lunes, 26 de junio de 2017

Mujeres en el arte: Esther Ferrer


Artista comprometida con las injusticias, su condición de mujer y que se siente orgullosa de la huella que el paso del tiempo ha dejado en su cuerpo. Comentó en una entrevista que lo único que le interesa es «no traicionarme a mí misma tanto en mis convicciones sociales y políticas como en mis ideales feministas».
Nació en Donostia – San Sebastián en plena Guerra Civil Española, concretamente en 1937, licenciada en Ciencias Sociales y Periodismo, su carrera artística comenzó a principios de la década de los 60 en su ciudad natal creando, junto al pintor José Antonio Sistiaga el primer Taller de Libre Expresión y la Escuela Experimental en el municipio vizcaíno de Elorrio, con la colaboración del gran arquitecto y escultor Jorge Oteiza.
En 1966 se unió al grupo Zaj, cercano al Movimiento Fluxus, que fue fundado en 1964 por Ramón Barce, Juan Hidalgo y Walter Marchettii, primer grupo de arte experimental español, posiblemente teniendo muy presente la música de John Cage. En el mundo de la acción, en general y  sobre todo la americana de la época, la influencia de Cage era evidente y su influencia les situó en la autopista de lo nuevo, de lo inédito, deflagrando todas las convenciones del arte para, según su ideario, sustraerse a la subjetividad. En él se mezclaba música y performance con un tratamiento radical. Ferrer realizó conjuntamente o de manera individual proyectos artísticos, especialmente performances que el público no entendía, pero que consideraba interesante por no trabajar con la formalidad institucionalizada.
“Casi nadie entendía nada. Pensaban que éramos un grupo de locos, pero para unos pocos sí tenía sentido. Entre otras cosas, porque dentro de lo que era este país en los años 60, nosotros no trabajábamos con la estética franquista”.
A partir de mediados de los setenta, comenzó su actividad plástica con fotografías, instalaciones, objetos artísticos y de una forma muy especial con obras basadas en el infinito, concretamente con la serie de números primos o Pi, que de alguna manera relacionó con el infinito y el cosmos.
Imagen del catálogo de la Bienal de Venecia de 1999
Al volver a España tras la gira americana de Zaj, le resultó insoportable vivir en el régimen franquista por lo que, decidió fijar su residencia en París, ciudad en la que sigue residiendo, produciendo arte a través de una reflexión incisiva, irónica y perturbadora sobre los objetos, el tiempo, el sonido, la acción, el aburrimiento y el ridículo, entre otros temas.
En 1999, junto a Manolo Valdés, fue seleccionada para representar a España en la Bienal de Venecia, ambos elegidos porque suponían opciones muy diferentes, pero con puntos en común ya que cada uno formó parte de grupos que significaban una ruptura con lo que se hacía en España en materia de arte: el Equipo Crónica y Zaj respectivamente”.
De toda la producción de Ferrer, cabe destacar sus Acciones y Performances en las que habla de lo inadvertido y de las propiedades poéticas relacionadas con el uso de objetos cotidianos como papeles o dados, con la escritura y el alfabeto, que han ido desplazándose a problemas asociados con la identidad, lo incomprensible de un lenguaje nuevo,  jugando con los conceptos tiempo – especialmente por la huella que deja en el cuerpo -, espacio y presencia, también con la repetición y la reiteración en todos los campos posibles.  
“Por lo que se refiere a la relación con el espectador, nunca pido ni cuento con la participación del espectador, creo que la performance es un espacio de libertad, yo hago una proposición, la que me parece oportuna,  libremente, y espero que los otros actúen también libremente, si quieren participar, es su derecho, si no quieren, también, nunca busco ni evito la participación. Hacer una performance es crear un espacio de libertad en la medida de lo posible”.
Por su propio equilibrio personal y artístico prepara sus Performances, escribiendo y estructurándolas previamente, para ello utiliza materiales pobres, casi minimalistas, a ser posible utilizando únicamente su cuerpo, que cargado de simbolismo facilita la metáfora. También incide en que el camino entre la Performance y la Instalación es muy corto y a veces circula en una doble dirección y que incluso la obra plástica comparte el mismo ADN.
En el 2008 fue galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas, en el 2012 con el Premio Gure Artea del Gobierno Vasco, en 2014 el premio MAV (Mujeres en las artes visuales) y ese mismo año el Premio Velázquez  convirtiéndose en la segunda mujer reconocida con este galardón, creado con la pretensión de convertirse en el Cervantes de las artes, anteriormente sólo había sido concedido a la colombiana Doris Salcedo.
En su larga carrera como artista de performances ha participado en  Festivales tanto en  España como en el extranjero y su trabajo plástico ha sido expuesto en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, Museo de Arte Contemporáneo de Roskilde (Dinamarca), o el Circulo de Bellas Artes de Madrid, por citar algunos. También ha impartido numerosos cursos en Universidades y Escuelas de Bellas Artes en Canadá, Francia, Italia, México y Suiza además de España. En su labor de articulista cultural, ha publicado en diferentes periódicos y revistas, entre ellos El País, Ere, Lápiz, El Globo y Jano.
Ferrer, en una entrevista del 2015, ha dejado muy claro su pensamiento respecto al papel de la mujer en el mundo del arte:
“Lo que ha evolucionado muchísimo es el movimiento feminista. Se adapta a las circunstancias cambiantes. Pero en el mundo del arte queda mucho por hacer. No hay más que ver las escuelas llenas de mujeres. Pero si ves las programaciones de los museos, las grandes vedettes son hombres, salvo excepciones. Pero esto está cambiando porque las generaciones jóvenes son muy activas, están muy seguras de ellas mismas y se apoyan en la lucha de las generaciones anteriores”

martes, 13 de junio de 2017

Una mujer gana por primera vez el ‘nobel’ de las matemáticas




Hoy, por primera vez en la historia, una  mujer ha recibido la Medalla Fields, considerada el premio nobel de las matemáticas. Lo ha conseguido Maryam Mirzakhani, investigadora en geometría y sistemas dinámicos de la Universidad de Standford (EEUU), de origen iraní. “Es una grandísima noticia. Las mujeres siguen sin estar lo suficientemente presentes en la investigación matemática, y Mirzakhani es un modelo para atraer a más mujeres a los primeros puestos”, ha señalado Ingrid Daubechies, actual presidenta de la Unión Matemática Internacional (IMU). Manuel de León, director del ICMAT, añade: “Es un hito en la historia de las matemáticas y supone romper con décadas de tabúes”.
Maryam Mirzakhani.Ampliar
Maryam Mirzakhani / 
También se han roto barreras geográficas: Mirzakhani es la primera persona procedente de Irán que obtiene  el galardón.  Por su parte, Artur Avila, que mantiene una doble afiliación en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, Francia) y en el Instituto Nacional de Matemática Pura e Aplicada (IMPA, Brasil), ha llevado por primera vez la medalla al continente latinoamericano. Junto a ellos, Manjul Bhargava (Universidad de Princeton, EEUU) y Martin Hairer (Universidad de Warwick Coventry, Reino Unido) son los nuevos medallistas Fields, anunciados hoy en la ceremonia inaugural del Congreso Internacional de Matemáticos (ICM) 2014, que congrega en Seúl del 13 al 21 de agosto a 5000 matemáticos de todo el mundo.
Además, dentro de la ceremonia, se han entregado el Premio Nevanlinn, a las contribuciones de las matemáticas a la sociedad de la información a Subhash Khot (Instituto Courant de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Nueva York, EEUU); el Premio Gauss, a las aplicaciones de las matemáticas a otros campos, a Stanley Osher (Universidad de California en los Ángeles,  EEUU); y la Medalla Chern a los logros de toda una carrera a Phillip Griffiths (Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton, EEUU). El premio Leelavati, a la divulgación matemática, se concederá en la ceremonia de clausura, aunque ya ha sido anunciado el nombre de su ganador: el argentino Adrián Paenza.

Las medallas Fields son el premio más importante a escala mundial en el ámbito de las matemáticas. La Unión Matemática Internacional  las otorga cada cuatro años en los ICM (Congreso Internacional de Matemáticos). Esta es la lista de los seleccionados en el ICM2014:
Maryam Mirzakhani (1977, Irán), es investigadora en la Universidad de Standford (EEUU), en el campo de la geometría y los sistemas dinámicos. Tras hacer su tesis en Harvard, ha tenido puestos de investigación en el Instituto Clay de Investigación en Matemáticas, y en la Universidad de Princeton. El comité destaca “sus importantes aportaciones en el estudio de los espacios de moduli de las superficies de Riemann”.
Artur Ávila.Ampliar
Artur Ávila. / Wikipedia
Artur Avila (1979, Brasil) es investigador en el Instituto de Matemáticas de Jussieu-Pari s Rive Gauche del CNRS (Francia) y en el Instituto Nacional de Matemática Pura y Aplicada de Río de Janeiro (Brasil), donde también hizo su tesis doctoral. Trabaja principalmente en el campo de los sistemas dinámicos y el análisis. El jurado ha destacado “sus profundas contribuciones a la teoría de sistemas dinámicos, que han cambiado la imagen del campo, a partir de la poderosa idea de renormalización como principio unificador”.
Manjul Bhargava (1974, Canadá) es especialista en  teoría de números en la Universidad de Princeton (EE.UU), donde hizo el doctorado, bajo la supervisión de Andrew Wiles, famoso autor de la demostración del Último Teorema de Fermat. El premio le ha sido concedido por “el desarrollo de nuevos y poderosos métodos en la teoría de números algebraica, y sus aplicaciones al estudio de las curvas elípticas”.
Martin Hairer (1975, Austria), es catedrático en la Universidad de Warwick (Reino Unido). Desarrolló su tesis en la Universidad de Ginebra (Suiza). Desde entonces ha centrado su trabajo en el área de las ecuaciones en derivadas parciales estocásticas, es decir, aquellas que incorporan elementos aleatorios. En la citación del premio subrayan “sus contribuciones destacadas a la teoría de ecuaciones en derivadas parciales estocásticas, y en particular a la creación de la teoría de estructuras regulares para estas ecuaciones”.
El premio más codiciado
La dotación económica de las medallas es modesta (15.000 dólares canadienses, unos 10.000 euros). Su valor, es por tanto, principalmente simbólico. “Creo que son importantes para mostrar que las matemáticas son una ciencia viva, en la que se sigue avanzando”, ha declarado hoy Ávila en la rueda de prensa posterior a la ceremonia, en Seúl. Las medallas, acuñadas en oro, llevan el nombre del matemático canadiense John Charles Fields (1863-1932), su promotor, y se otorgan desde el Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Oslo en 1936.

Las Fields están rodeadas de estrictas reglas. Sólo pueden otorgarse como máximo cuatro por ICM –por tanto, cada cuatro años-, y sólo a matemáticos que no hayan cumplido aún los 40 años (a 1 de enero del año del congreso). La razón es que las medallas reconocen un trabajo ya realizado -de hecho una trayectoria investigadora, no un único logro-, pero también pretenden ser un estímulo para futuros desarrollos. Martin Grötschel, secretario de IMU, ha reconocido que el límite de edad es un tema a debate dentro del Comité Ejecutivo de la Unión, aunque por el momento no prevén ningún cambio en este sentido.

Además, es esencial que la identidad de los ganadores se mantenga en secreto hasta el día mismo de la entrega. Cada premiado sí sabe que lo es con varios meses de antelación, pero no conoce a los demás. Sin embargo, este año se ha filtrado anticipadamente la lista de nombres: ayer (a las 18:00, hora de Reino Unido), aparecían en la propia página de la IMU, parece que ser que por un error de la organización.

viernes, 9 de junio de 2017

Lo que cuentan 20 escritoras africanas




Aida Muluneh.
Aida Muluneh.

Todo libro suele tener, al menos, dos historias dentro. Una, la que se encuentra escrita entre sus tapas y la otra, la transcurrida hasta que la obra ve la luz. Ellas [también] cuentan puede presumir de contener 20 voces; cada una de ellas, con un relato diferente. Y otra que nos habla de la pasión, la sensibilidad y el trabajo necesario, tantas veces desconocido, para que esta antología, segundo número de la recién estrenada colección de Casa África y Baile del Sol, se publique y nosotros tengamos ocasión de leerla.
Ese momento, en el que se originó el movimiento suficiente para comenzar a andar, la sitúa en 2012. Federico Vivanco, editor y traductor de la antología, trabajaba en la Oficina de Asilados y Refugiados de Madrid, como traductor e intérprete de las entrevistas que se realizaban a aquellos que interponían una petición de asilo o refugio. “Sus historias ya todos las conocemos”, explica, “pero aún son más terribles cuando te las cuentan de primera mano. La realidad superaba la ficción y me pregunté, al escucharles y observar su destreza al narrarlas, cómo sería su literatura”. Pero, de entre todas aquellas voces silenciadas, apartadas o negadas, le impresionaron de manera definitiva las voces ocultas: las femeninas. Así fue cómo surgió en él la idea de recopilar un puñado de relatos de mujeres escritoras africanas.
Aún queda por hacer
No hace mucho en este blog nos quejábamos del escaso espacio y visibilidad que tienen las escritoras africanas, en general, entre nosotros. Aquello no fue un mero lamento, al contrario, se trataba de una queja fundamentada. Ángeles Jurado (autora en este blog) que participa con Casa África en un proyecto de ACNUR Euskadi para dar visibilidad a estas escritoras, nos da una medida de lo que estamos hablando. A partir de los datos extraídos de la tesis doctoral de Blanca Román Aguilar, la periodista enumera: “Según esta fuente y tomando como referencia los años 1990 a 2015, la media de obras escritas por mujeres de origen subsahariano que han conseguido ser traducidas y publicadas en España al año es de tres. Pero es importante indicar que ha habido periodos de tiempo en los que no ha visto la luz ninguna novela o recopilatorio de cuentos y relatos o ensayos, y que en el año 2011, por ejemplo, se aglutina el 10,8% del total de las obras traducidas y publicadas de estas autoras en nuestro país”.
Sorprende, no obstante, el vibrante comienzo editorial de este año, en el que los nombres de mujeres han tomado el protagonismo.
Nubes de lluvia (Bessie Head, Palabrero Press)
Canción dulce (Leila Slimani, Cabaret Voltaire)
El libro de Memory (Petina Gappha, Harper Collins)
Volver a casa (Yaa Gyasi, Salamandra)
Como el viento intocable (antología poética de mujeres, Baphala)
El papel de la mujer santotomense en la lucha por la liberación y la igualdad(Lurdes María Viegas Pires Dos Santos, Los libros de la Catarata)
Los cuentos del erizo y otros cuentos de las mujeres del Sáhara (Libros de las Malas Compañías).


Junto a las obras anteriores, las palabras de Chimamanda Ngozi Adichie en Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo (Literatura Random House) en el que escribe: “Por supuesto que estoy enfadada. Estoy enfadada con el racismo. Estoy enfadada con el sexismo. Pero últimamente me he dado cuenta de que me enfada más el sexismo que el racismo”.
A pesar de esta esperanzadora tendencia no podemos olvidar la bruma en la que se tienen que mover las voces femeninas. Ahora que otra nueva antología se une a las anteriores, basta recordar las palabras de su editor Federico Vivanco, poniendo en contexto la literatura africana con nombre de mujer: “De las 270 obras publicadas por Heinemman, en la reputada colección African Writers Series, entre 1962 y 1985, tan solo 14 pertenecen al género femenino”.
Tres años de trabajo
Esa invisibilidad, sin duda, empujó a Vivanco a buscar y localizar autoras durante tres largos años, a entablar centenares de conversaciones, a intercambiar infinitos correos electrónicos (confiesa que con alguna de ellas ha conseguido crear un vínculo de amistad). A intentar hacer realidad aquel sueño: presentarle a un público ajeno a las letras africanas una antología que reuniese a 20 escritoras de 11 países africanos de habla inglesa. “Es difícil definir los sentimientos ante este proyecto. Durante este proceso hubo momentos de felicidad, cuando una autora consagrada me confirmaba su participación en la antología. De éxtasis, cuando logré dar, después de un año y medio de búsqueda, con un familiar de la escritora sierraleonesa Gladys May Casely-Hayford que había fallecido hacía casi 70 años. De tristeza, cuando después de un año de gestiones fallece Grace Ogot, la primera escritora keniata. De frustración, al darme cuenta de que los tiempos de publicación resultan más largos de lo que yo esperaba y de encontrarme con algunas piedras por el camino". En pocas palabras: fueron "tres años de espera, búsqueda, traducción, ilusión, pero con la seguridad de que iba a llegar este día”, comenta.

Vivanco: “De las 270 obras publicadas por Heinemman, 14 pertenecen al género femenino”

¿Anécdotas ocurridas en esos momentos de búsqueda, de ilusiones y de frustraciones?, le preguntamos.  Vivanco no duda al narrar un acontecimiento que él atribuye al destino. “Comenzada la labor de traducir, me encontré con una de las poesías de Gladys May Casely-Hayford que había sido escrita en inglés y en krio (lengua criolla de base léxica inglesa de Sierra Leona). No conseguía que nadie me ayudara con la traducción del krio al castellano o, al menos, al inglés. Estuve meses buscando un traductor para estos versos y, sin saber ya qué hacer, me vino a la mente el nombre de Chema Caballero (autor también en este blog) quien había vivido 20 años en Sierra Leona y habla el krio como si hubiera nacido allí. No lo conocía en persona, sino por su libro —Los hombres leopardo se están extinguiendo—, y por sus artículos en prensa y blogs y me daba muchísimo reparo pedirle ayuda con la traducción del poema. Después de meses, me di unos días más de tiempo para conseguir a alguien o descartar el poema. Esa misma semana me encontré por casualidad en el metro de Madrid a Chema Caballero. Tras presentarme, le hablé sobre mi proyecto y los versos en krio. En menos de 48 horas tenía un correo de él con la traducción de esos versos”.
Escapando de las etiquetas


El antólogo y traductor de 'Ellas [también] cuentan' Federico Vivanco.
El antólogo y traductor de 'Ellas [también] cuentan' Federico Vivanco.


El mismo Vivanco, que huye a toda costa de estereotipos y clichés, es consciente de lo reduccionista que es considerar a la antología un reflejo del rico y diverso tapiz de las letras que en/desde el continente se han ido generando a lo largo de los años, ya que para comenzar tan solo aparecen escritoras de expresión inglesa. En este sentido, esta obra completa otra excelente colección de cuentos, una antología de la incombustible Inmaculada Díaz Narbona. Su título: Las africanas cuentan (Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2013), que nos adentra en otro de estos mundos, el de expresión francesa, con nueve relatos. Entre ellos, El camino de la salvación de Aminata Maïga Ka que la editorial 2709books rescató para la lectura en formato electrónico.
Ellas [también] cuentan está divida en tres partes: una dedicada a narrativa, otra a poesía y una tercera parte a ensayo. Junto a los nombres más conocidos de Minna SalamiLola Shoneyin o Zoe Wicob o Beatrice Lawkana, cuyo relato El Señor de la casa se puede leer en la antología Los deseos afines. Narraciones africanas contra la homofobia, de la editorial Dos bigotes, nos encontramos con un puñado de escritoras de las que apenas tenemos referencia. Ante esto la pregunta parece obligada: ¿por qué estos nombres y no otros?. “Cuando empecé a documentarme, sentí la necesidad de abarcar tres generaciones de escritoras”, explica Vivanco.

Sorprende el vibrante comienzo editorial de este año, en el que los nombres de mujeres han tomado el protagonismo

El autor considera que además de ofrecerle al lector un primer contacto con las letras africanas, puede encontrar distintas temáticas como la discriminación, la violencia de género, el desgarro del exilio, la diáspora, las migraciones internas y el regreso a casa o de aquellos que se quedan para ver a otros partir, la maternidad, el matrimonio y la mujer africana, la posguerra y sus desplazados, las tradiciones y la identidad, la afrofobia... "Un amplio espectro de perspectivas sobre diversas materias que desmitifican algunas ideas generalizadas y preconcebidas que tenemos en Occidente sobre el continente africano y por tanto sobre su literatura”, añade.
Vivanco sonríe satisfecho al contemplar, por fin, el libro terminado. Acaricia la portada y destaca lo que él mismo ha escrito en el prólogo: “El fin es dar voz a aquellas mujeres que han sido relegadas por un sistema patriarcal, machista, comercial o editorial, y otorgarles su verdadero lugar”. Esta obra lo intenta a través de 20 voces que nos invitan a abrir otras tantas puertas. Una nueva oportunidad para tratar de escuchar y aprender.

martes, 6 de junio de 2017

PLAUTILLA BRICCI, LA PRIMERA MUJER ARQUITECTA DE LA HISTORIA



     La personalidad artística de Plautilla Bricci (Roma, 1616-ca. 1690), ha sido descubierta en los últimos años gracias al trabajo de los historiadores Consuelo Lollobrigida y Yuri Primarosa. Está considerada como la única mujer que ejerció la arquitectura en el Seicento italiano y quien además practicó con cierto éxito la pintura y las obras de carácter efímero. Plautilla se crió en un ambiente artístico y literario. Su padre, Giovanni Bricci era un discreto pintor, mientras que su madre, Chiara Recupito, era pariente de una de las cantantes más importantes del siglo XVII. La educación recibida de sus progenitores fue la base de la versatilidad creativa de Plautilla, al igual que la de su hermano Basilio, quien también fue pintor y arquitecto.
Alegoría de la Arquitectura
     Como arquitecto sabemos que Plautilla realizó dos importantes obras en Roma. La primera la Villa Benedetti, cerca de la Puerta de San Pancracio en la colina Junícula. Ésta fue encargada por el abad Elpidio Benedetti, agente del Cardenal Mazzarino, en 1663. La villa era conocida como “el Buque”, por su forma que recordaba un barco.
“tiene la forma de un gran barco de guerra, del que están representadas perfectamente todas sus partes externas, que solo le falta que se eleven sus velas”.
Ville di Roma, Milano, 1970, p. 408.
 
     Il Vascello, como se conocía popularmente al edificio, fue destruido en el asedio francés de Roma en 1849. De él se conserva un aguafuerte realizado hacia 1761 y varios de los proyectos de la propia Plautilla para el edificio. El uso de las serlianas, los entrantes y salientes que animan la fachada y la utilización de diversos elementos de raigambre renacentista, nos hablan de la rica cultura arquitectónica de Plautilla, que fue capaz de fundir muy diversos estilos en su obra. En este edificio, no obstante, se observa una cierta pesadez de las formas, que en ciertos aspectos recuerda al manierismo de Giulio Romano.
Giussepe Vassi: Aguafuerte en el que se observa a la derecha Villa Benedetti, 1761.
     En 1677, Elpidio Benedetti, publicó una guía, bajo el pseudónimo de Matteo Mayer, en el que daba una descripción detallada de su Villa y además aportaba diferentes vistas de la misma. En dicha guía también explicaba el papel desempeñado por Plautilla Bricci y por su hermano Basilio. Benedetti le otorga a ella solo la responsabilidad de la decoración interior con pinturas alegóricas y religiosas. Es cierto, que ella colaboró en buena parte de las pinturas realizadas en la Villa junto a un anciano  Pietro da Cortona y a Francesco Allegrini. Asimismo, Plautilla realizó una “Asunción de la Virgen” para el altar de la Capilla. Sin embargo, los contratos de la edificación y los dibujos y planos preparatorios encontrados en el Archivo de Estado de Roma han conseguido demostrar que también fue ella la que proyectó el edificio y que si contó con la colaboración de su hermano fue casi testimonialmente.
     De este magnifico edificio tan sólo se conservan restos de la puerta de entrada en forma de gruta. Ello nos hablan de la gran imaginación y atrevimiento de la arquitectura de Plautilla Bricci, que utilizó un elemento renacentista como las grutas para dar un aspecto más naturalista y diverso a esta Villa a medio camino entre lo campestre y lo urbano. Este elemento está además dentro del lenguaje que en esos mismos años está desarrollando Gianlorenzo Bernini en sus proyectos para el Louvre y que también nos puede recordar al basamento de la Fontana dei Quatri Fuimi del mismo autor. Es por ello que algunos autores como Marcelo Fagiolo han relacionada la traza de la Villa Benedetti con Bernini, pero sin que haya documentación alguna al respecto. Esto nos da idea del talento de esta arquitecta cuya obra está siendo equiparada con la del gran genio del Barroco, Gianlorenzo Bernini.
Ruinas existentes de la entrada en forma de gruta a Villa Benedetti.
     Tras el éxito de este primer encargo, en 1664 el Abate Benedetti le comisiona a Plautilla un edificio religioso: la capilla de San Luis, en la iglesia de San Luis de los Franceses. La capilla, una de las más ricamente ornamentadas de toda la iglesia por sus mármoles polícromos, sus bronces dorados y un cortinaje de estuco azul con flores de lis enmarcando la entrada de ésta, fue inaugurada en 1680. En ella Plautilla también realizó la pintura principal del retablo que representaba a San Luis de Francia, en la que muestra su dependencia de la escuela romana, por su composición equilibrada y tranquila.
Capilla de San Luis de los Franceses con la pintura en el altar de Plautilla Bricci que representa “La Gloria de San Luis IX”. Foto: Wikimedia Commons.
     En la Capilla de San Luis de los Franceses Plautilla mostraba sus dotes a la hora de crear un espacio escenográfico y suntuoso. Asimismo, dejaba a las claras su cultura arquitectónica y su capacidad de reinterpretación de elementos de otros maestros, ya que la cúpula de la capilla que ofrece luz cenital al espacio bebe de Bernini y de otros maestros del barroco italiano. Esa capacidad es la que le valió ser admitida en la Accademia del Disegno di Roma.
Plautilla Bricci: Cúpula de la Capilla de San Luis IX.
     Como pago por sus buenos servicios el abate Benedetti le donó en 1667 en usufructo una casa adjunta a la iglesia de San Luis de los Franceses. Dicha disposición fue refrendada en el testamento del abate de 1690, por lo que se deduce que ella vivió con posterioridad a esa fecha, aunque se cree que los últimos años de su vida los pasó en un convento.
     Junto a su trabajo de arquitecta, del que estamos seguros tiene que haber más ejemplos pero que debieron ser integrados dentro de las obras realizadas por el taller de su hermano, Plautilla también realizó pinturas, como ya hemos visto al hablar del altar de San Luis de los Franceses. Recientemente se han dado a conocer dos pinturas que realizó para la Compañía de la Misericordia de Poggio Mirteto. Un estandarte procesional para la confraternidad en el que se representaba a la Virgen del Rosario y un lienzo pintado por ambos lados con dos escenas de la vida de San Juan Bautista, por un lado el Nacimiento de San Juan y por el otro Salomé recibiendo la cabeza del Bautista. En estas pinturas Plautilla deja ver la influencia de Pietro da Cortona y del clasicismo de tipo académico en su estilo.
Plautilla Bricci: Estandarte con la Virgen del Rosario. Poggio Mirteto.
     En un momento en el que el papel de la mujer era muy diferente y fueron pocas las que lograron tener una profesión, la calidad de Plautilla Bricci hizo que su fama la sobreviviera. No obstante, queda por delante trabajo para poder discernir qué otras obras como arquitecta pudo acometer. Lo que está claro es que abrió camino a las mujeres en un campo en el que hasta el siglo XIX no volveremos encontrar  féminas… o posiblemente las hubo, pero sus nombres, como pudo ocurrir con Plautilla, están esperando a ser desenterrados en los archivos.