lunes, 31 de julio de 2017

Amelia Valcárcel Resumen - II FeminarioValencia 2017

Adiós a Jeanne Moreau, rostro de la Nouvelle Vague




La actriz Jeanne Moreau (París, 1928) ha muerto a los 89 años en su ciudad natal. Abanderada de la Nouvelle Vague, la actriz ha grabado a fuego su rostro en la cinematografía mundial gracias a su trabajo en 'Jules y Jim', 'Ascensor para el cadalso', 'La novia vestía de negro' y 'La noche'. Además de su rol frente a la cámara, dirigió tres largometrajes: 'Lumière', 'La adolescente' y 'Lillian Gish'.

De madre británica y padre francés, Moreau se formó en el Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático de París, convirtiéndose en el miembro más joven jamás admitido en la Comedia Francesa, con apenas veinte años.
Aunque su debut en la gran pantalla tuvo lugar en 1949 con la cinta Dernier amour, fue en 1958 cuando el rostro de Moreau se grabó en las retinas de los espectadores con Ascensor para el cadalso, primera película dirigida en solitario por Louis Malle, con quien repetiría en Los amantesEl fuego fatuo y ¡Viva María!.
Tras un breve papel en Los cuatrocientos golpes y protagonizar Las relaciones peligrosas y La noche, en 1962 llegó el que se convertiría en su papel más celebrado y recordado, el de Catherine en Jules y Jim, de François Truffaut.
Catapultada a la fama mundial, Moreau se labró una carrera de 66 años en la que trabajó en títulos como Querelle, de Rainer Werner Fassbinder; Nikita, dura de matar, de Luc Besson; El amante, de Jean-Jacques Annaud; Ese amor, donde encarnó a su amiga la escritora Marguerite Duras; y Un día lo comprenderás, de Amos Gitai.
Sus últimos trabajos en la gran pantalla fueron Una dama en París, de Ilmar Raag; Gebo et l’ombre, de Manoel de Oliveira; y Le talent de mes amis, de Alex Lutz.
A lo largo de su prolífica carrera ganó dos Baftas, un Oso de Oro Honorífico del Festival de Berlín, dos Palmas de Oro del Festival de Cannes, tres Premios César, un León de Oro Honorífico del Festival de Venecia y el Premio Donostia del Festival de San Sebastián, entre otros muchos galardones.



viernes, 28 de julio de 2017

Billy el Niño, mientras torturaba a Lidia Falcón: "Ya no parirás más, puta"




La abogada y escritora Lidia Falcón en una imagen de archivo.- lidiafalcon.com




@ATorrús
Lidia Falcón fue torturada hasta la saciedad en el otoño de 1974. Fue golpeada, insultada y humillada. Pero no sólo en prisión. También en los medios de comunicación del régimen. El diario ABC no dudó en publicar su foto en portada y relacionarla con el atentado que ETA había cometido en la cafetería Rolando de la calle del Correo, muy cerca de la Puerta del Sol, el 13 de septiembre de 1974. Falcón no tenía nada que ver con aquella masacre. Pero para la Policía, para el régimen y para sus adeptos todo daba igual. Fue detenida en Barcelona y trasladada a Madrid tres días después del atentado. Llegó a pensar que no saldría de la cárcel. Que la matarían antes. Franco estaba a punto de morir y el odio de su Brigada Político y Social andaba suelto por todos los rincones del Estado. Tortura hoy que mañana ya no se podrá, debieron pensar.
La abogada, escritora, y fundadora del Partido Feminista ha tardado 40 años en recuperar aquel dramático episodio de su vida. Aquellos nueve meses que pasó en prisión y los nueve días que sufrió los interrogatorios de Billy el Niño y Roberto Conesa. Lo ha mantenido oculto, en la medida de lo posible, no sabe muy bien por qué, dice. Cada víctima maneja como puede el trauma de la tortura. Cada persona tiene un mecanismo de defensa. El silencio y el disimulo fue el método elegido por Falcón. 

Ahora, cuarenta años después, se ha decidido a poner estas torturas por escrito y presentar una denuncia ante la embajada de Argentina en Madrid para adherirse a la llamada Querella Argentina, la única causa judicial que investiga en estos momentos los crímenes de la dictadura franquista y de la Guerra Civil.  
"Me detuvieron hasta siete veces entre 1960 y 1974, pero lo que viví durante aquella detención no se lo he contado a nadie. ¿Por qué? No lo sé", relata a Público Lidia Falcón, que señala que finalmente se ha decidido a dar el paso y presentar la denuncia para "ayudar a los compañeros que tanto esfuerzo están realizando para terminar con la impunidad del franquismo". 

Nueve días en la DGS

El 16 de septiembre de 1974, tres días después del atentado de ETA, la Brigada Político Social (BPS) acudió al despacho de Lidia Falcón para detenerla y trasladarla a Madrid acusada de participar en el atentado realizado con una carga explosiva en la Cafetería Rolando de la calle del Correo de Madrid, lugar frecuentado por policías de la BPS de Madrid. No tenían pruebas. Probablemente, incluso conocían que Falcón no estaba implicada. Pero daba igual. La subieron a un coche y la trasladaron a Madrid. También a su hija y a su compañero, Eliseo Bayo. No la dejaron ni ir al baño en las 12 horas del viaje.

Lo peor, obviamente, estaba por llegar. Falcón pasó nueve días en aquellas dependencias del terror franquista. "Allí tiraron a Grimau por la ventana. Han torturado hasta inutilizar. Una piensa que es posible que no lo cuente, que no salga", relata Falcón frente a la Embajada de Argentina en Madrid."Estaban rabiosos y deseosos de venganza. No hay que olvidar que acababan de morir 13 personas y había 84 heridos", prosigue Falcón.

Un médico la auscultó nada más llegar. "¿Padece usted alguna afección?", le preguntó. "Acabo de sufrir una hepatitis", respondió la mujer. Billy del Niño y Conesa ya tenían el blanco perfecto para destrozar a su víctima: "Me golpeaban en el estómago y en el hígado y me tiraban de los brazos que parecía que se salían". Así durante tres días. Sin dormir, ni comer, ni beber. Entre golpe y golpe, además, le hablaban sobre su hija: "Está en los calabozos. Quizá se eche novio". 
Pasadas las 72 horas del plazo de detención, se personó en la celda donde estaba presa el juez instructor, el comandante del Juzgado Militar nº 1 de Jueces y Oficiales de Madrid, y tras un largo interrogatorio, Falcón firmó una declaración en la que no reconocía su participación en el atentado ni relación alguna con los terroristas. "Me llegó a preguntar sobre la implicación de la CIA en el atentado", rememora Falcón, que describe cómo el juez se daba golpes en el pecho mientras exclamaba: "No acepto traiciones a este uniforme"
Después el oficial se fue y la dejaron nuevamente en su celda. Y al día siguiente Billy el Niño y Conesa volvieron a por ella. La colgaron con dos pares de esposas a dos ganchos que estaban en el techo, pero las muñecas de Falcón eran demasiado pequeñas. Sus 50 kilos de peso no daban para llenar aquellas esposas. Falcón caía una y otra vez. Finalmente, la ataron con cuerdas y comenzaron a propinarle puñetazos en abdomen, estómago e hígado. 

Los ojos de Billy el Niño

"¿Recuerda alguna frase que le dijera Billy el Niño durante el interrogatorio?", le pregunta el periodista. "Sí. Claro. Hay una que no se me olvidará. Nunca. Mientras me golpeaba en el estómago me dijo: 'Ahora ya no parirás más, puta'", responde Falcón, que recuerda que tras aquellos interrogatorios ha tenido que operarse hasta cinco veces para tratar de paliar las consecuencias de aquellas torturas en hombros, estómago y matriz.

Como otras víctimas de Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, Falcón recuerda bien aquella cara. Esos ojos que chispean ante el dolor ajeno, que disfrutan infundiendo terror y ejerciendo la superioridad que otorga tener a la víctima atada y vía libre para torturar. "Era un sádico. Le gustaba. Se veía que disfrutaba de esos momentos", prosigue Falcón, que reconoce que en la mayor parte de las sesiones terminaba perdiendo el conocimiento. 
Cuando se desmayaba la desataban y la tendían en el suelo. La despertaban con un cubo de agua. Después el médico la reconocía, miraba el blanco de los ojos y le tomaba la tensión. "Dejénla descansar", solía recomendar. Ella quedaba en el suelo, mojada, durante horas, hasta que la bajaban a la celda. Al día siguiente, las torturas continuaban. Al sexto día los torturadores no pudieron seguir con las mismas sesiones. Ya no podían colgarla de la pared porque perdía el conocimiento rápidamente a causa. Entonces, cuando despertaba, seguía recibiendo puñetazos y patadas tirada en el suelo. 

Pacto de silencio

Al noveno día la trasladaron a la Prisión de Mujeres de Yeserías en Madrid. Tenía rotos los tendones supraespinosos de los dos brazos y rasgados la matriz y los músculos del abdomen. Estuvo nueve meses en aquella prisión. Hasta el 11 de junio de 1975 cuando le concedieron la libertad provisional bajo la fianza de 30.000 pesetas. A pesar de estar acusada, nunca fue juzgada. De hecho, nadie fue juzgado por aquel atentado de ETA. Ni ella, ni los otros 21 procesados.

Falcón acudió años más tarde al Archivo Histórico a buscar aquellos expedientes. El de esta estancia en prisión, la anterior y las siete detenciones. No existían. Su nombre sólo aparece en documento que recoge una conversación mantenida por dos policías. "Todo ha sido eliminado. Es parte del pacto de silencio la Transición. Todo aquello queda atrás. No hay culpables. No hay condenados. No hay investigaciones. España es un país único y el bipartidismo tiene gran parte de la culpa", sentencia Falcón. 

domingo, 23 de julio de 2017

ENTREVISTA CON ESTHER FERRER: “SOY AGNÓSTICA CON RESPECTO A TODO, INCLUIDO EL ARTE”



En estos últimos años parece que por fin se empieza a reconocer a esos artistas silenciosos, esenciales para comprender el conceptual en España, esos artistas que han trabajado siempre casi escondidos. Esther Ferrer primero Premio Nacional de Artes Plásticas y poco después Premio Velázquez y luego Isidoro Valcárcel Medina, también Premio Nacional primero y este año Premio Velázquez.
Hablamos con Esther Ferrer, la performer más deseada, esa artista que a pesar de su silencio, de su distancia, cada vez que aparece arrastra a todos, con sus declaraciones aclara cualquier situación.
Rosa Olivares: Ganaste el Premio Nacional y el año siguiente lo ganaba Isidoro Valcárcel Medina. Ganaste el premio Velázquez y al poco lo gana Isidoro… ¿Forma parte de algún plan maléfico, es parte de una performance o simplemente se hace justicia a vuestro trabajo con tantos años de retraso?
Esther Ferrer: Se hizo justicia por lo que se refiere al trabajo de Isidoro. Por mi parte no ha habido ningún complot o plan maléfico, pero puede que a los otros miembros del Jurado les sobornara la CIA o el Estado Islámico, a mí no me han contactado, a lo mejor es que soy insobornable. Hablando seriamente, entre los candidatos había muchos que lo merecían, por supuesto, al final ganó Isidoro y para mí fue una gran alegría.
R.O. ¿De qué sirve ganar un premio más allá de los 70 años en una sociedad artística que está diseñada casi en exclusiva para los jóvenes? ¿Ha cambiado mucho tu actitud hacia el mundo del arte desde tus inicios hasta ahora?
E.F. Sirve en primer lugar para que yo acumule más angustia que la normal y dude todavía más sobre mi trabajo. Pasados los 70 hay muchísimas cosas, para bien o para mal, que pierden importancia, la gloria por ejemplo y todo lo que comporta, etc. Quizás para mí ha sido una ventaja el que me los hayan dado a esa edad, pues me ha permitido trabajar tranquilamente, haciendo muchas performances, pero a la vez pudiendo realizar mí obra plástica tranquilamente, sin el agobio de las exposiciones. Si miras mi CV he expuesto relativamente poco durante muchos años, aunque a mí me parece suficiente.
Por lo que dices de los jóvenes, yo creo que lo tienen muy duro, incluso más duro de lo que fue para nosotros. No vivíamos en la sociedad de la abundancia, podías vivir con poco dinero y encontrar trabajos que te permitían pagar el alquiler, comer y poco más, es cierto, pero era una época en que creías o te convencías de que creías que el arte podía cambiar la sociedad, que era posible, y hoy…
Mi actitud no ha cambiado, creo yo, porque nunca he estado sumergida en el mundo del arte, aunque parezca difícil creerlo, vivo bastante al margen y conozco poca gente, hay muchas batallas artísticas que no me interesan, soy agnóstica con respecto a todo, incluido el arte.
Esther Ferrer. Biografía, 1977. Cortesía de la artista
Esther FerrerBiografía, 1977. Cortesía de la artista.
R.O. Vivimos en estos momentos una especie de revival conceptual, y la performance parece ser la atracción principal de estudiantes, artistas y curadores. ¿Qué opinas de esta aceptación general de una actividad por lo general minoritaria?
E.F. Pues que está de moda, hace vender, al parecer, y el mercado la ha recuperado al máximo. Mientras el mundo de la acción era cuestión de unos cuantos artistas que organizaban los festivales, sin intención de recuperar los derivados, funcionaba de una forma muy libre, entre otras cosas porque había muy poco dinero. Hoy la institución, el mercado, se interesa, hay dinero por medio, y la performance es el comodín que sirve para todo, hace vender perfumes, vestidos, libros, etc. Hoy hasta el Louvre programa performances… incluir la performance es ser contemporáneo, ¡aunque tenga más de medio siglo de existencia! Todo esto la ha hecho evolucionar, para bien o para mal, hay de todo y eso está muy bien, como en todas las artes.
La institución quiere seguridad; quiere controlarlo todo, incluso la tan traída y llevada participación, todo está bajo control, como en un jardin d’enfants. La consagración de los elegidos pasa también por ella. Pero todo esto, no son más que avatares de su azarosa existencia y, ¿por qué no? Lo importante, lo que puede hacer cambiar las cosas, es la posición de los artistas frente a esta situación. Podríamos hablar también de su evolución formal y conceptual, pero eso es muy largo de contar.
R.O. En tu trabajo hay casi de todo, objetos, ready made, fotografía, pintura, instalación, performance ¿Cual crees que sigue siendo más desconocida para el público y por qué?
E.F. En realidad hay bastantes aspectos de mi trabajo poco conocidos por la simple razón de que lo he expuesto muy poco o nunca, por ejemplo las instalaciones espaciales, los lienzos, los objetos. En algunos casos, como en el caso de las instalaciones, es porque necesito espacios adaptados donde se pueda disponer de suelos, techos, paredes, y en muchos centros o galerías no es el caso. Otras razones, pues porque a veces son series que quiero continuar tranquilamente, cuando tengo tiempo y que no necesitan demasiada experimentación y las olvido.
R.O. El Museo Reina Sofía está preparando una exposición tuya con motivo del Premio Velázquez, ¿Puedes adelantar si va a ser una retrospectiva, sobre qué aspectos de tu obra va a girar?
E.F. No creo que sea una retrospectiva, las comisarias, son dos, están haciendo un pre-proyecto de una exposición transformable, pero te puedo decir muy poco más porque estamos verdaderamente en los prolegómenos de la cosa.
R.O. ¿Qué es lo que no has hecho aún y te gustaría hacer?
E.F. Levantarme por las mañanas sin angustias ni obligaciones, poder “dar tiempo al tiempo” como decía mi madre, abstraerme de una sociedad y un mundo que me agobia y entender algo de algo, porque todo me parece tan absurdo…
Por lo que se refiere a mi trabajo, tener tiempo para sacar del fondo de mis papeles dos proyectos que nunca he tenido tiempo de desarrollar, que a lo mejor no valen nada y por ello mi inconsciente me hace olvidarlos, los he dejado siempre de lado, uno tiene relación con el ballet y el otro con el teatro.

La mirada de KATI HORNA

viernes, 14 de julio de 2017

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá


Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.
La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.
Elizabeth-Kubler-Ross-1“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.
La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.
La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.
La muerte no existe
La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.
La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.
La luz al final del túnel
Elizabeth-Kubler-Ross-2
La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.
La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.
La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross
La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.
La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.
En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.


sábado, 8 de julio de 2017

DIEZ MUJERES DADAÍSTAS QUE DEBEMOS CONOCER


El dadaísmo fue una corriente opositora al arte tradicional, no sólo de la pintura o la escultura, también se opuso a la literatura y a la poesía. Esta corriente sentó las bases para el arte conceptual, el performance y las instalaciones; formas de expresión artísticas novedosas para ese tiempo y tan comunes en la actualidad.


mujeres dadaistas

Son varios los artistas que pertenecen a este movimiento, pero entre los más conocidos se encuentran Marcel Duchamp, Man Ray y Tristán Tzara. Cabe destacar que en esta época las mujeres comenzaron a tener un rol más activo, no sólo en ámbitos políticos y sociales, sino también artísticos.
En el movimiento dadaísta surgieron mujeres con una capacidad creativa admirable en el uso de colores, materiales y habilidades para dar forma a obras únicas, así como en la expresión sentimental a través de la poesía, actuaciones y representaciones sobre el rol de la mujer en la sociedad; las artistas dadaístas crearon obras con un trasfondo sobre la posición de la mujer en la sociedad y un fuerte deseo de cambio.
A continuación te presentamos algunas de las artistas dadaístas más representativas:

Hannah Höch
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Con sus collage y fotomontajes, Hannah Höch transmite gran inconformidad hacia distintas situaciones de su época: el gobierno alemán, el rol de la mujer y la creación de ideales de belleza en los medios de comunicación, es esta crítica hacia la forma de ver la figura femenina a través de lo que dicen los medios, por lo que ha sido considerada una de las primeras feministas; en su obra descompone esos ideales de belleza creando imágenes abstractas y amorfas.
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Suzanne Duchamp
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Hermana del emblemático Marcel Duchamp, Suzanne afrontó varios obstáculos para desarrollarse como artista, no obstante, gracias a su hermano pudo superarlos y obtener el debido reconocimiento como pintora. Su trabajo es la expresión pura del dadaísmo: pintura, collage y poesía, están siempre presentes en sus obras, sobre todo en Multiplication brisée et rétablie, su obra más representativa.
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Sophie Taeuber-Arp
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Pintura, baile, escultura y diseño de vestuario, son sólo algunas de las disciplinas que dominaba Sophie Taeuber-Arp, una mujer con grandes habilidades artísticas y perteneciente a diversas corrientes, Sophie utilizaba la libertad que le daba el arte para expresar todo lo que su personalidad tímida y reservada no le permitía. Colores vibrantes, formas geométricas, habilidad de diseño textil y de interiores, son algunas de las características del trabajo de una de las artistas más prominentes del siglo XX.
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Beatrice Wood
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“Mamá Dada” fue el apodo dado a Beatrice Wood en el círculo dadaísta. Ella no era pintora o escultora, sino ceramista. Muchos pensarían en el oficio de la cerámica como una forma de crear objetos con el fin de adornar algún espacio, pero Beatrice Woods lo adopto como su forma de expresión. Combinando la cerámica y el dibujo, nos transmite su gran humor, ingenio y alegría por la vida a través de sus piezas.
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Emmy Hennings
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Fundadora y dueña del Cabaret Voltaire, centro de reunión de los pertenecientes al circulo dadaísta, Emmy Hennings fue también esposa del poeta dadaísta Hugo Ball. El Cabaret Voltaire era donde Emmy presentaba sus poemas, además de ser cantante, bailarina y performer. La obra de Emmy Hennings nos habla de temas muy controversiales para la época: el amor libre, la anarquía y el deseo de una revolución social eran las preocupaciones de Emmy.
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Elsa von Freytag-Loringhoven
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Un collage viviente era Elsa von Freytag-Loringhoven. Poeta provocativa, artista atrevida, Elsa von Freytag-Loringhoven no sólo utilizaba la pintura y la escultura para expresarse, su herramienta principal era su cuerpo, capaz de convertir cualquier utensilio en un pieza de ropa o pasear desnuda por las calles de Greenwich Village. Tuvo un performance en compañía de Man Ray y Marcel Duchamp, en el cuál ella rasuraba su vello púbico y al finalizar paseaba desnuda por las calles de Nueva York, en compañía de sus amigos dadaístas.
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Mina Loy
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Una prominente escritora, capaz de incomodar a los miembros de la élite y enfurecer a los hombres por medio de sus letras, Mina Loy fue de las escritoras dadaístas más importantes. Además de ser escritora y poeta, Mina creaba sus obras utilizando cualquier cosa que encontrara en los basureros de Nueva York.
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Clara Tice
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Mujer revolucionaria e icónica, Clara Tice es llamada “Reina de Greenwich Village”; fue de las primeras en recortar su cabello, subir el dobladillo de su falda y usó la moda y la ilustración para exaltar las cualidades de la mujer moderna. Su preocupación por el desarrollo del individuo fue manifestada de diversas maneras. En sus ilustraciones se aprecia movimiento y despreocupación, una obra que llama a la libertad.
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Toyen
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Una vida independiente, sin ataduras a la familia, la negación del nombre dado por sus padres: Toyen es un ejemplo de una vida de anarquía. Su verdadero nombre es Marie Cerminova, y su lucha por la independencia la llevó a expresarse por medio de imágenes eróticas, siendo éstas la forma más contundente de dar a conocer su opinión y su mensaje.
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Juliette Roche
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De origen aristócrata, rodeada de discusiones de política y arte, Juliette Roche perteneció a dos de los movimientos más importantes en la historia del arte: el cubismo y el dadaísmo. Juliette en su obra poética y pictórica mostraba a una mujer independiente, capaz de valerse y expresarse por sí misma. Aprovechaba el cliché a favor de su obra literaria, conjugándolo con diversas tipografías. Experimentó con poesía acompañada de diseño.
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Florine Stettheimer
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Rompiendo con la percepción de los artistas solitarios, incomprendidos y amargados, Florine Stettheimer retrataba paisajes y salones llenos de color, crítica sutil y contundente del comportamiento de las clases privilegiadas en el periodo entre guerras. Florine Stettheimer además de ser pintora, era una poeta consciente y preocupada por su entorno, sobre todo en cuestiones como el consumismo y la verdad oculta del matrimonio.mujeres dadaistas 23

miércoles, 5 de julio de 2017

ENTREVISTA A DOMÉNICA FRANCKE ARJEL: “YO CREO QUE LA MAYOR URGENCIA AHORA ES ESTABLECER LOS LÍMITES DEL FEMINISMO, RECUPERAR LA MEMORIA Y DEFINIRNOS CLARAMENTE COMO MOVIMIENTO COLECTIVO, POLÍTICO Y EXCLUSIVO DE LAS MUJERES.”



Entrevistamos a Doménica Francke Arjel, Profesora de Historia y Geografía, Magister (c) en Historia, UdeC, Feminista Radical, militante e integrante del órgano de formación de la Sociedad de Unión y Resistencia Chillán.
Las luchas de la mujer por su liberación son sin duda milenarias, muy anteriores al momento en que se acuñó el término feminismo como movimiento. ¿Cuáles crees que son las particulares de dichas luchas en este Siglo?
Perdona por responder haciendo un rodeo histórico más o menos largo, pero es parte de la (de) formación disciplinar, no se entiende cómo hemos llegado a dónde estamos, si no miramos a la historia.
El triunfo “casi” universal de la idea de igualdad entre los seres humanos, que incluye, al menos nominalmente a las mujeres, es el mayor logro del siglo XX, sin duda. Digamos que este despliegue de valores de origen humanista, constituye sin duda el único hábitat (parafraseo a Amelia Valcárcel, una de las feministas más brillantes en castellano, viva y pensante) en el cual el Feminismo puede vivir y crecer. La tragedia del feminismo, por decirlo así, fue la arremetida de una nueva forma totalitarismo del pensamiento, muy bien disfrazado de progresismo y de novedad, que es el relativismo. Y sobre esto hay que darse el trabajo de leer, ¿sabes?, porque hay mucha gente que piensa que el relativismo es una cosa nueva y liberadora, cuando, en realidad, el relativismo nace casi al mismo tiempo que el pensamiento de un humanismo universal, como contrapartida. Todorov aborda este problema en su obra: “Nosotros y los otros”, solo como sugerencia, lo recomiendo para hacer una aproximación a la raíz perversa del relativismo, porque es perverso… Relativistas, en cuanto para ellos la moral es y DEBE ser una expresión del dominio de los fuertes, son, por ejemplo, tipejos como Sade o Bataille, que era misóginos de manual. Y bueno, sucede que en la década de 1980, cuando ocurre la reacción conservadora gringa y británica, neoliberal y ultraconservadora, con Tatcher y Reagan, y llega la paranoia del SIDA (que, si bien, afectó casi exclusivamente a los gays, también salpicó a las lesbianas y puso en entredicho la sexualidad lesbiana), es cuando el relativismo y su aliado infaltable, el individualismo, hacen su aparición en el Feminismo.
Un Feminismo que con el auge del radicalismo, sobre todo, lesbiano, había alcanzado unos niveles de análisis bastante lúcidos y complejos, con gran potencial político emancipador. Por ejemplo, respecto al carácter colectivo de la opresión patriarcal, a la imbricación de las opresiones de sexo, clase y raza, al rol fundante del sexo y la heterosexualidad obligatoria (de las mujeres), al amor romántico como discurso dulcificador de la dominación de los hombres sobre las mujeres, etc.
Lo que ocurre es un repliegue del Feminismo, lo que se explica porque estaba acosado por fuera por el conservadurismo, y, por dentro, por elementos liberales y por la infiltración de los gays en el movimiento, varones, por cierto, sin interés ni lecturas del Feminismo radical, porque estaban, en el fondo, cómodos con pertenecer a la clase dominante de los varones, por más que sus preferencias sexuales no fueran heterosexuales.
Toda esa crisis, da origen al queer, una ideología totalmente anti-feminista, obsesionada con lo patológico y lo marginal, que replantea en tono individualista y apolítico las preocupaciones por el sexo que el Feminismo había puesto sobre la mesa. Pero, las replantea como obsesiones, escarbando en lo patológico, y, llega, por ejemplo, a ponernos a las lesbianas como parte de un circo de desviados sexuales, junto a pederastas, masoquistas y sádicos, fetichistas, etc., quitando todo el potencial liberador, emancipador y la promesa de una nueva civilización, basada en valores feministas. La reemplaza por la distopía de un mundo deshumanizado, sádico, habitado por seres decadentes y obcecados con sus propios deseos…
Sobre este proceso, la mejor autora que conozco, que lo describe y analiza es Sheila Jeffreys, en “La herejía lesbiana”, autora y obra que, creo, deberían ser de cabecera de toda feminista radical que se precie de tal, y de toda feministas, finalmente.
Si miramos ahora mismo, cuales son las mayores amenazas que enfrenta el Feminismo, no dudaré mucho en señalar al queer y su pretensión de que el género es un espectro y una expresión de identidad, negando su carácter opresor, y, a partir de esa falacia, la masiva penetración (no encuentro una palabra más patriarcalmente apropiada para describirlo) de los hombres en las filas feministas, bajo la ridícula premisa de que el género es identidad y esencia, y que, sí ellos se sienten mujeres, son mujeres, y nosotras tenemos que cederles a ellos las prioridades del Feminismo porque ellos están más oprimidos. Ahora, las mujeres estamos luchando por mantenernos como sujeto político del Feminismo, y en esto, parece que estuviéramos a principios del siglo XIX.
¿Cuáles son las particularidades de la lucha feminista en este país?
– Yo creo que, lamentablemente, si en todo el mundo las mujeres y las feministas vivimos una crisis, en Chile esta es peor. Un solo ejemplo bastará para dar cuenta de este hecho: el aborto está penalizado en cualquier circunstancia. Pueden violarte, tu vida estar en peligro o el embrión/feto ser inviable, pero tú, vas a parir y vas a ser madre. Lo que esto implica es que nuestros derechos humanos más básicos, la autonomía fundamental, está negada… Lo que, en otras palabras, es una negación jurídica de la condición humana de las mujeres.
Las legislaciones que presentan estas características en el mundo, son contadas con los dedos… Y Chile, se autoproclama el campeón del respeto al Derecho internacional… y es un país que ha sido amonestado porque esta criminalización es considerada, por la ONU, una forma de tortura.
Hace poco, se despachó en el Senado la Ley de Identidad de género, y seguimos sin tener aborto ni siquiera en las famosas tres causales…
¿Por qué la Ley de identidad de género es una prioridad legislativa y la vida y los derechos de las mujeres, que somos más del 50% de la población no? (4 años de tramitación, y el aborto terapéutico lo perdimos legalmente, a fines de la Dictadura, ¿se ve la diferencia, o no?)
Y les llamo a leer esta ley, porque si mañana un tipo se autoproclama mujer, puede hacer un trámite y tener acceso a tus espacios, legalmente… Y no quiero ni pensar qué pasaría si lo femicidas deciden hacer el trámite… Y los violadores. Es mentira, sí lo pienso y me aterra y me enfurece). Es más, hace un par de días, en Argentina, que tiene una ley como la que se va a promulgar pronto en Chile, se detuvo a un trans que violó y embarazó a una niña con retraso madurativo… Y ese tipo, con su identidad legal de mujer, va a ser procesado como mujer, va a aparecer en una estadística de mujeres violadoras y va a cumplir su pena en una cárcel de mujeres…
¿Se puede calificar esto de “progre”, será un “avance” en la línea de garantizar derechos?
Para las mujeres: NO.
¿Es posible establecer una genealogía de luchas feministas en Chile y Latinoamérica?
Es muy posible, siempre que se aborde des una perspectiva feminista. Es decir, que no se pretenda esa aproximación a-política, aséptica, porque, en el caso específico de las mujeres, oprimidas por siglos de patriarcado, resulta tremendamente problemático acceder a su historia. No hay una Historia en el sentido clásico del término. Es complicado abordar ese proyecto, pero, sobre todo, es necesario proponérselo como feministas. Además, es necesario hacer un ejercicio consciente para recuperar la memoria feminista, porque sí hay textos, sí hay autoras que han esbozado esa “genealogía”, y ahora me viene a la cabeza el clásico de Julieta Kirkwood: Ser política en Chile, pero hay muchas más, y muy importante que abandonemos esa idea infantil de que el feminismo nació con nosotras, que todo lo estamos inventando y todo es nuevo. Además, estoy diciendo, básicamente, que deben las mujeres feministas, con todo el rigor disciplinar (metodológico y conceptual), pero sin negar el carácter político de esta empresa, las que deberían asumirla y llevarla a cabo. Y pienso en una tarea colectiva, extensa, intergeneracional y transnacional.
Respecto de las luchas de la mujer en Chile: cuáles son las ausencias del trabajo de historiográfico y cuáles son las claves para abordar una recuperación crítica. 
Es la historia del propio movimiento de mujeres, del feminismo nacional, sobre todo, en su rama radical, la principal deuda. Y esto me parece muy grave. Y aprovecho el espacio y la oportunidad, para lanzar una acusación contra el feminismo liberal-institucionalizado chileno: ellas han negado y borrado al radicalismo nacional, lo han hecho (mal) intencionada y sistemáticamente. Una denuncia, que, por lo demás, no me adjudico, pues las propias feministas radicales chilenas, herederas de Margarita Pisano, han realizado muchas veces, sin generar eco… y eso no es casual. Solo para mencionar un ejemplo, está la investigación de tesis de Andrea Franulic: “La cobardía feminista”.
¿Puede el feminismo ser liberal? 
– Aún reconociendo que hay una vinculación inicial, en términos ideológicos, entre las primeras manifestaciones del feminismo sufragista y el liberalismo, y esto lo tratan Valcárcel y Amorós, por ejemplo, la verdad es que al Feminismo, por sus propias consecuencias lógicas, el liberalismo le quedó chico. Esas españolas que cito, hablan, de hecho, del Feminismo como el hijo indeseado (más bien, la hija, diría) del pensamiento Ilustrado. Hoy día, de ninguna manera podrían coincidir los intereses del Feminismo con los de liberalismo: un feminismo liberal es, en realidad un aliado estratégico del patriarcado, como “nave madre” de todas las otras formas de opresión, y, por supuesto, un esbirro del capitalismo en su fase neoliberal. Un Feminismo que cierra los ojos a la realidad material no es Feminismo, el Feminismo no hace eso, no se dejen engañar, eso lo hace el queer en sus intoxicaciones con opio discursivo, y eso no es Feminismo. Es una contradicción invivible y una trampa mortal (literal y metafóricamente) para las mujeres: “feminismo patriarcal”, “machismo feminista”… No, eso no es feminismo, es cobardía y autocomplacencia.
¿Cuál es el posicionamiento del feminismo respecto a la lucha por el poder político?
Bueno, esa pregunta me queda grande, porque sin duda hay diferencias importantes entre las expresiones del Feminismo. Ya que, el Radicalismo, al que adscribo, también comprende diversidad, aunque con una sólida base común, la de analizar la raíz de la opresión y evidenciar su carácter colectivo.
El frente de reclamar y denunciar al Estado, en un contexto de misoginia asesina, no puede ser dejado de lado, en ese sentido, no creo que se puedan establecer alianzas con partidos ni nada por el estilo, pero sí es posible presionar, pelear en las calles, porque un mínimo de derechos se garantice, y en Chile, creo, esto es más importante que, quizás, en otras partes del mundo en las que cuestiones como el aborto están más o menos resueltas.
De todas maneras, la creación de una nueva civilización, que es la meta, pasa por procesos muy largos y complejos, y, en ese sentido, la generación de un pensamiento feminista contrahegemónico es más importante, y ese es nuestro horizonte político, el que nos tensa y nos da sentido. Ahora lo político-inmediato, es justamente eso: urgente y no podemos desatenderlo (pienso, por ejemplo, en funar a un candidato/programa desvergonzadamente machista, como algo mínimo, denunciar su machismo en todo los espacios y llamar a no votar por él), siempre que no nos consuma y mantengamos claro que el Feminismo es un proyecto civilizador de largo plazo.
¿Cuáles son sus objetivos prioritarios en este período histórico?
Yo creo que la mayor urgencia ahora es establecer los límites del Feminismo, recuperar la memoria y definirnos claramente como movimiento colectivo, político y exclusivo de las mujeres. Ahora mismo, caminamos entre las sombras, hay mucha infiltración de valores patriarcales y neoliberales, como el individualismo, el relativismo, etc.
Esto de poner límites no es sencillo ni está exento de conflictos, y son necesarios, creo. Porque definirnos implica que hay que nombrar lo qué es el Feminismo, pero también lo que no es feminismo, lo que es anti-feminismo y quiénes son el enemigo. Y digo enemigo con todas sus letras, porque a las mujeres nos están matando y violando, y, parafraseando a la gran Andrea Dworkin, ese es el medidor de nuestros avances: cuántas violadas y cuántas asesinadas. Y si usamos ese parámetro, en todo el mundo estamos siendo diezmadas. Así que para definir al enemigo, habrá que preguntarse: ¿quién las mató, quién las violó?
Así que, lo más importante, creo, ahora mismo, es que las mujeres nos re-apropiemos del Feminismo sin miedos, con orgullo, con rigor, con el compromiso que esto requiere, y eso implica también leer y teorizar, investigar y definir, y salir a la calle, porque creo que hemos marchado demasiadas veces sin ni entender lo que gritamos, y porque en esto, no nos engañemos, nos jugamos la vida.