice Anderson. Cada obra tiene personalidad propia y representa una visión del mundo. Sus creadoras quieren hablar de ello, dejando a un lado lo demás. No son las Guerrilla Girls. Quizá porque ni la invisibilidad ni el segundo plano les ha tocado tan de cerca. Pero tampoco aceptan ningún tipo de condescendencia. 
Virgile Itahh, parisina de 34 años, cuenta desde su estudio al sur de Londres que su identidad no es realmente importante. Ni para ella ni para el público. “Las barreras de género, nacionalidad, raza o sexualidad son cada vez más difusas entre los artistas de mi generación”, y por ello cree que es momento de cambiar el enfoque. “Esta exposición no es feminista  y tampoco trata de abordar el tema de la igualdad de género en su temática. Es simplemente un espacio abierto para mostrar obras de mujeres de todo el mundo”. Es esa diversidad lo que le interesa. La artista, cuyas esculturas de cera y polvo de mármol, Mirando el dolor del otro, fueron adquiridas por Saatchi hace un par de años, agradece este tipo de proyectos pero asegura que su género nunca ha sido un obstáculo.
P1070951
Virgile y Kai posan en su estudio, con una de sus últimas obras. (ERIKA ASTUDILLO)
Desde hace un año expone de forma colaborativa con su compañero sueco - japonés, Kai Yoda y ambos reconocen que hasta ahora no se habían planteado esta conversación. Juntos se llaman IIttah Yoda, un nombre bastante neutral. “El público no puede saber si somos hombre o mujer, de donde procedemos, cuántos somos…todo queda muy difuminado”. Virgile se gira hacia su pareja, que sin querer robarle protagonismo, asiente con cada una de sus palabras, “Qué opinas tú, Kai ? “Las mujeres cada vez tienen una mayor presencia en los ámbitos de decisión y eso está equilibrando el mercado” señala el artista, “el tiempo de las viejas glorias masculinas está llegando a su fin".
Para Jelena, el epicentro de sus retratos tampoco son los cromosomas, es la edad. Y su belleza. En sus retratos refleja los estragos del paso del tiempo en el ser humano, a secas.“Me fascina el carácter y la sinceridad que encontramos en las caras maduras”. Asegura que nunca ha sentido ni un ápice de desigualdad en sus propias carnes aunque reconoce que, como en todas las profesiones, "las mujeres tienen que tomar decisiones difíciles a la hora de conciliar su vida personal y profesional”.
00_champagne
Izquierda: Échoué au seuil de la razón, por Virgile Ittah. Centro: Ljubica, por Jelena Bulajic. Derecha: Alis Lange, por Jelena Bulajic. (GETTY IMAGES)
Hasta ahora tampoco se han enfrentado a esa inequidad de precios. Virgile no cree que sea un problema de su generación, entre los 20 y 30 años “si miras a galerías jóvenes que apuestan por artistas emergentes no vas a apreciar diferencias de ningún tipo”, pero admite que es algo que sí que ocurre en galerías de renombre, con artistas consagrados. De las 50 subastas de arte contemporáneo de artistas vivos en China, Nueva York y Londres en 2015, solo cuatro artistas eran mujeres, apenas un 8%. El precio más alto pagado en una subasta por una obra de una mujer fue de $7.1 millones. El de una obra equivalente pero de un hombre $58.4 millones.
Para la artista, estos son los resquicios de los 70, 80 y los 90. “Claro, hace años los conservadores, galeristas, y coleccionistas en Europa eran hombres. Ahora, cada vez más mujeres abren galerías", apuntala. Este mes, sin ir más lejos, Frances Morris ha sido nombrada directora de la Tate Modern, el museo de arte contemporáneo más visitado del mundo. En la misma línea, nombres como Whitechapel Gallery, Camden Arts Centre o South London Gallery, liderados por mujeres cada vez resuenan con más fuerza.
Virgile se muestra segura de sí misma y afortunada por la época en la que está viviendo. “Estamos en un punto de inflexión”. Sonríe. Una de esas sonrisas que transmiten entusiasmo. Concluye este debate con actitud positiva: “Los artistas somos testigos de la sociedad. En nuestra profesión, incluso, me atrevería a decir que el proceso va más rápido que en otras áreas, como la política, por ejemplo. Gracias al esfuerzo de todas las mujeres y también de muchos hombres, somos la primera generación que va a disfrutar de igualdad”. 

domingo, 14 de febrero de 2016

Chantal Akerman: Too Far, Too Close

Helga de Alvear: «Solo vendí una obra en ARCO, pero seguiré apoyando la feria»






Unas tres mil obras conforman ya la Colección Helga de Alvear, unas de las más importantes de arte contemporáneo de Europa. Hemos visto muchas de ellas como préstamos en exposiciones. Es el caso de la muestra que dedica, hasta el 23 de junio, el CAAC de Sevilla al artista y disidente chino Ai Weiwei, donde las piezas más espectaculares (es el caso de «Descending Light», la gran lámpara de cristales rojos que simula haber caído del techo, metáfora de la China comunista) pertenecen a su colecciónl
Hace tiempo la galerista/coleccionista -tanto monta, monta tanto-recorrió media España buscando un lugar que acogiera su espléndida colección. Pese a resultar incomprensible, no le resultó nada fácil. En 2006 constituyó la Fundación Helga de Alvear. Finalmente, fue Cáceres quien se llevó el gato al agua: en 2010 se inauguró en esta ciudad extremeña el Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear. De momento, las obras las sigue teniendo en Madrid, guardadas en unos depósitos. Van viajando a Cáceres grupos de ellas, dependiendo de la exposición que se organice en cada momento. La próxima, que se inaugurará en junio, estará centrada en obra sobre papel
En Madrid aún no habíamos visto una monográfica de su colección. El Ayuntamiento de la capital puso en marcha una serie de exposiciones, centradas en las grandes colecciones, bajo el lema: «Mecenazgo al servicio del arte». Se abrió con la muestra de la Colección Casa de Alba, que tanto éxito ha tenido. La segunda exposición de esta serie (del 24 de mayo al 3 de noviembre) está dedicada, precisamente, a la Colección Helga de Alvear. La comisaria, María Corral, ha seleccionado un centenar de piezas. Se han habilitado 1.600 metros cuadrados para su exhibición (más incluso que para las obras de la Casa de Alba). Su precio: 5 euros (la mitad que la muestra de los tesoros de los Alba). 

Compromiso con el arte más radical

La selección que ha hecho María Corral incluye pintura, fotografía, vídeo, escultura, dibujo, instalaciones... En la nómina de artistas, nombres tan reconocidos como Olafur Eliasson, Ai Weiwei, Louise Bourgeois, Tacita Dean, Richard Deacon, Andreas Gursky, Günther Förg, Axel Hütte, Thomas Struth, Jeff Wall, Wolfgang Tillmans, Jenny Holzer, Roni Horn, Helena Almeida, Juan Muñoz, Santiago Sierra, Juan Uslé, Isaac Julian, Pipilotti Rist, Pedro Cabrita Reis, Francis Alys, Mathew Barney, Ángela de la Cruz, Elmgreen & Dragset, Candida Höfer, Eulalia Valldosera... 
La casualidad ha querido que el primer acto oficial de Pedro Corral como nuevo delegado de las Artes, Deportes y Turismo del Ayuntamiento de Madrid sea esta exposición con las obras de Helga de Alvear, comisariada por María Corral, dos personas que conoció muy bien durante su etapa como periodista cultural en ABC. Pedro Corral subrayó la excelencia, calidad y exigencia en la trayectoria profesional de ambas, al tiempo que apostó por la continuidad en la línea de trabajo desarrollada por su antecesor en el cargo: Fernando Villalonga. «No voy a moverme un ápice en esa búsqueda de la excelencia, no vamos a bajar el nivel de calidad que ha habido hasta ahora. Madrid compite en la Primera División de la cultura y el arte».
Según María Corral, «se necesita ver en Madrid el arte que se está haciendo actualmente. Y ésta es una colección espléndida, un regalo para esta ciudad. Helga de Alvear tiene un fuerte compromiso con el arte más radical. No hay muchas instituciones en Madrid, aparte de las galerías, que muestren el arte que se hace en estos momentos».

Su vicio, el coleccionismo

Helga de Alvear, por su parte, dice que no colecciona géneros, sino obras: «Me da igual que sea una foto, una pintura, una instalación... Son tan importantes unos como otros. Ahora vamos a exponer en Cáceres obras sobre papel. La gente no sabe apreciar el papel. Lo realmente importante es aprender, aprender y aprender». Le preguntan cómo colecciona y si la exposición refleba bien su colección. «Tengo un vicio -comenta con ese deje alemán que no ha perdido, pese a llevar tanto tiempo viviendo en España-. Cualquier niño colecciona cuerdas, canicas, piedras. Todos nacemos coleccionando cosas. A mí me gusta la cultura. No solo el arte, también la música. No me pierdo ningún festival Wagner». 
Su padre le dijo un día: «Si haces una cosa, que sea de la mejor forma». Y ella se tomó ese consejo al pie de la letra. «Pero también me he equivocado. En la feria de Basilea me dijeron una vez que si volvía a llevar esas piezas me echaban... Poco a poco vas aprendiendo. Hago limpias en la colección de vez en cuando. Hay que limpiar el polvo en las casas, también en las galerías». Recuerda Helga de Alvear que cambió el chip tras visitar en 2002 CaixaForum en Barcelona. «Pensé, al ver las obras que exhibían: ¡Qué maravilla! ¡Nunca tendré esto! No me podía comparar con un banco, pero a partir de entonces empecé a comprar otras cosas. Si es arte reciente, tienes que comprar lo mejor».
«Mi colección no está a la venta -advierte Helga de Alvear-. Me hace mucha ilusión verla en Madrid. Están asustados en Cáceres por si se queda aquí (bromea), pero no: se queda en Extremadura». Tiene por escrito en el contrato que aún tienen que hacer otro edificio anexo para instalar allí la colección definitivamente. ¿Cómo va ese proyecto? «Emilio (Tuñón) ha hecho un proyecto más barato. Sé que quieren hacerlo, hay voluntad, pero no dinero». 

«Con el IVA al 21% es imposible competir»

Su primera compra fue una obra de ZóbelLa última, hace solo dos días, una de Julian SchnabelColeccionista compulsiva y entusiasta, no tiene pensado dejar la galería que lleva su nombre para centrarse en el coleccionismo: «Mantener una galería es muy caro, pero me divierte mucho. Si no vendo, al menos ayudo a otras galerías comprándoles obras». Es frecuente que así lo haga en ARCO
Este año la vimos en el «stand» de Guillermo de Osma negociando la venta de un lienzo, que al final se quedó. ¿Qué tal le fue en ARCO? «Muy mal, solo vendí una fotografía de Isaac JulianCon el IVA al 21% es imposible competir. Al lado de mi "stand" estaba el de Naechst St. Stephan, que vendía obra de alguno de mis artistas al 7%». ¿Afectará eso a su regreso en 2014 a ARCO? «Yo he sido fundadora de esta feria. No voy a estar en otra feria en Madrid. Esas otras ferias satélites que han aparecido en la ciudad son una tontería. Seguiré apoyando a ARCO, aunque pierda dinero». 
En Colonia, dice, ha vendido obra de Santiago Sierra: «En Alemania les gusta mucho». Y hablando de Santiago Sierra, que estuvo hace años en el pabellón español en la Bienal de Venecia, ¿qué opina del proyecto de Lara Almarcegui de este año? «No quiero opinar... Será bueno». Helga de Alvear nunca se muerde la lengua y habla muy claro. Aún recuerda cómo el Estado español rechazó la colección Panza di Biumo -una de las más importantes del mundo- para el Reina Sofía: «Les pareció inadecuada. Fue un desastre».

viernes, 12 de febrero de 2016

Les droits des femmes, du ministère aux couches-culottes



Laurence Rossignol vient d’être nommée ministre de la Famille, de l’Enfance et des Droits des femmes. Dans le même temps, la députée Ericka Bareigts devient secrétaire d’Etat auprès du Premier ministre, chargée de l’égalité réelle (à l’heure où nous mettons sous presse, des dizaines de personnes en France se grattent encore la tête, se demandant ce que veut bien dire le terme «égalité réelle». Une tautologie comme un bégaiement ?).
Les faits sont têtus : durant un quinquennat, les droits des femmes auront - au moins symboliquement - considérablement rétréci, passant d’un ministère de plein exercice (avec à sa tête Najat Vallaud-Belkacem), à un secrétariat d’Etat rattaché aux Affaires sociales, pour finir, certes dans un ministère, mais accolé… à la Famille et à l’Enfance. Les femmes, les enfants, la famille : bienvenue en 2016.
«Mettre sous un même Ministère “la famille, l’enfance et les droits des femmes”, n’est-ce pas enfermer les femmes dans le rôle stéréotypé qui leur est assigné depuis des siècles : celui d’épouse et de mère ?», se demandent alors Danielle Bousquet, présidente du Haut Conseil à l’Egalité entre les femmes et les hommes, Chantal Jouanno, présidente de la Délégation aux droits des femmes et à l’égalité du Sénat, et Pascale Vion, présidente de la Délégation aux droits des femmes et à l’égalité du CESE.
Le collectif Les effronté-e-s renchérit : «Encore une fois, comme c’était de coutume sous la droite, l’État assigne les femmes aux thématiques de la famille et de l’enfance !» Avant de conclure : «Ce sera un communiqué bref, à l’image de la stupéfaction des effronté-e-s : nous voici sans voix».
Rappelons que la création d’un ministère dédié aux Droits des femmes était un engagement du candidat Hollande, et qu’on n’avait pas vu cela en France depuis celui d’Yvette Roudy, en 1985.
A l’époque de sa re-création, en 2012, les féministes avaient applaudi, espérant, pauvres naïves, que du coup, enfin, les droits des femmes, qui sont loin d’être circonscrits à la famille et l'enfance - et concernent, par exemple, l’emploi, l’éducation, la santé, la justice - auraient leur place au gouvernement ; qu’un-e vrai-e ministre, siégeant comme tel-le en Conseil des ministres, pourrait influer sur le cours des choses, des discussions, des projets gouvernementaux ; et donc que les droits des femmes, sujet transversal par excellence, seraient partout.
Elles auraient sans doute dû se méfier lorsqu’on elles ont appris, dès 2012, qu’on avait attribué à Najat Vallaud-Belkacem, la double casquette de ministre ET de porte-parole du gouvernement ; comment concilier les deux ? Vous avez quatre heures.
Elles se sont méfiées lorsqu’en 2014, ledit ministère est devenu un secrétariat d’Etat, rattaché au ministère des Affaires sociales, de la santé et des Droits des femmes.
Aujourd’hui, même si les féministes sont parfaitement conscientes de l'attention particulière que porte Laurence Rossignol à ces questions - c'est en partie pour cela qu'en 2014, la Manif pour Tous avait été ulcérée d'apprendre sa nomination à la Famille -, elles s’alarment de voir ces sujets accolés à la Famille et à l’Enfance, renvoyant symboliquement les femmes à leur fonction supposée première : enfanter et fonder un foyer.

martes, 9 de febrero de 2016

A Fashion Icon Who Championed the Power of Personal Style: Jaqueline de Ribes


01.Jacqueline de Ribes by Roloff Beny, 1959
Roloff Beny, “Jaqueline de Ribes in Christian Dior” (1959) (courtesy the Metropolitan Museum of Art, Roloff Beny Estate)
Harold Koda’s final exhibit at the Metropolitan Museum of Art’s Anna Wintour Costume Center (the former Curator in Charge retired last month) dedicates a sprawling profile to an inimitable countess whom Truman Capote once pegged as a swan whose elegance portends “some aesthetic system of thought, a code transposed into a self-portrait.” If one were to uncover a person’s identity through what she wears, The Art of Style paints a stunning portrait of Jacqueline de Ribes, superficially a woman who embodied glamor and grace, but a peek beneath the surface showcases the broader complexities of her as an individual and creator.
We typically consume fashion (and fashion exhibitions) as the vision of a singular designer (Alexander McQueen) or center it around a theme (China Through the Looking Glass), but we rarely explore (in an institutional setting, at least) how clothing actually operates in the real world. Fashion Weeks around the globe are comprised of several individual visions of what we should wear tromping down the runway, but very few people will wear head-to-toe the same designer in any context. In fact, the subject of this show, de Ribes, is credited with setting this trend of mixing designers, which has become commonplace among fashion icons and famous figures today. 
“Style is what makes you different; it’s your own stamp, a message about yourself,” de Ribes once said. Individual style is the interpretation of fashion, and the interpretation of a person’s identity. I’m reminded only of two recent exhibitions, surrounding Daphne Guinness and Susanne Bartsch, respectively, which similarly considered the ways in which fashion is mixed and interpreted into individual aesthetics. Style icons are the reality of fashion, not designers; an icon’s carefully curated look creates more than the sum of its parts and inspires in the public eye.
Jacqueline was a designer in her own right, albeit with dubious success, but it’s really her style that’s on display, even with her own creations. Many of her designs were replications of things she wore — an imitation of an Yves Saint Laurent gown, for instance, created from memory and rendered in red, to suit her coloring better. Frequently, she’d “Frankenstein” couture pieces, shredding three or four gowns to produce a composite outfit, an act that would send shivers down the spines of society’s elite, yet resulting in creations even more fantastical than the originals.
03.Jacqueline de Ribes by Richard Avedon, 1955
Richard Avedon, “Jacqueline de Ribes” (1955) (courtesy the Metropolitan Museum of Art, ©The Richard Avedon Foundation) (click to enlarge)
Born into French nobility on Bastille Day in 1929, ironically enough, the woman who Vanity Fair dubbed “The Last Queen of Paris” was hardly a woman of leisure. One would expect de Ribes’s hands to have been punctuated by perfectly manicured talons — very long nails have been a sign of nobility and lack of manual labor, from Imperial China to Manhattan’s Upper East Side — but this is far from the truth. Nobility notwithstanding, de Ribes’s DIY tendencies always kept her hands busy and her nails short. From crafting her very first dress as a child from potato sacks, to the aforementioned composite couture, to starting her own label in defiance of all around her, especially from Yves St. Laurent, who worried she’d end up suffering as he did, de Ribes’s title does not occlude her work ethic.
She proudly navigated her circumstances with an aquiline nose and Nefertiti neck, attributes that bewitched famed editor Diana Vreeland, who spotted her at a luncheon and demanded she show up the next day to be shot by none other than Richard Avedon. Honored, she had her hair done and glued on false eyelashes and showed up to the studio, only to be rebuffed. Vreeland was furious at the makeover, wanting to shoot the natural exoticism she saw over lunch. Ripping off the eyelashes and braiding her hair, de Ribes was the subject of one of the most famous portraits in fashion photography, rivaled only by the likes of Dovima and Suzy Parker.  
This is the photograph that greets visitors down the staircase to the exhibition, a portrait of innate glamour that happened to befit the class in which she was born. But despite her life in high society, de Ribes embodies an earthly charm.
A very important motif of the show is the concept of three dimensionality; as both a style icon and a designer, de Ribes sculpted forms around the human frame, taking every angle into consideration to make an impact. The mannequins here are positioned at multiple angles, sometimes making the front of the outfits imperceptible. The interactive quality of the displays means the viewer must wrestle with her image and designs in order to properly absorb them.
Sometimes, when we look at people, a simple ruffle down the back of a gown is more telling than the ostentatious beading on the front, and natural lashes more grabbing than falsified filaments fanning out. The smaller details are what complete a look, what brings it to a new level, just as mixing designer pieces makes a bolder statement than a single gown.
Jacqueline de Ribes: The Art of Style continues at the Metropolitan Museum of Art (1000 5th Ave, Upper East Side, Manhattan) through February 21.